Indulto de ‘Español’, de Pereda y cuatro orejas y rabo para David de Miranda

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(Firma: Javier García Baquero) A plaza llena se lidia la corrida en la plaza del Descubrimiento. Toros de Pereda para Castella: Oreja y gran ovación. Ginés Marín: Silencio y dos orejas simbólicas y David de Miranda: Dos orejas y dos orejas y rabo

Se llenó la plaza  para una tarde de toros que resultó espléndida con un toro indultado, Español el número 21 lidiado por Marín en quinto lugar y otro premiado con la vuelta al ruedo, Alzheimer, lidiado por David de Miranda como cierraplaza. Ginés Marín, David De Miranda y el mayoral de Perera salieron a hombros

Buen toro y bien entendido por Castella el primero, fundamentalmente por el pitón derecho. Cortó la primera oreja de la tarde. El segundo fue un toro que salió lesionado al ruedo y ante el cual Ginés Marin solo pudo mostrar sus buenas intenciones y su torería. El tercero de la tarde fue un gran toro muy bien entendido por un entonado David de Miranda que supo darle la distancia y los terrenos adecuados, cortando dos orejas.

El cuarto de la tarde fue un buen toro con recorrido y muy obediente al toque. Una lástima que Castella lo fallara a espadas. Y salió el quinto, ya sabe ese viejo tópico de no hay quinto malo. No fue malo este 21 Español, que tuvo la suerte de encontrarse con un torero bueno como Ginés Marín, un torero que supo hacer el toreo, que supo entender, poniéndolo todo desde el capote y las tandas finales, siempre a favor del toro, que es cierto que miró un par de veces a tablas, pero esa mirada no le importó a Ginés Marín para tandas de mucho importancia donde el toro se venía arriba a partir de tercer muletazo, con transmisión, bravura y un celo indómito que le hacía a veces hasta perder las manos de tanta ansia como tenía por coger la muleta. Petición unánime de indulto y como siempre habrá polémica pero en esta plaza hubo unanimidad.

Es difícil torear el sexto cuando el quinto se indultado, pero David de Miranda volvió a dejar claro que él está aquí no para acompañar y enrabietado bajó una faena de capote que en sí mismo ya vale un potosí. Luego con la muleta estuvo espacioso, entregado, dándole distancias primero y luego entrenó de cercanía ante un gran toro que, sin duda, también merecía un buen premio cómo fue la vuelta ruedo. Entró a matar con decisión, con una estocada y cortó las dos orejas y rabo.

A éste lo espera Madrid, que se aten los machos, que éste va para allá con ganas de triunfo. Éste va para Las Ventas con ganas de triunfo y la hierba en la boca.

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