Cinco nuevas entidades se convierten en ‘zonas cardioaseguradas’

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La Delegación Territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales ha concedido la distinción ‘zona cardioasegurada’ a cinco nuevas entidades en la provincia onubense que han cumplido los requisitos en materia formativa y dotación de desfibriladores externos semiautomáticos en sus instalaciones. Se trata de la Universidad de Huelva -pabellón deportivo del Campus de El Carmen-, O2 Centro Wellness, Hotel Barceló Punta Umbría Beach, Barceló Arrendamientos Hoteleros y Comercial Jabu.

El acto de entrega ha estado presidido por el delegado territorial del ramo, Rafael López, acompañado por el director del servicio provincial de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES 061), Juan Chaves. López ha destacado la importancia de estas distinciones que otorga la EPES y que reconocen el esfuerzo de las empresas e instituciones por dotarse de desfibriladores y formar a sus profesionales en primeros auxilios. .

Con éstas últimas ya ascienden a 16 las entidades que se han implicado en esta iniciativa en Huelva. El resto son: Consorcio de Jabugo; Matadero de Cumbres Mayores; Hotel Sensimar Isla Cristina Palace & Spa; Sociedad Cooperativa Andaluza (SCA) Santa María de La Rábida, de Palos de la Frontera; cooperativa SAT Condado de Huelva, de Rociana; Driscoll’s de España Operaciones, de Moguer; el colegio Molière, de la capital; el Centro de Formación AFIS; la Empresa Municipal de Aguas de Huelva; Atalaya Riotinto Minera, y Enagás Transporte S.A.U. Planta de regasificación de Palos de la Frontera.

En virtud de este reconocimiento, los profesionales de las entidades certificadas se encuentran capacitados para actuar de forma inmediata en caso de presenciar una parada cardiorrespiratoria, sumando sinergias a la posterior asistencia por parte de los equipos de emergencias sanitarias, con la finalidad así de disminuir la mortalidad y secuelas a través de una excelente actuación inicial.

La Empresa Pública de Emergencias Sanitarias, dependiente de la Consejería de Salud, es la encargada de la gestión y registro de las organizaciones que disponen del distintivo ‘zona cardioasegurada’, que constata que estas instituciones han formado a sus profesionales y han ubicado desfibriladores en sus instalaciones, en el número y los lugares adecuados, según lo establecido en la Orden de 4 de junio de 2013. Una normativa promovida por la Junta con el objetivo de desarrollar el apartado de formación dentro del decreto andaluz que regula la utilización de desfibriladores externos automatizados en lugares públicos fuera del ámbito sanitario, así como el manejo de los equipos por parte del personal no facultativo.

Cada año, en España se producen en torno a 25.000 paradas cardiacas extrahospitalarias. Esta patología afecta a una población con una edad media de 60 años y, en muchos casos, es la primera manifestación de una enfermedad cardiaca silente hasta ese momento. La supervivencia de muchas de las víctimas depende de que se apliquen las técnicas básicas de reanimación cardiopulmonar en los primeros 3 ó 4 minutos, lo que puede aumentar las posibilidades de recuperación en más del 50% de los afectados.

Cadena de supervivencia

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo occidental y, entre ellas, ocupa un lugar destacado la muerte súbita cardiaca que suele ocurrir, de manera mayoritaria, fuera del entorno hospitalario. La correcta atención a la parada cardiorrespiratoria consiste en la aplicación precoz de una serie de acciones conocidas como cadena de supervivencia, que incluye, por este orden, el reconocimiento de la situación y activación del sistema de emergencias sanitarias, el inicio inmediato de las maniobras de soporte vital básico, la desfibrilación eléctrica precoz y la rápida instauración de las técnicas de soporte vital avanzado.

Los equipos del 061 asisten al año alrededor de 1.000 paradas cardiacas fuera de los hospitales andaluces. Estos episodios, que pueden sobrevenir en cualquier lugar con pequeños síntomas como el ahogo y la pérdida de conocimiento, están motivados generalmente por problemas de fibrilación ventricular y de taquicardia ventricular sin pulso, que impiden el bombeo de la sangre y la llegada de oxígeno a todo el cuerpo.

Los cinco minutos posteriores a una parada cardiorrespiratoria son claves para el afectado y, por ello, es fundamental que la persona que tiene el contacto inicial actúe de forma inmediata alertando a los equipos de emergencias sanitarias y aplicando entre tanto técnicas de reanimación básicas, como la ventilación boca a boca y el masaje cardiaco externo. La disponibilidad de un equipo de desfibrilación eléctrica precoz, que puede ser utilizado por personal ajeno a la profesión sanitaria con la realización de un curso básico de entrenamiento, añade el recurso más eficaz para restablecer el ritmo cardiaco viable y reducir al máximo el riesgo de muerte.

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