Un hombre orquesta de la tecnología al servicio del PAN Moguer

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Jose Flores y José Ramón Alvite, entrenador y preparador de porteros del PAN.

El Club Balonmano Pedro Alonso Niño de Moguer ya prepara su reingreso en la competición en el grupo D de la Primera Nacional, que tendrá lugar este sábado ante el Guanches SJO Lanzarote (Pabellón Zenobia, 20.00 horas), y dentro de su dinámica de trabajo es una pieza fundamental José Ramón Alvite de Pablo, segundo del técnico José Flores, entrenador de porteros y dominador de todos los elementos tecnológicos a su alcance para estudiar a los rivales, editar vídeos, proyectar jugadas y preparar material didáctico a sus porteros. En su día a día por tanto está rodeado de conos, picas, proyectores, cámaras, portátiles y discos duros y dentro de la plantilla trabajaba estrechamente con Max Gallas, Lauro Márquez y José Francisco Martín.

Cada semana Alvite busca vídeos de los rivales y extrae de ellos sus sistemas de juego, quiénes son sus lanzadores tanto en jugada como desde los siete metros, cuál es su mecánica de tiro y costumbres, y con ese material selecciona vídeos que entrega en DVD a sus porteros para desarrollar un trabajo diario. Es por ello que consigue a base de trabajo predecir qué va a pasar cuando el balón se pone en movimiento en la cancha. Además durante los partidos graba el desarrollo del encuentro y en contacto con whatsApp con el técnico y la delegada del equipo selecciona una serie de jugadas claves que después proyecta en el descanso para reconducir los planteamientos técnicos.

“Aparte del trabajo diario en la pista hay mucho más detrás y no sabría decir cuantas horas al día veo vídeos, pero siempre me acuesto tarde viendo todo lo que grabo y conseguimos por Internet, José Flores también se da una palizas de vídeos tremendas. Hay que seleccionar las jugadas, cortaras y editarlas en un único archivo y la verdad es que es un trabajo que no está pagado”, relata el entrenador de porteros del PAN Moguer, que asegura que “el balonmano es de locos, para gente que le gusta muchísimo y que sacrifica cosas importantes por estar aquí”.

Un método novedoso

Alvite, que también entrena a los porteros del conjunto sevillano de Montequinto y a los de las Selecciones Andaluzas, destacó como “novedoso” el hecho de seleccionar determinadas jugadas para repasarlas en el descanso, porque “hay cosas que se escapan y pueden corregirse y en bastantes partidos nos ha servido mucho. Es un punto más, no es determinante pero ayuda, aunque al final los que juegan son los jugadores y el mérito es indiscutiblemente de ellos”. Previamente, su labor consiste en “llegar al partido con todos los datos controlados”, por lo que “buscamos claves para que se preparen los jugadores, que en muchos casos sabían lo que iba a ocurrir”.

Acerca del trabajo diario con Max, Lauro y José Francisco, indicó que su objetivo es que “que todos lleguen a tope hasta el final de temporada” y de momento la portería está siendo una de las claves de la excelente marcha del equipo moguereño. Por tanto, afirma estar “encantado, muy contento con los tres y disfruto mucho. El trabajo que hacemos entre los cuatro es muy bueno y por eso la carga de trabajo en dos horas de entrenamiento, en las que no se para, sale. La experiencia me está encantando y hay una simbiosis con ellos que me está aportando mucho. Se han creado vínculos de amistad muy grandes. Hay mucha complicidad y confianza mutua”.

Tres perfiles bajo palos

De Max Gallas señaló que “es seriedad día a día y está en su momento más dulce. Es un gran portero y ante la Nava estuvo sobresaliente, con casi un 50% de paradas, aunque siempre que hay una buena actuación de la portería es porque la defensa ayuda”. Además comentó de él que es “un portero formado en Francia, muy crítico, con criterio propio y me encanta cómo compite, porque su nivel es brutal”. Considera que ha mejorado mucho en “potencia, rapidez y agilidad”, aspectos que trabajan mucho, así como en el plano psicológico en la “confianza y seguridad en sí mismo”, rasgos que también se desarrollan en sus compañeros.

Del joven José Francisco Martín, comentó que “es muy inteligente y trabajador y va a ser un portero de categoría. Lo conozco desde que era cadete en Dos Hermanas y si le respetan las lesiones se va a afianzar como mínimo en Primera Nacional porque sólo tiene 22 años”. Además consideró que tiene “una gran capacidad de trabajo y sufrimiento para estar detrás de un gran portero como Max y seguir sin perder la cara. Con su juventud está dando grandes notas de madurez, porque otro portero a lo mejor se vendría abajo, pero está peleando por jugar con alguien que lo para prácticamente todo”.

Acerca de Lauro destacó “su compañerismo, que da un gran ambiente dentro del grupo y ayuda bastante. Le da al entrenamiento una salsa especial, y transmite experiencia y seguridad. El carisma que tiene es enorme, por su personalidad, por ser de Moguer y conecta con la afición”. Asimismo estimó que “es el mejor de los tres desde los siete metros. Tiene un punto de intuición que no tienen los otro dos, es algo muy especial y ante la Nava fue el único que paró desde ahí”, a lo que agregó que cuenta con “un duende de niño que jugó en la calle, con esa pillería”.

Con este trío de cancerberos la portería está bien guardada y dispuesta a aportar para que el equipo siga siendo ganador. “Para lo que el equipo está haciendo es fundamental el esfuerzo de los jugadores y la dinámica de grupo que hay es para aspirar al ascenso. No es fácil ganar 12 partidos Son muchas horas de entrenamientos, vídeos, viajes, hablando… eso no es sencillo y mantener todo es en su equilibrio es lo que se pretende hasta el final de temporada”.

Agradecido a José Flores

El responsable de que Alvite, que el año pasado venía algunos días a ayudar, sea esta temporada uno más es José Flores, técnico al que conoció hace seis años en Dos Hermanas. “Me ha dado mucha confianza y un sitio en el equipo, porque llegué de puntillas”, indicó, a lo que añadió que “estoy muy a gusto en el club, con el trato tanto de la directiva como de los aficionados”.

Juan Ramón Alvite de Pablo comenzó a jugar al balonmano con 9 años en Algeciras, donde alguien llegó con una bolsa llena de balones y la promesa de enseñarles. Jugaba de portero y fue escalando categorías hasta debutar con el equipo senior a los 18 años. Jugó en Segunda Nacional, División de Honor y la B, compartiendo vestuarion con el nervense Iván Barrero, Josema, Cuca, Rafa Baena y Chispi entre otros. Tuvo como entrenador a Fernando Castelló y tras alguna lesión se retiró con 35 años para, tras un año de descanso crear con Fernando Morilla una escuela de porteros en Dos Hermanas, desde donde fue perfeccionando su ristra de artilugios y métodos tan efectivos, hoy al servicio del PAN Moguer.

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