La retirada de las campanas de la Iglesia de San Pedro de Cartaya da inicio a la segunda fase de las obras de limpieza

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Retirada de una de las campanas.

La operación, en la que se utilizó una grúa de 14 metros, se integra en un proyecto más amplio que persigue la restauración de esta pieza clave de la Iglesia Parroquial del Apóstol San Pedro, y que tendrá un coste superior a los 100.000 euros. Con la retirada primero de los nidos de cigüeñas y ahora de las cuatro campanas, de las cuales tres datan de 1.800, el campanario cartayero, emblema de la localidad, cambia su aspecto de forma temporal.

El campanario de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Cartaya presenta un aspecto inusual y es que, desde hoy y mientras se procede a la limpieza y acondicionamiento del espacio, se ha quedado sin campanas. Primero se desalojaron los nidos de las cigüeñas que históricamente han habitado en el edificio, y ahora se han retirado las cuatro piezas que desde hace siglos han ido marcando, hora a hora, el devenir diario del municipio.

Ante la expectación general que una operación de estas características conlleva, debido sobre todo a la intervención de una gran grúa de 14 metros de longitud, los operarios han retirado una a una las cuatro piezas que, desde el siglo XVIII en el caso de tres de ellas, han contemplado el paso de los años desde uno de los puntos más alto de la localidad. Para el párroco, Manuel Domínguez Lepe, que acompañado del concejal de seguridad ciudadana, Domingo Crespo, siguió paso a paso la operación, “es totalmente necesario proceder a limpiar y acondicionar este espacio”, además porque se da la circunstancia de que “no se han restaurado desde hace mucho tiempo y hemos detectado que se encuentran en mal estado los yugos de madera que las sostienen”.

El párroco explicó que se trata de cuatro campanas muy vinculadas a la historia de la localidad. Tres de ellas, las más antiguas, datan de 1.800 y una cuarta, de 1952. Es precisamente esta, que donó a la Parroquia la Hermandad Sacramental con motivo de la celebración del Corpus Christis y se fundió en la Fundación Manuel Rosas e Hijos, en Torredonjimeno (Jaén); la que se encuentra en peor estado, “ya que resultó presumiblemente dañada por la acción de un rayo”.

Con la retirada de las campanas, que se suma a la retirada, hace unas semanas, de los nidos de las cigüeñas que durante años han vivido en este espacio, se inicia la segunda fase del proyecto de limpieza y restauración del campanario de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, que se empezó a construir en 1575, concluyéndose en 1606. La obra tiene un presupuesto superior a los 100.000 euros, que acometerá la parroquia. Los trabajos, que en estos días se están completando con la limpieza y acondicionamiento de una parte de la fachada principal, comprenden varias fases más que se ejecutarán a lo largo del año y entre las que se incluyen también la limpieza del tejado y mejoras en la electricidad.

De momento, estos trabajos, que supondrán un lavado de cara importante para uno de los edificios más emblemáticos de la localidad, han dejado al desnudo y sin voz uno de los símbolos históricos del municipio, el campanario de la Iglesia de San Pedro, que cada hora ha ido marcando el devenir histórico de la localidad. Con cierta nostalgia numerosos vecinos han contemplado la operación porque, como aseguraba Clara García, “para los/as cartayeros/as, las campanas de la iglesia han ido marcando la historia de sus vidas”.

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