IU pide que Huelva se posicione contra las centrales nucleares

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Dolores Muñoz, Pedro Jiménez y Juan Manuel Arazola

(Texto y foto: Javier Berrio)    El Grupo Municipal de IU LV-CA en el Ayuntamiento de Huelva defenderá en el pleno municipal de este viernes una moción para que este Ayuntamiento manifieste su oposición a la autorización de la prolongación del período de funcionamiento de la centrales nucleares que funcionan actualmente en España, así como a la construcción de nuevas centrales nucleares tanto en Andalucía como en el resto del Estado.

Esta iniciativa ha sido hecha pública en una rueda de prensa hoy en la que han intervenido el Candidato a la Alcaldía de Izquierda Unida, Pedro Jiménez, junto con Dolores Muñoz y Juan Manuel Arazola, número dos y tres respectivamente de la candidatura de IU al Ayuntamiento de Huelva.

Pedro Jiménez ha explicado que IU también reclama que el municipio de Huelva se declare como territorio libre de energía nuclear y que el Ayuntamiento onubense reclame a los Gobiernos central y autonómico que lleven a cabo el máximo esfuerzo inversor en la investigación para el urgente desarrollo y puesta en marcha de energías renovables y no agresivas contra el medio ambiente, tanto desde el punto de vista humano como medioambiental.

En los últimos tiempos, el llamado “Lobby Nuclear” (conjunto de compañías eléctricas, constructoras, bancos y determinados inversores interesados en la construcción de nuevas centrales nucleares y en el incremento de producción de electricidad a través de las mismas), ha venido incrementando su presión mediática, social y política para conseguir sus propósitos. Para ello, han utilizado diversos argumentos, entre los que cabe destacar su supuesto carácter de emergía limpia – al no evacuar en CO2 a la atmósfera en funcionamiento normal -, la supuesta menor dependencia exterior en el mercado de materias primas, su supuesto menor coste y la supuesta seguridad actual de las centrales nucleares.

Pero estos argumentos no resisten un análisis objetivo. En primer lugar, la energía nuclear no es una energía limpia. El problema de los residuos, con centenares de años de actividad radiactiva, sigue sin resolverse. Tampoco es cierto que la energía nuclear suponga una menor dependencia del exterior. España no produce el combustible necesario (también hay que importarlo) y, sobre todo, tenemos una gran dependencia tecnológica en lo que atañe a equipos e instalaciones. Tampoco es, como se dice, la energía más barata. En primer lugar por lo costoso de la inversión inicial que, o se subvenciona o requiere periodos de amortización tan largos que son desaconsejables desde el punto de vista de la seguridad por la obsolescencia de los equipos.

Y, por lo que respecta a la seguridad, queda claro que esta ha quedado gravemente en entredicho por los graves sucesos ocurridos, tras el terremoto y el posterior tsunami, en la central de Fukushima en Japón. En contra de lo que se ha venido diciendo, las centrales nucleares, como cualquier obra humana, no lo resisten todo y están sometidas a todo tipo de riesgos externos e internos, fruto del azar, de fallos humanos o de la incontestable fuerza de la naturaleza.

Tampoco España ha permanecido ajena a incidentes o accidentes serios en sus centrales nucleares. Entre ellos destacan el de Ascó en 2007, que se intentó ocultar, lo que provocó la destitución del director de la central, acusado de falsear los datos del incidente, y el de Vandellós I en 1989, que provocó su desmantelamiento y el traslado de los residuos nucleares a Francia, por cuyo depósito España tiene que abonar cantidades millonarias.

La conclusión es clara. Ninguno de los supuestos beneficios – aún cuando fueran ciertos – puede compensar los riesgos y peligros que entraña la energía nuclear. Por su impacto en el medio ambiente, por lo que supone de hipoteca para el futuro y por sus graves efectos sobre la vida de las personas no solo de forma inmediata sino, especialmente, a medio y largo plazo, algo de lo que no se suele informar con detalle.

Es preciso cambiar nuestro modelo energético por la vía, ante todo de la austeridad. El nivel de consumo de occidente es insostenible. No habría recursos suficientes si se quisiera extender al resto de países, que también tendrían derecho. Hay que gastar menos y marcarse el objetivo de utilizar sólo energías renovables. Y cuanto antes. Un primer paso para construir ese nuevo modelo es el cierre progresivo de todas las centrales nucleares.

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