La Asociación Lieva dedica su sexto número de ‘Rumor de Aguas’ a los relojes de sol

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Portada de la revista.

La revista “Rumor de Aguas” se ha consolidado como un importante vehículo cultural para conocer el patrimonio más singular de la comarca serrana. La publicación recuperada por la Asociación Cultural Lieva se ha especializado en recordar elementos no excesivamente conocidos del universo cultural de la zona, e incluso en algunos casos ha logrado rescatar temáticas que habían caído en el olvido o, simplemente, no habían obtenido el reconocimiento debido.

Así ocurrió con algunos de sus números anteriores, como el dedicado al humanista Diego López de Cortegana, la historia del fútbol en Galaroza, a través del Club Deportivo Cachonero, la ruta de los molinos, la batida que dio caza a la última loba de la sierra o los casinos de la comarca.

Ahora sale a la luz su sexto número, dedicado a los relojes de sol, un patrimonio olvidado y abandonado en iglesias, cortijos y fachadas que se estaba perdiendo y que merece ser conservado. A través de un trabajo de investigación de Ignacio Garzón, colaborador habitual de Lieva y presidente del CIES y de la Federación de Asociaciones de la Sierra, Lieva ofrece en primicia este recorrido básico por los ejemplares que aún pueden admirarse en diversos pueblos de la comarca.

La presentación de esta revista tendrá lugar el sábado 16 de marzo, a las 20.00 horas en el salón cultural Platero y Yo, de Puerto Moral. A todos los asistentes se le entregará un ejemplar gratuito de la publicación, cuya versión digital será también ofrecida a todos los internautas a través de los sitios habituales de la Asociación Lieva en Internet.

La investigación comienza introduciendo al profano en el mundo de la gnomónica, que es la ciencia que estudia los relojes de sol. Estas herramientas fueron muy útiles para los serranos de antaño, y todavía subsisten en iglesias o viejas fincas diseminadas por la comarca.

Aunque hoy en día hayan perdido su valor original, su importancia patrimonial sigue siendo muy importante, como pone de manifiesto el trabajo de Garzón. Se han identificado veintiun gnómones ubicados principalmente en muros de las iglesias y edificios privados, concretamente cortijos y viviendas.

La variedad entre ellos es amplia, siendo algunos muy modernos, como el de Corteconcepción, que data de 1988, el del Instituto San Blas de Aracena o el de Navahermosa, el más reciente de todos. Los demás son más antiguos, aunque no todos ellos llevan el año de instalación. Su trayectoria cronológica, desde más antiguos a más actuales, nos indica las fechas de 1609 para Aroche, 1624 para Alájar, 1671 para Corterrangel, 1701 para Cortelazor y Santa Ana la Real y 1727 para Puerto Moral y Valdelarco.

En cuanto a sus características, todos son verticales, excepto el de Corteconcepción, que es horizontal, y algunos coinciden en detalles importantes, lo cual podría pensar en la misma autoría.

Aunque algunos no han llegado hasta nuestros días, como los que están documentados en los ayuntamientos de Fuenteheridos y de Zufre, en el castillo de Torres, de Cumbres de San Bartolomé o en la iglesia de Santiago el Mayor, de Castaño del Robledo, el trabajo tiene la virtud de rescatar un patrimonio olvidado que, a partir de ahora podría despertar una mayor preocupación.

Sus principales conclusiones serán presentadas por Garzón en una ponencia dentro de las próximas Jornadas del Patrimonio de la Comarca de la Sierra, que se celebrarán en Puerto Moral los días 21 al 24 de marzo.

 

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