Concluye un desierto Viernes Santo pendiente del Domingo de Resurrección

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La lluvia ha impedido las procesiones del Viernes Santo. (Julián Pérez).

La lluvia ha impedido las procesiones del Viernes Santo. (Julián Pérez).

(Texto: Javier Berrio. Fotos: Julián Pérez). El Viernes Santo ha sido también día pasado por agua y deslucido para la Semana de Pasión, no ha procesionado ninguna de las hermandades, pero se ha convertido en el mejor de los días para la reflexión. La Semana Mayor onubense 2011 ha dado a su fin, desde el punto de vista procesional. Es verdad que el Domingo de Resurrección saldrá por Hispanidad un Cristo Resucitado, pero ya no se corresponde con la estación de penitencia. La climatología este año no se ha mostrado proclive a la nuestra Semana Santa, a pesar de haberse dado tan avanzado abril. Pero los misterios y palios se han vestido con esplendor y, unos en la calle, otros en sus templos, han llenado de devoción a los cristianos y de belleza plástica a los estetas.

Puede que a la Semana Santa cofrade le quede dar un paso al frente en la ayuda a la reevangelización de una sociedad que paulatinamente abandona los valores del cristianismo y no precisamente para suplirlos por otros con iguales o superiores virtudes. El Cristo cristiano tiene cada vez más caras, diferentes necesidades y se está olvidando cómo llegar hasta las mismas. Sólo instituciones como Cáritas está siendo capaz de recoger el testigo de la ayuda a los semejantes sin importar su procedencia ni su credo y en eso al menos, la Iglesia Católica le lleva bastante ventajas a otras instituciones a las que se les llena la boca con la solidaridad y que practica ampliamente, pero de forma endogámica.

La carrera oficial, vacía en la tarde del Viernes Santo. (Julián Pérez)

La carrera oficial, vacía en la tarde del Viernes Santo. (Julián Pérez)

Volviendo a la obra pastoral que se debe fometar dentro de las cofradías, no puedo comprender por qué a los actos de culto previos a la Semana Santa no asisten los hermanos de las cofradías y en realidad sólo las Juntas de Gobierno y algunos más hacen acto de presencia. No creo que las hermandades deban conformarse con poseer bonitos y caros patrimonios que enseñar a propios y extraños, sino constituir sociedades de auténticos cristianos comprometidos con la fe en la que la Semana Santa nació y se desarrolló. Si la pretensión de algunas hermandades es quedar en gestos folclóricos, mejor sería que se lo replanteasen y llevasen a cabo una profunda reforma interior que lleve a la recuperación de las cofradías por parte de cristianos creyentes y comprometidos con los principios que se suponen deben abanderar y defender. He llegado a conocer a miembros de Juntas de Gobierno perfectamente descreídos, cuando no agnósticos o ateos. Tanto lo tradicional como lo estético están bien en Semana Santa, pero el compromiso cristiano debe ser el fundamento de pertenencia, desde mi punto de vista de cristiano católico –más o menos heterodoxo, da igual-, a cualquier hermandad de Semana Santa. Ese debería ser un principio para la meditación hoy Viernes Santo pasado por agua de 2011.

LA FE

Siendo el cuerpo de Jesús ya cadáver, sucedió lo siguiente, según nos cuenta el registro bíblico: “Después de esto rogó a Pilatos José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por temor de los judíos, que le permitiese tomar el cuerpo de Jesús, y Pilatos se lo permitió. Vino, pues, y tomó su cuerpo”. (Jn. 19:38). Y ese momento es el que nos narra escuetamente, pero con poética belleza escultórica, el misterio de la Ilustre Hermandad de Penitencia y Cofradía de Apostolado del Santísimo Cristo de la Fe y Nuestra Señora de la Caridad. Y por si fuera poco, Fe es el nombre del Señor muerto y aún crucificado (León Ortega, 1975), el Inocente que ha derramado agua y sangre por su costado; Fe es el estandarte colgado en el árbol de la cruz, como queda dicho, para que se entienda, en este día colofón de la Semana Santa, que este depósito de estética que es nuestra Semana Mayor, de tanta plástica y tradición, de tanto sello de esencia andaluza, nada sería sin el sello de la fe cristiana y católica que le dan y ha dado vida y carta de naturaleza a lo largo de los años y de los siglos desde que la pasión de Jesús se pasea por nuestras calles.

La hermandad de Santa María Madre de la Iglesia, con salida por la calle Cristo de la Fe, viene a poner el punto sobre la ‘i’ de una realidad que es inherente a todos los católicos, pero que parece perder consistencia, y que hay que traer al recuerdo común de los onubenses: “Y si teniendo el don de profecía y conociendo todos los misterios y toda la ciencia, y tanta fe que trasladase los montes, si no tengo caridad, nada me aprovecha” Nada, tan siquiera la fe más profunda es nada si no la acompañan los hechos, el amor, la caridad cristiana, Es por ello que nuestro Señor decidió que su madre se llamase Caridad y así lo entendieron sus hijos cofrades y con ese nombre decidieron pasearla desde su casa parroquial hasta la de la Purísima en estación de penitencia. Este año, como el resto de las hermandades de Viernes Santo, ha tenido que quedarse en el recogimiento del templo, pero su entrega a los hijos e hijas de Huelva desde el 1991, es prueba fehaciente de que la fe es necesaria y posible. Además, mejor será emplear el día de hoy, tomando como ejemplo esta advocación y desde el posicionamiento cristiano que la Semana Santa Supone, para meditar sobre la necesidad de la práctica de la caridad personal y no seguir cayendo en el error de que son las instituciones públicas las únicas obligadas, “Pues como el cuerpo sin el espíritu es muerto, así también es muerta la fe sin obras”. (St. 2: 26). He ahí el hermoso mensaje de esta hermandad y de la preciosa talla de José Méndez que cada Viernes Santa se mece en el palio pero que este año, por imperativo del sentido común, ha quedado sin procesionar.

