La renuncia del Papa Benedicto XVI conmociona a los católicos onubenses

0

Benedicto XVI.

El anuncio de la renuncia del Papa Benedicto XVI, que se hará efectiva el próximo 28 de febrero, ha provocado una honda conmoción entre los católicos onubenses, que están profundamente conmovidos por una situación que no tenía lugar en la Iglesia Católica desde la Edad Media.

El abandono del pontificado ha sido comunicado por el propio Papa en una intervención pública ante el consistorio para la canonización de los mártires, en la que ha explicado que “después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a mi avanzada edad, no se adecúan por más tiempo al ejercicio de mi Ministerio”.

Benedicto XVI ha indicado que toma esta decisión “con total libertad”, por lo que “declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma y Sucesor de Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005”.

En su intervención ha dicho además que “en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado”.

Aunque la situación es absolutamente novedosa, está contemplada dentro del derecho canónico, en su artículo 332. La renuncia supone la apertura de un periodo de interinidad hasta la elección del nuevo Papa, que tendrá lugar en un cónclave que podrá ser convocado de manera excepcional por el propio Benedicto XVI, cuando lo habitual es que lo haga el Camarlengo.

Sus últimas palabras en la intervención de este lunes ha sido para dar las gracias “de corazón por todo el amor” que ha recibido y por “el trabajo” de sus colaboradoers. Finalmente,  ha pedido “perdón” por todos sus “defectos”.

La renuncia está relacionada con la situación personal del Papa, que no está en condiciones físicas de seguir adelante con lo que supone estar al frente del Pontificado.

OBISPADO DE HUELVA

Tras conocer la confirmación oficial, el obispo, José Vilaplana Blasco, ha expresado su “sorpresa”, y ha reconocido que, “aunque la decisión me deja un poco triste por el aprecio que le tengo al Papa y a su aportación al servicio de la Iglesia, la comprendo y no me extraña, ya que lo había insinuado en alguna ocasión”.

Además, ha señalado que “conociendo su sensibilidad intelectual y, como el mismo Papa dice en su comunicado (“después de haber examinado repetidamente mi conciencia ante Dios”), es un acto cargado de humildad”. Mons. José Vilaplana ha resaltado, precisamente, esta virtud del Sumo Pontífice, como tuvo ocasión de experimentar en sus encuentros personales con él desde su etapa de cardenal, virtud que ha atravesado todo su pontificado, cuyas primeras palabras fueron: “no soy más que un humilde servidor de la viña del Señor”.

El obispo llama a los fieles de la Diócesis de Huelva a la oración agradecida por el servicio que ha prestado a la Iglesia y que ya comenzó en edad de jubilación, dato que aún hace más reconocible esa entrega. También alienta a que pidamos al Espíritu Santo para que siga iluminando a toda la Iglesia y, especialmente, para que el nuevo Obispo de Roma siga fiel a esta necesaria labor del ministerio petrino.

SÉPTIMO PAPA QUE DIMITE

El último Papa que renunció al Pontificado fue Gregorio XII (1406-1415), que fue uno de los protagonistas del denominado Cisma de Occidente, en el que coincidieron tres Papas al mismo tiempo. Tuvo que ser el emperador Segismundo el que obligara a dimitir a los tres Papas, aunque sólo Gregorio XII obedeció.

El primero fue Clemente I (del 88 al 97), que renunció porque tras ser arrestado y condenado al exilio no quiso que los católicos se quedaran sin su principal guía espiritual.

Posteriormente fue el papa Ponciano (230 al 235) el que dejó su cargo a favor del Papa Antero. El Papa Silverio (536 al 537) fue obligado a renunciar a favor del Papa Vigilio.

Otro Benedicto, el IX, dejó el Pontificado en favor de Silvestre III, aunque después retomó el papado y volvió a pasárlo, pero a Gregorio VI.

Celestino V, cuyo pontificado duró del 29 de agosto al 13 de diciembre de 1294, renunció y se retiró para hacer una vida ermitaña.

 

 

 

 

Compartir.

Leave A Reply

Las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes pueden combinarla con otra información que les haya proporcionado o que hayan recopilado a partir del uso que haya hecho de sus servicios. Ver detalles

ACEPTAR
Aviso de cookies