El obispo consagra en Huelva una nueva parroquia

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El obispo consagra el nuevo altar impregnándolo de aceite. (Celia HK)

Es el signo de los tiempos. Mientras un mujer musulmana recorría la calle Valdelarco en un Fiat Punto en compañía de sus hijos, en un acto que seguramente encarna la rutina de una tarde de domingo para una familia asentada en Huelva, el obipo de Huelva, José Vilaplana, junto a una veintena de sacerdotes, procedía a la consagración para la fe católica de una nueva parroquia en la capital onubense.

El obispo, José Vilaplana, junto al obispo emérito, Ignacio Noguer. (Celia HK)

Está situada en la traseras de la avenida de Andalucía. Muy cerca de Verdeluz, de la barriada del Torrejón y del Campus del Carmen de la Universidad de Huelva. Y lleva por nombre el de Sor Eusebia Palomino, una monja de gran devoción en la provincia de Huelva, y más concretamente en Valverde, y que se desvivía por los humildes.

Aspecto que presentaba la nueva la parroquia durante la inauguración. (Celia HK)

Nada mas comenzar la ceremonia de consagración ante una parroquia aborrotada. el obispo dijo que cuando llegó a Huelva lo primero que le comentó monseñor Ignacio Noguer, obispo emérito de la Diócesis, es que dejaba el puesto de máxima responsabilidad de la Iglesia a nivel provincial sin haber podido dedicar un templo a Sor Eusebia, primera beata de la provincia de Huelva. José Vilaplana no dudó en prometerle que la primera nueva Iglesia que levantara Huelva sería para ella. Y hoy, en presencia de Ignacio Noguer, ha cumplido esa promesa.

Sor Eusebia fue una religiosa salesiana que nació en Cantalpino (Salamanca, España), el 15 de Diciembre de 1899 y murió en olor de Santidad el 10 de Febrero de 1935, en Valverde del Camino (Huelva, España). Su familia era muy rica de fe, pero muy escasa de medios económicos. Agustín, el padre, hombre de gran bondad y dulzura, trabajaba como bracero temporal al servicio de los terratenientes de los alrededores, y su madre, Juana Yenes, atendía la casa con los cuatro hijos.

Aspecto exterior de la nueva parroquia. (Celia HK)

Fue destinada a la casa de Valverde del Camino. Las niñas del colegio y del oratorio, en el primer encuentro, quedaron desilusionadas. La nueva hermana tenía un aspecto insignificante, pequeña y pálida, con manos gruesas y además un nombre feo.

A la mañana siguiente, la hermana Eusebia ya estaba en su lugar de trabajo, un trabajo variado: cocina, portería, ropería, cuidado del pequeño huerto y asistencia a las niñas del oratorio festivo. Era feliz de “estar en la casa del Señor por todos los días de su vida”.

Pronto las niñas se fueron sintiendo atraídas por las narraciones de hechos misioneros, vidas de santos, episodios de la devoción mariana o anécdotas de don Bosco, que la hermana Eusebia recordaba gracias a su gran memoria; además, sabía hacerlas atractivas por su convencimiento y su fe sencilla.

Una veintena de sacerdotes ha participado en la ceremonia. (Celia HK)

Fue en ese colegio donde esparció el aroma de su santidad y de su espíritu salesiano, como destacada hija de su fundador San Juan Bosco y de María Auxiliadora, siendo para todos y para todo, alegre, sencilla, humilde, servicial y muy dispuesta. Aprovechaba todos los momentos libres del día para enseñar a las niñas de su querido colegio valverdeño todas las virtudes cristianas y, sobre todo, que la verdadera sabiduría es la paz y unión con Dios. Aprovechaba también los domingos y días festivos, en los “oratorios”, para enseñarles el Catecismo y hablarles del amor a la Santísima Virgen y a Nuestro Señor Jesucristo.

El Papa Juan Pablo II declaró a Sor Eusebia Venerable el 17 de Diciembre de 1996 y posteriormente, el 25 de Abril de 2004, la declaró Beata. De todas formas, ya se considera desde hace mucho tiempo que Sor Eusebia es una Santa, por parte de sus miles de devotos en todo el mundo y. por supuesto, para sus queridísimos habitantes de Valverde del Camino, donde pasó sus años de vida religiosa en el Colegio de María Auxiliadora.

El acto religioso que este domingo se ha vivido en Huelva ha sido sencillo y alegre, con un masiva presencia de salesianos. Y ha cumplido con todos los ritos católicos que corresponden a un momento tan especial. Consagración del templo y del altar. El Evangelio estuvo a la altura de un momento tan solemne. Recordó que todos somos pecadores: quien esté libre de pecado que tire la primera la piedra.

Sobre esta base José Vilaplana levantó una homilía en la que dejó claro lo que entraña un nuevo templo, una nueva parroquia, un momento que no todos tienen la oportunidad de presenciar. Y explicó lo que significa: casa de oración, lugar de encuentro con el Señor, hogar de misericordia, perdón, escuela de amor, sitio para la misión…

El obispo también tuvo palabras para los niños de la nueva feligresía. Se dirigió directamente a ellos para decirles que eran el nuevo brote de la Iglesia en Huelva y que iban a demostrarlo en la ceremonia de Primera Comunión que en unas semanas celebrarían en la nueva parroquia en compañía de sus familias.

La consagración de la nueva parroquia, a la que acudieron decenas de personas, también fue presenciada por el alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, y por el concejal Saúl Fernández Beviá.

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