EL LABERINTO
Las prebendas
[Javier Berrio]

0

Javier  BerrioEl domingo 26 de febrero de 2012, el diario EL MUNDO publica un buen artículo de opinión de Casimiro García-Abadillo, en el que se nos trata de hacer reflexionar sobre el hecho de que cualquier parlamentario de cualquiera de los parlamentos del Estado, está más protegido ante la justicia que los miembros de la Familia Real. Exceptuando al propio monarca, declarado inviolable en la Constitución, el resto de los miembros de esa familia tiene que responder –al menos desde la teoría-, en igualdad de condiciones que cualquier ciudadano. En ese sentido, nos cuenta García-Abadillo, el ministro Ruiz Gallardón busca una fórmula en la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial para que los miembros de la familia para que los casos con la justicia, desde la Reina y el Príncipe de Asturias hasta los yernos, sean vistos por el Tribunal Supremo. Se trataría, dice el comentarista, no tanto de proteger a las personas como a la institución, como se hace con los jueces o los parlamentarios.

La corona no pasa por su mejor momento. Por un lado, está el lujo con la que en ocasiones se ha mostrado en público pese a la tremenda realidad que estamos viviendo. Por otra parte, están las tan traídas y llevadas malas relaciones entre los miembros de la familia –las que pasaría completamente desapercibidas si no fuese porque en gran medida la casa real es cosa de la prensa del corazón-. La separación de la infanta Elena también fue seguida con cierta antipatía hacia las actitudes de la hija del Rey y los documentos descalificados en Alemania respecto de la actitud de Juan Carlos I con los golpistas del 23-F, han ido ensombreciendo la opinión de la sociedad sobre la jefatura del Estado y su entorno. Para colmo de males, lo escandaloso de las informaciones sobre los negocios de Iñaki Urdangarín y sus declaraciones en las que culpa de todo a su socio -qué grande la nobleza del ex jugador de balonmano, ¿verdad?-, coloca a esta familia, empujada mediáticamente a lo largo de los años a la cúspide de la popularidad, en mínimos históricos.

El ministro de justicia haría bien en sopesar el alcance de su pretensión en cuanto a la Familia Real y que quizás se podría entender el aforamiento de la Reina, sucesor y señora, pero nada más. Cada vez más personas –son amplia mayoría entre los muy jóvenes-, se cuestionan la necesidad de una monarquía sobre la que además recae la idea de que es heredera del régimen anterior. Si los privilegios sobre el entorno del jefe de Estado siguen aumentando, el rechazo aún será mayor y con el tiempo, la corriente antimonárquica seguirá en aumento. En el caso Urdangarín, los ojos sociales están muy abiertos a ver cómo se comporta la justicia y sobre las medidas que pueda tomar el gobierno en defensa de más prebendas para la institución hereditaria. Creo que los ciudadanos sólo buscan claridad y limpieza en la forma en cómo es llevada la jefatura del Estado y es evidente que mientras que en esa jefatura pueda estar mezclada una familia entera, la cosa es como de novela, y novela de terror a veces. Pero esas son las cosas que traen las monarquías.

Compartir.

Leave A Reply

Las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes pueden combinarla con otra información que les haya proporcionado o que hayan recopilado a partir del uso que haya hecho de sus servicios. Ver detalles

ACEPTAR
Aviso de cookies