Curro Díaz y Oliva Soto, triunfadores de la Pinzoniana de Palos de la Frontera

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Los triunfadores de la tarde en Palos de la Frontera.

(www.ambitotoros. blogspot.com)  Plaza de toros de descubrimento en Palos de la Frontera. Segunda corrida Pinzoniana que conmemora la llegada de las tres carabelas. Tarde calurosa. Matadores, cuadrilla, personal de plaza, alguacilillos y muy pocos espectadores, una pena, acudieron vestidos a la usanza de los marineros y gentes de aquella época.Tras romper el paseillo los profesionales y gentes del toro de Huelva dieron una vuelta al ruedo con una pancarta para honrar a Juan José Padilla herido en Zasragoza y que debía haber toreado este festejo.

Tarde toros y de excelentes faenas.

Tres cuartos de plaza en los tendidos, 2200 personas, seis toros de José Luis Pereda y La Dehesilla, segundo y quinto, de magnífica presentación y juego diverso. todos complicados, el cuarto aplaudiado en el arrastre. Se cantaron fandangos desde los tendidos durante la lidia de los toros

Curro Diaz, de azul, oreja y dos orejas.

Salavador Vega, de tabaco con remates en beige, silencio y ovación.

Alfonso Oliva Soto, de blanco roto con adornos en plata, vuelta y dos orejas y rabo.

Complicada singladura de esta segunda corrida pinzoniana. Si aquel rey en cuyo reino no se ponía el sol, se quejaba de que no mandó sus barcos para luchar contra los elementos, hoy los elementos de esta singladura que llevó a puerto a los matadores Curro Díaz y Oliva Soto, por sus conocimientos y arrojo, y dejo en mar muerta a un Salvador Vega que enlotó con mala fortuna.

Tras que un ave de cetrería recogiese la llave de manos del presidente para llevarla al alguacilillo, salieron seis toros complicados y muy exigentes en diverso grado, desde los desertores segundo y quinto , pasando por los muy difíciles pero potables primero y tercero, hasta los más cuarto y sexto.

Curro Diaz en lotó en primer lugar un toro que no acabó nunca de humillar, no pasaba con claridad y manseaba, en sus manos artistas y poderosas pareció otra cosa. Series largas, dando distancia, gustándose, tirando la moneda y sabiendo del peligro que desarrollaba el morlaco. Su torería y fe en el triunfo le facilitaron el corte de una oreja, al entrar a matar por primera vez recibió un fuerte golpe en las costillas, cambió los terrenos y recetó una buena estocada, pese a lo cual el de Pereda tardó en morir.El burraco que hizo cuarto de la tarde, llevaba la cara alta, no acababa de romper pero el de Linares se embraguetó, se acordó de Padilla y saco series de mucha enjundia por ambos pitones, lo toreó como si fuera bueno por el diestro y por el izquierdo como si tuviera algún pase, muletazos hondos, de gusto, series abrochadas con torería y remtadas con una gran estocada. Dos orejas de cualquier lado. El toro fue aplauidido cariñosamente por el público palermo.

Salvador Vega apechó con el lote pero, al segundo de la tarde no quiso ni verlo, no podía ni verlo, un tigre, engollipado y agazapado para coger cuando podía hacer presa, ni un pase y eso hizo el de Algeciras, quitárselo por la vía rápida. Al quinto le quiso enjaretar faena cuando era imposible, los pitones al pecho, cabeceando, salió con pleigro y aún desarrollo más durante la lidia, acordándose de los que dejaba atrás, buscando los tobillos, un regalo envenenado, apretó de lo lindo a Vega que se llevo algún susto y que resolvió por técnica la papeleta. Con la espada el toro no pasaba y el torero se la jugo para matarlo a la cuarta intentona.

Oliva Soto resolvió con torería la papeleta del buraco, ¿berrendo? no ¿Ensabanao? tampoco, que le toco en primer lugar, torero con la capa por verónicas, firme en el quite por delantales, gustándose con la muleta en series importantes al natural. Muy torero y valiente ante los parones del toro que miraba en cada muletazo. Con la espada no supo matar al precioso toro de Pereda.

Al sexto le dio fiesta, el toro no fue fácil, descastado, manseando y con la vista aparentemente reparada, las luces también afectan a la visión de los toros. El torero pinturero y cumbre con la capa, sembrado con la franela, series llevando al toro cosido y de muy largo, enseñando su cuerpo y la muleta serio, y con detalles de torería infinita. molinetes, desplantes, momentos intensos. El camero se ha dejado dar una voltereta y luego se tiro pen derechura a matarlo, como la estocada tuvo efectos contundentes le cortó los máximos trofeos, quizá exagerados, pero merecidos por actitud

Se consolida de esta forma la corrida pinzoniana, el recuerdo de Padilla sobrevoló en la tarde, que llegó a buen puerto la actitud profesional y valiente de los toreros

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