LABERINTO SOCIAL: El sí explícito de las 50 sombras…

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(Texto: Federico Soubrier) Con la edad que tengo y no terminan de sorprenderme. Supongo que es buena señal; ahora la Ministra de Igualdad sale con la historia de un “Sí explícito” de cara al consentimiento de unas relaciones sexuales.

Estaba contento y un tanto alucinado con la de medidas económicas que está tomando el nuevo gobierno. Dilucidaba entre si nos van a arruinar o los anteriores nos engañaban como trileros, preguntándome, ¿de dónde salen los dineros que no había? Y ahora saltan con semejante tontería que me saca de mi ensimismamiento.

Me parece que a más de uno se le ha grabado el contrato de 50 sombras de Grey en el cerebro.

Por supuesto, siempre y definitivamente, “No es No”. Antes, en aquella época de juventud era “Qué No” ya que los chicos querían demasiado y las chicas otras cosas. Era una simple cuestión de cultura. Casi nunca se tenían relaciones el primer día. Después las cosas cambiaron, vinieron las ampliaciones de horario para volver a casa, los botellones, el licor, la droga y los pedos etílicos, las competencias discotequeras en vestimentas, el naciente grupo social de divorciados y divorciadas que buscaba nuevas vidas, venganzas o consuelo, y el “haz el amor y no la guerra”  hippy que sobrepasó nuestras fronteras. De hecho, hay gente que se despierta sin saber cómo se llama su partener.

Teniendo en cuenta que ni siquiera un explícito “SÍ, quiero” en los juzgados, o a pocos metros de un altar, sirve como contrato del día a día sexual, me gustaría que la ministra pusiera en nuestro conocimiento a qué teléfono 24 horas hay que llamar para estar tranquilos en ese sentido, siendo conscientes de que un “Sí” no abre límites, ni de maneras, ni de formas, ni de tiempo, pudiendo transformarse en un “Se acabó aquí” en cualquier momento.

“No es No” y un simple beso puede ser “Sí”, nada de eso suele quedar grabado, salvo que se lo explique una leona a un león.

Cuando se genera un problema que tiene una respuesta social masiva, la solución pasa por el ostracismo hacia los que lo han creado y quienes comulgan con ellos desde puestos de trabajo implicados en el tema, para nada se solventa generando una discrepancia y confusión mayor, como en el caso que nos ocupa. No sé dónde quedaron la lógica y el sentido común.

Está bien cambiar la ley, pero si mantienes a los mismos a su cargo, cuidado y gestión, menuda solución.

Estáis dejando que hagan populares a los acusados de abuso sexual con el día a día de sus vidas en prensa y televisión, ya alguno vacila de eso, a mí personalmente quitando los años de condena, lo demás me importa un carajo, es más, me resulta molesto cuando pienso en las víctimas que lo estarán viendo. Legislad para evitar eso.

Un “Sí explícito” lo suele dar un político cuando le ofrecen una cartera; en las artes del amor y la seducción, a veces impera la música, el silencio, los susurros o los besos, ni se graba ni se firma nada porque no viene a cuento.

Me atrevería a aconsejar la presencia de más mujeres en los tribunales tratando los temas de género y, señora ministra, mi más explícito “No” a semejante desatino.

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