La Virgen del Valle, patrona de La Palma, estrenará saya y toca de sobremanto en su Coronación

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Coronas.

La Coronación Canónica de la Virgen del Valle estará llena de estrenos, como merece este gran acontecimiento. Así, las Coronas –de la Virgen y el Niño- donadas por todo el pueblo de La Palma a través de las donaciones de joyas personales –alianzas, pendientes, brazaletes, medallas, cadenas, etc.- y que han sido fundidas sellando así, ese pacto de amor entre La Palma y la Virgen del Valle. Las Coronas han sido realizadas por el Taller de Orfebrería Delgado López de Sevilla, en oro de ley de 22 quilates.

La corona imperial de la Virgen está conformada por un resplandor de forma redonda, en cuya parte exterior se sitúan doce óvalos de donde parten otros tantos rayos biselados lisos, simbolizando la luz divina, que son rematados por las estrellas caladas, en alusión a la Mujer descrita por San Juan en el Apocalipsis. Estos rayos son arropados por diez entre-rayos repujados a base do volutas y hojarascas, que sirven de unión entre sí y terminan de componer el círculo, que es rematado por la Cruz campeante y ricamente repujada sobre el orbe, siendo flanqueada por dos palmas, simbolizando el triunfo de la Santa Cruz sobre la tierra. La parte central está compuesta por el anagrama de la Virgen María, custodiado por dos arcángeles que sostienen la corona ducal, igual a la que aparece en el escudo de la Villa de La Palma. Todo ello es circundado por un lazo donde se puede leer la inscripción: Regina Vallis Salus Infirmorum Mater Dei, siendo sustentado todo este motivo por dos esbeltas palmas que simbolizan la veneración del pueblo de La Palma a su Patrona. El canasto está dividido en doce partes, simultaneando perchetes, rematados por ramilletes de palmas y cartelas sobre las que asientan los seis imperiales o atributos, repujados con gran decoración, que dan realeza al canasto representando la Realeza de la Virgen, Reina de Cielos y Tierra. Todo ello se asienta sobre el aro que irá sobre las sienes de la Santísima Virgen, repujado con decoración de laurel, símbolo del triunfo, y palmas, en alusión a La Palma.

La Corona del Niño sigue las líneas estilísticas del conjunto, conectando con la Corona de la Virgen. En su diseño destaca un original lazo que se une con el orbe y la Cruz, pudiéndose leer la inscripción: Jesús Hombre Salvador.

La Virgen del Valle también estrenará saya en el día de su Coronación. Está bordada en oro fino a realce y sedas naturales sobre tisú de plata, habiéndose empleado en su ejecución las más diversas y complejas técnicas del bordado tradicional. Su diseño sigue al que Santiago Martínez proyectó para el manto de tisú de la Virgen del Valle, guardando gran clasicismo y elegancia en su composición. Conforman el delicado dibujo simétrico gran cantidad de motivos florales y frutales que recorren toda la pieza partiendo de un gran jarrón central. Se completa el conjunto con el bordado de las mangas, corpiño y cotilla.

El traje del Divino Niño se realiza a juego con las piezas anteriores, caracterizándose por la sencillez de su dibujo.

La Virgen estrenará, igualmente, la toca de sobremanto, trabajada sobre dos antiguas piezas de encajes de bolillos de oro fino, del siglo XIX, que se ha restaurado y dispuesto siguiendo el geométrico diseño a base de franjas horizontales con líneas quebradas y círculos. Se han añadido nuevas piezas de encajes, que reproducen a las antiguas para completar el conjunto. El perímetro de la toca queda enmarcado con encaje de la misma fábrica, resultando una pieza de gran riqueza y singularidad.

Los zapatos que lucirá el Niño Jesús ha sido donado por la Hermandad del Santo Entierro de La Palma. Ha sido realizado en plata de ley y bañado en oro. Diseño barroco con dibujos a base de motivos vegetales. En la pala de los zapatos se abre una rosa. En la suela de los zapatos reza las inscripciones: Yo soy también Señor de la Buena Muerte y Regalo de mi Madre Santísima de los Dolores.

Otro de los grandes estrenos será el Manto de las Estrellas. Lo está llevando la Virgen estos días del Triduo previos a la Coronación. Este manto es de autor anónimo, del año 1856. Ha sido restaurado por el Taller de Bordados de Juana María Ibáñez de Albaida del Aljarafe. Este antiguo manto de terciopelo rojo color caldera, bordado con hilo de oro fino y pedrería, presenta un sencillo diseño a base de 112 estrellas quese distribuyen de forma regular por toda la pieza. Remarca el manto una bella cenefa con motivos florales que se entrelazan en una guirnalda.

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1 comentario

  1. Si un pueblo decidiera unir parte de lo que le sobra (ORO)para crear puestos de trabajos, o dar de comer al que no lo tiene. ¿no creen ustedes que Dios -si es que existe- se sentiría mas orgulloso que si lo gastamos en coronas y adornos.

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