VENTANA DEL AIRE: Shakespeare plagiaba

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(Texto: Juan Andivia) La información se la debo a Juan Manuel de Prada, que ayer en la radio recordó que el plagio es un concepto moderno, sobre todo en su connotación negativa, ya que nunca se había considerado así hasta que los románticos, en el siglo XIX, pusieron de moda la idea de ser original.

El mayor escritor de todos los tiempos, o uno de los mayores, Shakespeare usaba versos de otros autores para incluirlos en sus libros, se dice incluso que algunas de sus obras eran de su coetáneo Marlowe y que él se las apropiaba. Y no es el único caso en la literatura.

No es lo mismo en el mundo académico. En una tesis hay que citar, hay que usar el principio de autoridad, que consiste en que los argumentos se basan en escritos u opiniones de otras personas de reconocido prestigio y expertas en lo que se trata. Y hacerlo mal es imputable también al director del trabajo que, es al fin, quien presenta al doctorando.

Sé que De Prada sabe que no le he plagiado; lo que he hecho se llama reconocer su anticipación en el discurso, basarme en sus palabras para recrear este texto, sin usar sus términos exactos. No es lo que Horacio hizo con Píndaro, ni Virgilio con Teócrito, ya que ellos, teniendo en cuenta el público al que iban dirigidas sus obras, no tenían ese problema, porque esa copia era inmediatamente reconocida y se tomaba como un homenaje a los escritores originales. Además, en aquellos tiempos ni existían los medios de hoy, ni nos imaginamos a estos autores citando a pie de página, o terminando sus obras con una bibliografía.

Giovanni Papini, en su libro Gog, tiene un artículo magnífico llamado “Nada es mío”, en el que puede leerse por ejemplo: “Lo que poseo parece ser mío, pero soy poseído siempre por aquello que tengo. […] Los demás participan, ausentes o presentes, en nuestra vida interior y externa. No hay manera de salvarse. Aun en la soledad perfecta me siento, con espanto, átomo de un monte, célula de una colonia, gota de un mar. En mi espíritu y en mi carne hay la herencia de los muertos; mi pensamiento es deudor de los difuntos y de los vivientes; mi conducta está guiada, aun contra mi voluntad, por seres que no conozco o que desprecio. Todo lo que sé lo he aprendido de los demás. Cualquier cosa que adquiera es obra de otros”; ahí, con sus comillas y todo. Esto se llama citar en estilo directo y si lo hiciésemos en estilo indirecto De acuerdo con Papini, todo lo he aprendido de los demás, se llamaría intertextualidad: “La relación que un texto (oral o escrito) mantiene con otros textos (orales o escritos), ya sean contemporáneos o históricos; el conjunto de textos con los que se vincula explícita o implícitamente un texto constituye un tipo especial de contexto, que influye tanto en la producción como en la comprensión del discurso” (https://cvc.cervantes.es).

Pero a mí qué me importa si Sánchez copia y pega o pega y copia; y que Casado haya hecho o no un máster y todos esos titulillos de los políticos; la conclusión debería ser que da absolutamente igual y, en todo caso, que lo que nos preocupa es el estado de las universidades españolas. Acaso no se puede, en una democracia, llegar a presidente sin estudios.

Mientras seguimos con los recortes heredados, la precariedad en el empleo y la desatención a la dependencia, seguimos cogiendo el rábano por las hojas.

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