EL ESTERO.
Casuchas.
[J. J. Conde]

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[J. J. Conde]
El EsteroA vueltas con más penas. Esta es la ciudad de las penas, aunque algunos se empecinen en ver nada más que alegrías. Porque no me dirán, que la intención del ayuntamiento de la Gran Vía de derribar el conjunto de casas “antiguas” que están en La Joya no es para echar dos lagrimones y aguantarse la rabia que a uno le entra por dentro ante tamaña tropelía. Sí, ya sabemos que la sensibilidad no es precisamente el fuerte del político. Que exceptuando la voz de la Mesa de la Ría posicionándose en contra de esta medida, el resto de ediles –con su edil mayor a la cabeza- pues a divagar lastimosamente sobre lo bueno que soy yo y lo malo que eres tú: una manera de esquivar los asuntos que no interesan, sencillamente porque no; sin más explicaciones, y si las hay con las medias tintas siempre por delante.
Ya sé que no estamos hablando de edificaciones de estilo gótico, mudéjar, plateresco, ni pertenecientes al medievo. Vamos a decir –aunque quienes más saben de estas cosas y mejor pueden aconsejar son nuestros arquitectos- que poseen un relativo interés desde el punto de vista arquitectónico. Pero lo que podemos también decir es que sí que conservan todo el sabor de la idiosincrasia urbanística onubense; es decir, que pertenecen, sin duda alguna, al latir del corazón de esta ciudad maltratada donde las haya. Para la mayoría, estoy seguro de que estas casas ya no representan absolutamente nada y que al comprobar la mediana polvareda que se ha levantado al respecto por la decisión de Urbanismo, se habrán dejao caer con aquello de: “¿Y tanto ruido pa cuatro casuchas y media?”
He ahí, mis queridos lectores. Es la insensata respuesta de una gran parte de la población, a la hora de apreciar en su justa medida el patrimonio huelvano. Una respuesta, en la línea del ejemplo que procuraron y procuran transmitir, por todos los medios a su alcance, los dirigentes marismeños acerca de la conservación y puesta en valor de determinados edificios que llevan en sus paredes grabada la huella del alma choquera. Ya se encargaron y se siguen encargando estos políticos, de que la historia de Huelva, pequeña pero viva, quede sepultada y muerta por la acción de la piqueta para los restos. Así, las nuevas generaciones conocerán una capital “moderna” repleta de pegotes de hormigón distribuidos de manera desconcertante y carentes de toda personalidad. Y ante esto, el cruzado de brazos del pesoe, de la izquierda unida y de los demás partiditos que pululan por Onuba y sin representación. Total, en esta ocasión se trata tan sólo de cuatro casuchas.

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3 comentarios

  1. La datación de estas viviendas es la misma que la de las casas del barrio obrero, el barrio de los ingleses, cuyo pasado de ocupación y colonialismo glorificamos, frente a lo castizo y autóctono.

    Borrar las únicas huellas de la Huelva pasada es acabar con las raices de una ciudad, que cada día va perdiendo su identidad por las malas artes de sus gobernantes y por los efectos de una contaminación política y social que cada día asfixia más al desarrollo de Huelva.

    Valorar que lo más antiguo tiene más valor no es más que una visión sesgada y pragmática del pasado. Todo lo viejo fue nuevo en su momento, y sólo el paso del tiempo hace que se convierta en un símbolo de nuestro paisaje urbano. Unas casas que ahora tengan 100 años, dentro de varias generaciones serán una muestra de una Huelva que les quedará ya muy lejana.

    Cuendo uno propone, y bravo por la Mesa de la Ría y la valentía de defender nuestro patrimonio, conservar unas casas como estas no lo hace pensando en presente, sino en futuro. Pero eso es lo que no hacen quienes nos gobiernas que son de piqueta fácil.

  2. Cinta Zambrano Ruiz on

    Desgraciadamente, poco queda de lo que fuera la barriada del Cabezo de la Joya. Lo poco que queda, envejecido con sus dueños o los herederos de sus dueños, practicamente es ya un vago recuerdo de lo que fue en su tiempo el habitat para unas cuantas familias onubenses. Desde hace años, pasear junto a lo que queda de las viviendas que daban a la calle de San Sebastián, entraña un riesgo por derrumbe de las laderas, arrastrando las paredes descarnadas que no sabemos si sujetan la ladera o si están apoyadas en la ladera y que han caido arrastradas por la erosión sobre la acera. Valor arquitectónico e histórico casi nulo. Nadie, ni la Mesa de la Ría, ha osado datar que lo que queda en pie en esta zona, sea tan siquiera del siglo XVIII ni XIX, salvo que me equivoque. Si algún lector tiene alguna referencia fiable, le rogaría que lo expusiera, pero el único valor “arquitectónico” es el sentimental. A otros les vale para azuzar contra el Alcalde de turno, por la “dejadez” en la zona, un vertedero lleno de ratas y gatos “huérfanos”, separados por “la malla de la vergüenza”.

  3. El Vigilante on

    Palabras ajustadas y veraces las de este artículo. Los que nos representan, nos reemplazan y además con malas artes. Nada de lo que esta ciudad “maltratada” (lo entrecomillo por ser palabra del articulista y la suscribo)necesita es emprendido por ningún político (En Huelva nos cuesta cada Pleno mas de 100.000 €), sumémosle los extramunicipales: Puerto, Delagaciones de Gobiernos, Delegaciones de Consejerías y un largo etcétera que todos conocemos y parece no importarnos. De 81 provinvias o capitales de España, ocupamos el 75º lugar en cuanto a interés en inversión, al parecer por el bajo nivel adquisitivo, entre otros factores, de la población. Ese Polo Químico que tanto nos da!. Dónde están sus riquezas ?. 25.000€ al Recre y el Presi sale en la foto con el representante de la Empresa que lleva una década despidiendo trabajadores y fumigándonos con arsénico (Ya no sólo lo dice la Mesa de la Ría, lo dice el equipo de investigación de la UHU).
    Seguiría pero no quiero cansaros. Solo agradecer la lucidez del periodista y su sinceridad sin tapujos al defender un onubensismo, en este caso arquitectónico, pero en la queja queda la indefensión en la que estamos.

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