Juan José Cortés, llamado a declarar en Huelva por el tiroteo en el que se vio involucrado junto a otros familiares

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Juan José Cortés, en el momento de salir en libertad después de haber estado detenido dos días y prestar declaración. (Julián Pérez)

Juan José Cortés, el padre de la pequeña Mari Luz Cortés, asesinada en Huelva en 2008, ha sido llamado a declarar este martes en relación con la causa abierta en el Juzgado de Instrucción número 3 de Huelva por un tiroteo que tuvo lugar en septiembre del año 2011 en la barriada del Torrejón. Además de Cortés, en la causa están imputados otros cuatro familiares.

LOS HECHOS A JUZGAR

El enfrentamiento que ha llevado a los Cortés hasta los juzgados, comenzó a gestarse el 19 de septiembre de 2011 en el local de El Torrejón donde tiene su sede la Iglesia Evangélica, a la que pertenece la familia y de la que Juan José Cortés es pastor. La víctima de los disparos, un tío materno de Juan José, reclamaba más espacio y protagonismo en los cultos para uno de sus hijos. La discusión por el protagonismo en la Iglesia Evangélica continuó en persona y por teléfono, entre insultos y amenazas.

En la madrugada del 21 de septiembre, la noche de los tiros, según el relato que consta en autos, los detenidos presuntamente se dirigieron a la casa de la víctima en la calle Dalia de El Torrejón y comenzaron a disparar, disparos que alcanzaron al tío materno del padre de Mari Luz y que dejaron muecas en paredes y persianas. La Policía Científica ha localizado dos tipos de orificios en la fachada de la casa (producidos por diferentes postas -la munición que llevan los cartuchos de escopeta de caza-), por lo que se presume que en el tiroteo fueron utilizadas al menos dos armas. En los informes que han llegado a manos del juez, figura además la declaración de un testigo (familiar de la víctima) que afirma que los detenidos portaban un bidón de gasolina y que amenazaron con prender fuego.

Después dos noches durmiendo en los calabozos de las Comisaría de la Policía Nacional, los Cortés volvían a sus casas el 23 de septiembre de 2011. El titular del Juzgado de Instrucción 4 de Huelva, Javier Pérez Minaya, decretaba la puesta en libertad con cargos de Juan José Cortes, su padre Juan, sus hermanos Diego y Valentin, y su cuñado Vicente. Además se les impuso a todos la obligación de firmar en sede judicial los días 1 y 15 de cada mes. Como medida cautelar el juez impuso también una orden de alejamiento y la prohibición de comunicar con el tío materno del padre de Mari Luz, que resultó herido en el tiroteo en la madrugada del 21 de septiembre.

“Los que los habían acusado, los han perdonado… han quitado la denuncia”, afirmaba la única voz que se pudo escuchar a las puertas del Palacio de Justicia, la de la madre de Juan José Cortés, Mari Luz Fernández. Ni la Subdelegación del Gobierno ni las fuentes judiciales consultadas tenían constancia de que se haya retirado denuncia alguna, paso que en cuaqluier caso no influiría en el proceso, que seguiría de oficio.

Casi cinco horas antes de que volviera a poner los pies en la calle, el padre de la pequeña Mari Luz recorría, entre flashes y cámaras, el mismo camino que siete meses antes realizó el hombre que acabó con su hija (tenía cinco años), el pederasta Santiago del Valle. La misma expectación. Conducido por la Policía Nacional desde la Comisaría y con un blindaje de agentes similar (cuestión de seguridad) al de las comparecencias judiciales del asesino de Mari Luz, Cortes llegaba a la Audiencia esposado y sin agachar la frente. Le seguían el resto de los detenidos.

Los imputados comenzaban a desfilar ante el juez pasado el mediodía, asistidos por Gloria Gómez, abogada de Juan José, y Antonio Revuelta, en representación de los otros cuatro impplicados. En los pasillos de la tercera planta del Palacio de Justicia, el blindaje policial no era menor que el que se mantenía a las puertas del edificio. Entre idas y venidas de abogados y policías, diez minutos después de las 12.00 horas, Juan José Cortés comenzaba a dar su versión al titular del Instrucción 4, una declaración que no llegó al cuarto de hora. Le siguió su hermano Diego en el orden de comparecencias. Minutos después, el padre de Mari Luz volvía a entrar, y luego tocó el turno a su padre y a su cuñado. Valentín ya estaba dentro. Poco antes de las 13.00 horas, los cinco detenidos, salían del juzgado sin esposas y con rostros de alivio. El Instrucción 4 se inhibirá en favor del número 3, de guardia el día en el que se produjo el tiroteo.

 

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