La macabra huella de ETA en Huelva

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El anuncio de la disolución definitiva de la banda terrorista ETA ha vuelto a colocar a esta macabra organización en el primer plano de la actualidad informativa, cuando desde hace algunos años ya había dejado de serlo. Detrás de su actuación criminal quedan datos fríos: 50 años de terror y 853 muertos, seis de ellos onubenses, pero también testimonios de corazones dolidos y calientes de las víctimas que sobrevivieron al terror o de familiares de los que fueron asesinados.

El resumen estadístico frío de la relación de ETA con la provincia de Huelva podría resumirse en seis onubenses asesinados (entre 1979 y 1991), la aparición de un explosivo enterrado en la arena en Punta Umbría, la huida precipitada de un comando en Ayamonte dejando un coche cargado con 130 kilos de explosivos y un goteo de noticias en relación a los etarras que han pasado por la prisión provincial, siendo la mas llamativa un plan para un intento de fuga con helicóptero incluido.

El resumen no estadístico es complicado, pero bien podría centrarse en las múltiples protestas y concentraciones cada vez que la banda terrorista asesinaba a una persona. Aunque si alguna manifestación de los onubenses hay que destacar no podemos olvidar cómo miles de personas salieron a la calle por toda la provincia ante el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco. Fue un 12 de julio de 1997 y veinte años después en numerosas localidades de la provincia volvían a realizarse concentraciones en recuerdo de un suceso que conmovió a todo el mundo.

LOS ASESINADOS

José Miguel Maestre, Moisés Cordero, Miguel Garrido, José Fragoso, Manuel Sánchez y José Manuel Cruz, son los nombres de los seis onubenses asesinados por ETA, a los que también podríamos añadir a César Pinilla, asesinado en febrero de 1979, nacido en Segovia pero que fue enterrado en Gibraleón, donde dejó viuda y una hija. Todos ellos miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

BOMBA EN PUNTA UMBRÍA

Una fiambrera que contenía en su interior 500 gramos de amosal y 250 gramos de explosivo plástico fue hallada  junto a la zona de Los Enebrales, en Punta Umbría, donde se llevaban a cabo diversas obras para la construcción de un hotel. El paquete explosivo fue descubierto por el conductor de una máquina excavadora mientras removía tierra. El artefacto había sido escondido en el año 1995 por el desarticulado comando Araba, pero se encontró en diciembre de 1999.

Todo apuntaba a que la banda terrorista había elegido Punta Umbría para colocar el explosivo dentro de sus denominadas ‘campañas de verano’, que no tenían otro fin de atacar a la principal industria del país: el turismo. Por la causa que fuera los etarras decidieron no llevar a cabo la explosión.

COCHE CON EXPLOSIVOS EN AYAMONTE

La suerte fue aliada en el caso de Punta Umbría y también lo fue en Ayamonte ocho años después. Era junio de 2007 cuando la Guardia Civil localizaba un coche cargado con 130 kilos de material explosivo, que había sido abandonado precipitadamente en la A-49 por al menos un miembro de ETA.

Con el explosivo encontrado hubieran podido los terroristas montar ocho bombas. Pero todo quedó en un tremendo susto ya que los etarras abandonaron el coche al ver un control conjunto de la Guardia Civil y la Guardia Nacional portuguesa.

El vehículo, un Ford Focus plateado, fue hallado en el kilómetro 130 de la A-49, en dirección hacia Portugal, gracias a que un grupo de trabajadores que pensó que había presenciado un robo en carretera avisó a la Guardia Civil tras acercarse al coche y observar objetos cilíndricos marcados con el anagrama de ETA. En realidad lo que habían visto era un etarra en una moto que se acercó hasta el coche, rompió un cristal y sacó del mismo alguna bolsa de la que extrajo documentación.

El objetivo de este explosivo no quedó nunca aclarado, pero los investigadores estaban convencidos de que la banda pensaba cometer un gran atentado en alguna parte de Andalucía occidental.

INTENTO DE FUGA

Por la prisión provincial de Huelva han pasado numerosos etarras, dentro de la política de dispersión llevada a cabo por los distintos gobiernos. La lejanía del País Vasco ha hecho que algunos de los etarras más peligrosos y más sanguinarios de la organización hayan pasado por la prisión onubense.

Y como no, la banda terrorista había tenido entre sus planes una fuga de película.

El Ministerio del Interior aseguraba en 2009 que ETA había diseñado un plan, que había abandonado en al menos dos ocasiones, pero que pretendía poner en marcha de nuevo.

La actuación de la Guardia Civil propició su neutralización y la detención de un total de siete personas, tres de ellos presos de la banda terrorista: Jorge García Sertuxa (intentó asesinar al Rey en 1995), Igor Solana Matarranz (pistolero del ‘comando Andalucía’) y Arkaitz Goicoechea Basabe (ex jefe del ‘comando Vizcaya’).

El plan consistía en liberar, usando un helicópero, a García Sertuxa y Solana Matarranz de la cárcel de Huelva (en la que ambos se encontraban en 2007), para después llevarlos a Portugal.

La fuga de la prisión sería dirigida por el ‘comando Vizcaya’, liderado entonces por Arkaitz Goicoechea.  Pero este comando fue desarticulado. Sin embargo, según Interior, ETA mantenía sus planes para ejecutar  la fuga.

 

Además de los tres etarras detenidos que ya estaban en prisión,  también fueron detenidas otras cuatro personas, dos en Huelva, una en Bilbao y otra en Getxo, como presuntos colaboradores.

 

 

 

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