DESCENDIMIENTO

El Descendimiento, en el interior del templo. (Julián Pérez).

Imágenes del Santo Entierro, en el interior del templo. (Julián Pérez).

Tras haber pedido José de Arimatea el permiso a las autoridades romanas para retirar y dar sepultura al cuerpo del Redentor, como quedaba narrado en ‘La Fe’, ese mismo José de Arimatea retira el cuerpo del madero. Es pues el misterio de la Cofradía de Nazarenos del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, el movimiento inmediato al de la hermandad anterior, su continuación necesaria. También aparece en escena Nicodemo, aquél a quien Jesús había dicho que era necesario nacer de nuevo para ser salvo -¡fíjense! El mensaje más revolucionario que nadie dio nuca: cambiar tanto dese nuestras miserias de egoísmo humano, que se convierta en un nuevo nacimiento de la misma persona-; María Magdalena, que había comprendido bien el mensaje de inmenso amor de Jesús, siempre aparecerá observante y cercana y, cómo no, Nuestra Señora del calvario. Esta escena evangélica es considerada como uno de los grupos escultóricos de mayor calidad de León Ortega y de la Semana Santa de nuestra ciudad.

La Parroquia Mayor de San Pedro no ha podido hoy abrir sus puestas a este misterio esculpido por León Ortega en 1944, pero el mensaje será siempre el mismo, el que desde su primera salida procesional en 1952 han proclamado cada Viernes Santo al aire salado de Huelva los hijos e hijas de esta hermandad que con tanto respeto preparan el cuerpo de Jesús para ser sepultado. San Juan Evangelista (1953) y María Santísima de la Resignación de sus dolores (1952), ambos de León Ortega también, estrenan este año palio morado, aunque las calles tendrán que esperar a verlo al aire a una nueva oportunidad.

SANTO ENTIERRO

El Santo Entierro también se quedó sin salida procesional. (Julián Pérez).

El Santo Entierro también se quedó sin salida procesional. (Julián Pérez).

La Muy Antigua, Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, Santo Entierro de Cristo y Soledad de María, con Sede canónica en la Ermita de la Soledad, tampoco pudo salir hoy. Jesús yace muerto (León Ortega, 1943, excepto la cabeza, datada sobre los siglos XVI y XVII). Es 15 de Nissán –aunque la Iglesia oficial ya modificase las cosas para que la pascua judía y la católica no coincidiesen, de tal forma que hoy ya debe ser 17-; María en su Soledad pasea bajo su palio negro. La talla que León Ortega realizase en 1944 suele pasear su discreta belleza los viernes Santos onubenses, aunque este año también haya quedado en su preciosa casa. Y una tercera y, para mí, magnífica obra orteguiana completa la cofradía, procesionando en segundo lugar: La Sexta Angustia de María. Se trata de una obra completa en madera en la que la Madre permanece con Jesús en su regazo con una expresión hacia el cielo en la que mezcla la pregunta y la comprensión. Se trata de una preciosa “piedad” de policromado muy característico y personal. Un paso digno de ser contemplado y admirado, tratándose además de una talla que mueve a especial devoción.

El recorrido del Santo Entierro lleva representaciones de todas las cofradías, ya que se trata de le hermandad municipal. Por lo mismo, también es acompañado por autoridades políticas, eclesiásticas y militares. Este año también ha quedado en su casa a la espera de que el próximo, las cosas se presenten mejor. Los titulare, no obstante, pueden ser visitados en su ermita en todo el desolado esplendor del misterio que representan

SOLEDAD

La Soledad tampoco salió a la calle. (Julián Pérez).

La Soledad tampoco salió a la calle. (Julián Pérez).

Siendo la última hermandad que realiza cada año su estación de penitencia cada Semana Santa en Huelva, le cabe el honor de haber sido filial del Nazareno hasta 1944, cuando sale por primera vez como cofradía independiente. Esta imagen de candelero puede que sea la más antigua de nuestra Semana de Pasión y fue León Ortega quien, en 1939, añadió el candelero al busto original.

Esta Hermandad, que procesiona desde la Purísima Concepción, posee una nobleza especial en la perfecta soledad expresada por Nuestra Señora, con la corona de la tortura de su Hijo, además de los clavos. A su espalda, la cruz con un sudario. Además, el manto bordado de la Señora es del siglo XVIII y también de Esperanza Elena Caro de 1942. También esta Madre Nuestra en su soledad ha permanecido hoy en el templo para ser visitada por los fieles puesto que este año ha resultado imposible encontrarse con ellos en las calles pasionistas de Huelva

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