El regreso de un cantaor

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Juan Toro en la Peña Flamenca de Huelva.

(Texto: Bernardo Romero)   Estuvo Juan Toro en Huelva viviendo hace unos años. El de Puerto Serrano aprovechó entonces para acercarse a la Peña Flamenca y cantiñear bajo la maestría de Mario Garrido y Ángel Romero, también al compás que le marcaba el tocaor Antonio Dovao. Los tres, maestros de las academias de cante y toque de la Peña Flamenca de Huelva. Ahora, pasados los años, el cantaor ha vuelto a la que fue su casa por un breve pero, por lo que pudimos escuchar y disfrutar el viernes, bien aprovechado periodo de tiempo. Juan Toro ha vuelto más cantaor aún de lo que era cuando estuvo por aquí. Así lo reconocía Eduardo Hernández Garrocho al presentar al flamenco y recordar cómo a mitad de los noventa ya le sorprendió la manera de cantar de aquél chaval de Puerto Serrano que estaba trabajando por aquí por Huelva.

Juan Toro sigue siendo un cantaor aficionado, como el gusta reconocer. Aficionado porque no se dedica profesionalmente a esto, queremos decir después de habernos sorprendido gratamente el viernes en un espectáculo que protagonizó junto a la enorme guitarra de quien entonces le tuvo también a su lado. Aficionado y de los buenos. No es cantaor profesional, no. Es, simplemente, cantaor. Flamenco y cantaor. Suficiente para él y para nosotros, para quienes no dábamos crédito a lo que estábamos viendo cuando abrió su actuación con unas peteneras importantes, serias y logradas. Los dos pases en que dividió este nuevo tránsito por la Peña Flamenca de Huelva, se nos pasaron volando.

El artista no daba tiempo a la reflexión. Se empeñó en los cantes de ida y vuelta, agradándonos con una milonga que erizaba la piel y luego dibujando una colombiana plena de sensibilidad tonal. Los tangos granaínos estuvieron por encima de lo normal y el compás sonaba en las mesas de una sala de actuaciones sólo llena a medias. Cantó por Cádiz, como se esperaba, y por Huelva, dejando en el aire la duda de si es cierto aquello de que si cruzas a la orilla izquierda del Guadalquivir ya no encuentras a nadie que sepa cantar por Huelva.

Puede que de tanto cruzar Juan Toro el Guadalquivir, de tanto juntarse con Mario Garrido y con Ángel Romero, con el cada vez más enorme tocaor Antonio Dovao, no sepa ya si está a un lado u otro, en la orilla de un lado o de otro. Lo que sí es cierto que los cantes de Huelva, este de Puerto Serrano, los lleva como propios. El viernes, en la Peña Flamenca principió con unos fandangos naturales y luego se fue por el cané para meterse por el Alosno, listo y exacto con los de María la Conejilla, atreviéndose con letras de siempre y con ese quejío que algunos queremos adivinar de dónde le viene.

A su lado, sobre el escenario, Antonio Dovao se adornaba completando una noche la mar de flamenca. En la sala, Mario Garrido y Ángel Romero miraban con indisimulado orgullo a un cantaor de los de verdad que canta por Huelva y con poderío. Con el gaditano se demuestra una vez más que de Huelva es quien quiere. No hay más que quererlo y quererla. Con eso basta.

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1 comentario

  1. juan carlos lopez nuñez on

    ole mi primo juan todabia no e tenio el placer de escucharlo cantar porque siempre nos hemos visto en unos momentos delicados pero supongo que por lo que leido que mejor no se puede hablar tiene que ser muy puro ole tu polichero un abrazo mu fuerte desede utrera

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