EL ESTERO.
Tres comentarios.
[J. J. Conde]

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[J. J. Conde]
El Estero
No sé, la verdad, si el asunto del almacén de gas que se quiere montar en el subsuelo de Doñana y que cuenta con el beneplácito de los estamentos más directamente implicados en este terreno dañará o no a nuestro Parque Natural más universal. Unos dicen que no, otros dicen que sí y otros que permanecerán vigilantes de todo cuanto ocurra a partir de que comience la obra. Sobre la mesa el proyecto parece limpio, que no lo digo yo sino quienes están interesados en el mismo. Otra cosa será cuando comience a andar. En ello, un servidor se aplica eso tan manido de “que dios nos coja confesaos”. Y tengo una pregunta: ¿Por qué todas las iniciativas del gobernante de turno, que a priori y a los ojos del ciudadano de a pie se las contempla como negativas y nefastas, toman casa o se alojan en esta ofendida y dañada provincia?
Claro que si nos metemos con la línea ferroviaria Huelva-Zafra, es para dar capones a derecha y a izquierda. Una línea que ha sido, es y probablemente seguirá siendo la cenicienta de las líneas de ferrocarril españolas. Y con la que juega el politiquero como el que se divierte jugando al “ping-pong”. (Ahora administro yo, pues ahora le inyecto metal a la línea y en determinados trayectos para que se vea que a mí sí me interesa su conservación y que apostamos por ella. Ahora regento yo, y argumento que no hay posibles en las arcas para el mantenimiento de esta línea y que quien tiene que depositar el cobre no lo hace a sabiendas) Una vergüenza, ¿verdad? Si les revelara que en mis últimos años de vida laboral tuve como profesión la de Interventor en Ruta (revisor de tren, para que nos entendamos) y que el turno Huelva-Zafra lo he trabajado más de una vez, me entenderán si les digo que en todos esos años nunca me llevé como pasajero a ninguno de esos políticos que ahora balbucean sobre la Huelva-Zafra con el único fin de colgarse las consabidas medallas.
Rematando los comentarios, no puedo dejar pasar por alto ni por bajo el suceso acaecido en el mes de octubre del pasado año y en el que Atlantic Copper, como consecuencia de un apagón general, se vio obligada a realizar un venteo forzoso. Suceso del que poca o muy poca información se ha tenido hasta la fecha. Creo, que muchos saben de mi posicionamiento respecto del conjunto de las industrias que llevan décadas instaladas en la Avenida Francisco Montenegro de nuestra capital y que resumo en el desmantelamiento progresivo y no traumático de las mismas, para dar así paso a la regeneración completa de uno de los enclaves más hermosos y privilegiados que tuvo Huelva: la Ría, con mayúscula. Y como también ejercí de Oficial de 2ª en una de las empresas del Polo y más o menos reconozco el paño, pregunto asimismo: ¿Existe un “Plan de Evacuación” de la población onubense y de las poblaciones colindantes en caso de siniestro, accidente o catástrofe? ¿Conoce este “Plan”, si existe, la ciudadanía?

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5 comentarios

  1. Cinta Zambrano Ruiz on

    Tres comentarios. Tres campanadas de duelo. ¿Hay respuestas para estas campanadas que me resuenan a muerto?
    ¿Acaso no han dañado y siguen en alguna forma dañando a la Ria de Huelva, esa industria de transformación obsoleta? ¿No han dañado más que un enlace desde Matalascañas a Sanlúcar de Barrameda hipotético?. Un enlace bajo una supermegavigilada protección al medio ambiente y con pasos francos a la fauna de Doñana, sin alterar acuíferos, sin dañar su Alma.
    ¿Qué importa si pudiera suceder alguna filtración de gas, envenenando acuíferos o emanando muerte a su fauna y flora? acaso van a poder estar alli los ecologistas y demás salvanaturalezas. ¿El plan B, para Huelva, acaso existe? o ¿estaremos tan indefensos como la fauna y la flora de Doñana?…y con el chu-chú del tren. Para hacer verdaderamente rentable una linea férrea en el siglo XXI, lo que primero prima es la seguridad. Y en esa linea se dan excesivos desprendimientos cada año. Lo segundo, tiempo invertido en los recorridos. Excesivo tiempo, huida de viajeros. Tienen que limitar el número de paradas. Un tren que tarda más de 4 horas en hacer 140 Km. que es la distancia que existe entre Huelva y Fregenal de la Sierra, espanta al viajero más parsimonioso. Esto es lo que no hace nada rentable esta linea. ¿Acaso no se podrían concentrar los pueblos del recorrido en las estaciones de mayor población?. Seguro que con esta medida, el recorrido de Huelva a Fregenal de la Sierra se podría reducir a tan solo 2 horas. Y todavía no hemos llegado a Zafra…
    Lo que digan los políticos, está más que demostrado, que generalmente dicen sandeces….¡porque ellos viajan en coche oficial! o ¿acaso no se han dado cuenta ustedes aún?….pues ya toca.

    • J. J. Conde on

      Con esas “Tres campanadas de duelo” ha resumido usted a la perfección mi artículo. Muchas gracias por su comentario.

  2. J. J. Conde on

    Estoy totalmente de acuerdo con usted en el análisis que hace de mi artículo. Le quedo agradecido por su comentario.

  3. Llevas mucha razón Jesús. De momento, la línea de Huelva se mantendrá por la OSP ( OBLIGACIÓN SERVICIO PÚBLICO ) del Ministerio de Fomento.
    Un saludo, Rafa.

  4. Gonzalo Pozo Lepe on

    Doñana, el litoral del Mediterráneo…

    El primero es uno de los últimos reductos que alberga la menguante virginidad de nuestra maltrecha naturaleza. El segundo es uno de los últimos bastiones cuyos turísticos ingresos ayudan a mitigar, con los salarios que generan, el hambre que retuerce los estómagos de muchos prójimos. Hambre, esa palabra a la que hasta no hace mucho tiempo nos referíamos para describir precariedades más o menos severas, como no llegar a fin de mes, la suspensión temporal de suministros tan básicos como el de agua o de electricidad, empieza a perder sentido su sentido metafórico en favor de su asensión literal. Como el hambre que sintió el protagonista de aquel libro tan leido en los años sesenta: HAMBRE, y perdonen tanta redundancia.

    Pero, retomando el hilo de tu artículo, me gustaría descartar los recelos que me hacen temer que los “registros” de ambos subsuelos, el de Doñana y el del Mediterráneo, corren el riesgo de ser dictaminados por y para satisfacer intereses de naturaleza mas bién egoistas que altruistas. Los globos sondas ya flotan en el aire a la espera de captar las posibles reacciones para, tras procesarla, tomar la decisión que “aconseje” el resultado que arroje la analítica de sus pros y sus contras.

    Gonzalo

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