Formación a los profesionales sanitarios en soporte vital

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Prácticas en uno de los hospitales.

Más de 200 profesionales de los Hospitales Infanta Elena y Juan Ramón Jiménez han participado durante este último año en un completo programa formativo sobre Soporte Vital y Reanimación Cardiopulmonar (RCP). El objetivo prioritario de este programa de formación, que cuenta con distintos niveles, se centra en actualizar los conocimientos en este tipo de técnicas con el fin de disminuir la mortalidad y las secuelas originadas por las paradas cardiorrespiratorias en los pacientes que sufren este episodio fuera de las áreas de críticos, reforzando así la cadena de supervivencia hospitalaria y el mantenimiento de los buenos resultados del Plan Hospitalario de Reanimación Cardiopulmonar y Soporte Vital ya implantado en ambos centros.

De esta forma, profesionales de los Servicios de Cuidados Críticos y Urgencias de ambos centros hospitalarios han impartido formación de carácter eminentemente práctico sobre este conjunto de técnicas que permiten resolver las situaciones de paro cardiorrespiratorio sustituyendo transitoriamente las funciones respiratoria y circulatoria, para intentar restablecer después su actividad espontánea.

Las paradas cardíacas respiratorias representan un problema importante en la atención sanitaria en un hospital, ya que se considera que entre un 0,4 y un 2% de los pacientes ingresados precisan de las técnicas de resucitación cardiopulmonar, de las que más de un 50% se producen fuera de las áreas de cuidados críticos. Potenciar la formación continuada en este tipo de técnicas para todos los profesionales, tanto sanitarios como no sanitarios, supone conformar toda una red de atención que pueda hacer frente a la urgencia asistencial en cualquier rincón del centro hospitalario hasta que llegue la ayuda adecuada.

El programa de formación está considerado una de las estrategias incluidas en el refuerzo de la Cadena de Supervivencia Hospitalaria, que requiere también de un reconocimiento precoz de la parada cardiorrespiratoria, la aplicación inmediata y adecuada de las técnicas de soporte vital básico, la desfibrilación temprana con la utilización por el personal de enfermería de la desfibrilación semiautomática, el inicio rápido y adecuado de las técnicas de soporte vital avanzado y el traslado asistido e ingreso temprano en la Unidad de Cuidados Intensivos del centro hospitalario.

El curso de Reanimación básico, en el que han participado 89 profesionales del ámbito de enfermería (auxiliares y técnicos), administrativo, de servicios generales y de apoyo, incluye formación actualizada sobre las técnicas de reanimación más sencillas, que comprenden las maniobras de sustitución de las funciones cardíaca y respiratoria que pueden llevarse a cabo sin necesidad de ningún instrumental, pero que resultan fundamentales para la supervivencia del paciente, que debe recibir atención en los primeros 5 minutos.

En el caso del taller de RCP con carácter avanzado, al que han asistido 114 profesionales sanitarios de ambos hospitales, se ofrece formación exhaustiva sobre las técnicas de reanimación más expertas, que quedan reservadas a profesionales sanitarios cualificados que cuentan con el equipo necesario para el restablecimiento y estabilización de las funciones vitales interrumpidas, entre los que se incluyen la farmacología específica para estas situaciones y la utilización de desfibriladores externos.

Dentro del seminario sobre RCP se incluyen además prácticas con escenarios de simulación, en los que se trabaja sobre situaciones reales de emergencia que pueden producirse en el complejo hospitalario y en la sociedad en general, de forma que los profesionales estén preparados para afrontarlos de una manera rápida, efectiva y perfectamente ordenada.

Los elementos que se consideran esenciales para una correcta atención a las situaciones de emergencia vital constituyen lo que se denomina la Cadena de Supervivencia, en la que todas las actuaciones a realizar están perfectamente secuenciadas y resultan imprescindibles para mantener las funciones básicas, aumentando así la supervivencia del paciente y garantizando la llegada de suficiente oxígeno al cerebro, con lo que se reduce la posibilidad de provocar discapacidad y la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

La parada cardiorrespiratoria supone una amenaza vital inmediata y puede aparecer de forma súbita en personas con un estado de salud previo aceptable, como consecuencia de un ataque cardíaco, un accidente u otras situaciones de riesgo.

 

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