Una placa recuerda a las víctimas trans y gays del franquismo

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La Junta de Andalucía, a través de la Dirección General de Memoria Democrática, ha sustituido la placa en recuerdo a las personas homosexuales que sufrieron la represión franquista y que fueron encarceladas en la antigua prisión provincial, para incluir en el texto al colectivo transexual. En un acto presidido por el director general de Memoria Democrática, Francisco Javier Giráldez, se ha recordado a las víctimas de la dictadura, muchas de ellas homosexuales y transexuales, que pasaron por esta cárcel tras ser condenados por la ‘Ley de vagos y maleantes’.

La modificación del texto de la placa parte de la petición de la Asociación de Transexuales de Andalucía (ATA-Sylvia Rivera) y del acuerdo del Pleno del Ayuntamiento de Huelva, donde fue reclamada por Izquierda Unida. En la anterior placa, colocada en 2005, sólo constaba el colectivo homosexual, a pesar de que muchas mujeres transexuales también fueron reprimidas por el franquismo sufriendo el encarcelamiento y posterior maltrato y vejaciones en esta prisión.

La placa que desde hoy luce junto a la puerta de la antigua cárcel de Huelva, dice: “para una generación de españoles, este establecimiento penitenciario fue símbolo de castigo y exclusión social hacia quienes decidieron ejercer su libertad y desarrollar una orientación afectiva diferente. Quede esta placa como reparación de la sociedad democrática a una injusticia histórica en recuerdo de los homosexuales y transexuales que fueron encarcelados y como compromiso de que ninguna otra generación tendrá que pasar por nada semejante”.

Giráldez ha señalado que “hoy es uno de los días más importantes de la última etapa porque llevamos mucho tiempo preparando este acto, con el que recordamos a las personas que sufrieron represión por su orientación sexual”. En esta línea ha hecho hincapié en el marco normativa que ha desarrollado la Junta y el Parlamento andaluz con la Ley de Memoria Democrática y la Ley para garantizar los derechos, la igualdad de trato y no discriminación de las personas Lgtbi y sus familiares. Giráldez ha agregado que “de esta forma, cumplimos con nuestro deber de Memoria, que es un deber para las instituciones, y que para las familias, protagonistas y víctimas es un deber ciudadano”.

En el acto también ha participado la concejala de Políticas Sociales e Igualdad del Ayuntamiento de Huelva, Alicia Narciso, quien ha recordado que “hoy se hace justicia al colectivo transexual, con este homenaje a miles de mujeres que sufrieron además de vejaciones y privación de libertad, la negación de su identidad de género”. En este sentido ha recordado que “desde el Ayuntamiento y la Junta hemos estado siempre comprometidos con esta causa y por ello, desde nuestra llegada al Gobierno local, estamos prestando nuestro apoyo para que a las víctimas y a sus descendientes se les reconozca el sufrimiento al que se vieron expuestos y se haga, por fin, justicia con ellos y con sus seres queridos”.

En este sentido, la concejala se ha referido a las actuaciones realizadas durante este mandato, resaltando “la primera exhumación en el Cementerio de la Soledad, del fusilado Pedro Masera y la colocación junto a la Junta de Andalucía, de un monolito en el muro del Parque Moret y una placa en la Isla Saltés, como Lugares de Memoria Histórica”.

Por otra parte, la presidenta de ATA-Sylvia Rivera, Mar Cambrollé, ha manifestado que se siente orgullosa de las instituciones que son receptivas con la recuperación de la Memoria en su totalidad y ha subrayado que “la mayor parte de la brutalidad del franquismo nos las llevamos las personas trans”. “Siento -añade- que esas personas que estuvieron presas en esas celdas y que gritaban justicia, quedan hoy satisfechas y resarcidas porque esta placa las menciona”.

Además de representantes de asociaciones del colectivo LGTBI, a este homenaje también han asistido algunos de los presos de Huelva que pasaron por esta prisión como Juan Rodríguez y Antonio Herrera, más conocido como ‘La Moni’, así como se ha contado con la colaboración de la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales, a través del responsable de políticas en LGTBI, Francisco Javier López.

Representantes de IU con Mar Cambrolle en la cárcel de HuelvaTambién ha asistido al acto una representación de Izquierda Unida en Huelva, encabezada por su Coordinador Provincial, Rafael Sánchez Rufo, y en la que también han estado Pedro Jiménez y Mónica Rossi, concejales en el Ayuntamiento de Huelva, y Silvia Zambrano, Responsable Provincial de Organización.

Lugar de Memoria Histórica

La antigua cárcel de Huelva fue declarada y señalizada en 2014 como Lugar de Memoria Histórica de Andalucía. Fue construida en 1930, y pasó a ser un destacado centro de la represión franquista durante los años de guerra y posguerra. La lealtad de la ciudad de Huelva al Gobierno republicano generó una ola de represión masiva contra el pueblo onubense por parte de las fuerzas golpistas mandadas por Queipo de Llano. Sólo el aislamiento de la provincia tras la caída de la columna minera en la Pañoleta que acudió en auxilio de Sevilla y la posterior caída de la capital andaluza pudieron hacer que el 29 de Julio Huelva fuera tomada por las tropas franquistas.

Tras estos sucesos comenzó una oleada de represión sin precedentes contra personas inocentes que eran asesinadas, encarceladas o torturadas por sus ideas políticas, su condición social o su orientación sexual. Por las celdas de esta cárcel pasaron decenas de miles de detenidos, en muchos casos como última parada antes de morir ante el pelotón de fusilamiento.

Cientos de reclusos fallecieron a consecuencia del hacinamiento, las deficientes condiciones higiénico-sanitarias y la pobre alimentación. Tan sólo entre el 29 de julio y el 31 de diciembre de 1936 se produjeron alrededor de 760 nuevos ingresos de reclusos procedentes de todo el país.

Entre finales de los años 60 y 1978, el centro penitenciario onubense se convirtió en la prisión en la que se internaba a los presos homosexuales castigados por la Ley de Vagos y Maleantes, una ley que declaraba “en estado peligroso” al homosexual y que planteaba la cárcel como una rehabilitación. Allí se les sometía a trabajos forzados, palizas, humillaciones y prácticas pseudo médicas, como las descargas eléctricas, para curar lo que se consideraba una enfermedad.

La prisión fue catalogada como “centro especializado en la rehabilitación de homosexuales” (1968). Los condenados eran internados durante un periodo de entre 4 meses y 3 años para su reeducación. Se calcula que allí ingresaron unos 5.000 homosexuales, de ellos un millar en los años 70. El último encarcelado salió de este centro en 1976 (estuvo en funcionamiento hasta 1978).

Ya en los años 90, tras la apertura de la prisión Huelva 2, el edificio fue abandonando y sólo quedó en uso un pequeño centro de régimen abierto en el módulo de entrada.

 

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