Paterna acoge este sábado la presentación del ‘podenco paternino’

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El podenco paternino es una raza de perro muy apreciada.

El podenco paternino es una raza de perro muy apreciada.

El próximo sábado, a partir de las diez de la mañana en el parque municipal de Paterna del Campo, va a tener una Jornada de Presentación del Podenco Paternino como raza autóctona, un reconocimiento que tiene que enorgullese a todos los miembros de esta asociación paternina.

Con tal motivo, y con la colaboración del Ayuntamiento de la localidad, se ha organizado esta jornada cuyo PROGRAMA DE ACTOS ha quedado de la siguiente manera:

8:30 Horas.- ENTRADA DE REHALAS.

11:30 – 12:00 Horas. PRESENTACIÓN JORNADA.

13:00 Horas. CHARLA-COLOQUIO sobre el papel de la REHALAS en nuestra actividad cinegética.

14:00 Horas. ENTREGA DE PREMIOS. En esta ocasión, por primera vez, se le hará un reconocimiento a su labor de muchos años entorno al “Perro Paternino”, a Manuel Álvarez del Valle, con el Premio al “PODENQUERO MAYOR”.

PATERNA, LA CUNA.

El “Podenco Paternino” es utilizado para la caza mayor y menor. En la mayor se utiliza en jauría (rehala), en las modalidades de montería, batida, gancho y en mano. En caza menor se utiliza para la caza del conejo y la liebre. Destaca como un perro totalmente funcional, siendo este el criterio de selección más importante. En Paterna del Campo siempre cazaron con unos perros apodencados muy característicos que ahora tienen fama nacional por su eficacia en monterías y batidas.

Antes de que en los años 70 u 80 las monterías y batidas se popularizaran, en todas las serranías españolas, siempre hubo cazadores humildes, pero de raza; duros, rústicos y desde luego grandes conocedores de la tierra que pisaban. Cazaban con perros del lugar de razas indefinidas y cuyos orígenes se perdían en la noche de los tiempos, aunque todos tenían rasgos parecidos por estar al fin y al cabo emparentados.

Hubo pueblos, o comarcas, que por diversas circunstancias supieron mantener sus perros de siempre porque sencillamente se dieron cuenta que eran mejores. Es lo que pasó con el perro paternino, llamado así por tener su cuna en este municipio onubense.

Paterna del Campo posee una gran parte de su término municipal de terreno forestal donde no hace mucho tiempo abundaban las dehesas de encinas y alcornoques, muchas veces vestidas de duro matorral mediterráneo. Y desde hace no muchos años, también de eucalipto papelero, que se asentó en preciosas dehesas que fueron literalmente arrancadas, algo inadmisible en nuestros días.

Pues bien, en esta comarca en la que la campiña y la sierra hacen linde, nació, no se sabe cuándo, el perro paternino. Sin embargo hay un antes y un después en la historia de este perro a partir del nacimiento, en 1945, de un ejemplar fuera de serie, un perro mítico llamado “Julio” propiedad de Cabello, y, lo que fue más importante para el futuro del “paternino”, de padrear con excelentes resultados.

Este perro, de rasgos apodencados como el resto de “paterninos”, era excepcional en la caza. Su fama hizo que todo aquel que tuviese una buena perra buscará cruzarla con Julio, que además tenía la virtud de transmitir a sus descendientes sus excepcionales cualidades.

De este perro se criaron muchísimas camadas y casi todas, según los cazadores que las conocieron, salieron magníficas. Fue a partir de la popularización de las monterías y por tanto de las rehalas cuando el paternino empezó a conocerse y a valorarse fuera de su comarca de origen, conociéndose en un principio con el nombre de “perro paternero”, seguramente porque la gente creyó erróneamente que ése debía el gentilicio de los habitantes de este municipio, que en verdad son paterninos.

SE INICIA LA ASOCIACIÓN DE CRIADORES.

Tanta fama ha llegado a atesorar este perro fuera de nuestra tierra que ha habido intentos de algún que otro municipio, de atribuirse la paternidad del perro. Tampoco han faltado intentos de mercadeo faltos de escrúpulos.

Estos sucesos colman el vaso de la paciencia de un cazador paternino, Tomás Cortés Gabarro que finalmente decide, en compañía de otras personas, “legalizar” de algún modo el perro paternino y salvarlo en principio de los intereses de unos y otros.

Tomás Cortés inicia los trámites para constituir la Asociación de Criadores del Perro Paternino de Huelva e inscribirla en el Registro Público de Asociaciones del Ministerio del Interior, cosa que ocurrió en 1999 con número de inscripción 165019.

Antes, en 1997, confeccionaron un patrón racial, documento básico en toda normalización zootécnica. Lo elaboró Manuel Jaren a partir de un gran número de perros. El perro paternino es, exteriormente, apodencado, siendo su tenacidad con la caza la característica más importante y valorada de su carácter. Su alzada a la cruz en los machos está en torno a los 56 centímetros y 51 en las hembras, y su peso oscila entre los 23 kilos de los machos y los 18 de las hembras.

Tiene por tanto un tamaño ideal para su transporte y muy adecuado para que nos les asusten las espesuras, batiendo mucho terreno con agilidad y ligereza. No obstante, su valía para las reses ha hecho que algunos rehaleros responsables hayan conseguido subirles un poco la talla. Sus capas son variadas: blanca, berrenda, pinto en negro, amanzanados, verdinos, pajizos o amarillos, siendo en cualquier caso su pelaje muy visible en el monte. Es también, por su origen, un perro duro, acostumbrado desde generaciones a criarse al aire libre sin grandes instalaciones ni una alimentación exigente.

Pero es su valentía y tenacidad su característica más valorada por quienes conocen al perro paternino. Se tiran a los cochinos y a los venados con vehemencia, a pesar de su mediano tamaño. Por eso, quienes tienen rehalas de paterninos acostumbran a llevar perros de agarre para que algún cochino aculado no se las destroce.

Han existido y existen grandes aficionados y criadores del perro paternino. En Paterna del Campo están Cachorrote, Balines, Enrique “el del Porro”, Manuel Romualdo, Luciano, el guarda del Lomo, Faustino, Kiko Carrillo, Francisco “el de Julián”, Enrique “el de Alejandro”, Juan Santana, Joseillo “El Guita” o Los Tolomitos.

Actualmente destacan,”Los Panaeros”, el “Niño las perras”, Francisco “Las Pitas”, los chiquillos de los Almendrillos, Pedrillo “Julian”, Currillo, Pedrito “el largo”, y otros muchos.

Pero también los hay en municipios cercanos han habidos buenos criadores. Por ejemplo, en Escacena está Antonio “el Cabrero”; en Manzanilla “Manolillo la Lila”; en La Palma del Condado Luis de Kino; en Valverde del Camino los hermanos Campis y en Aracena El Cipri.

Con esta aprobación del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España, se ve recompensado el duro trabajo de estos años de la Asociación de Criadores del Perro Paternino. Actualmente, la única tarea que persigue esta asociación es el mantenimiento y conservación de este perro autóctono y controlar el “aprovechamiento interesado” por parte de algunos. En definitiva, como nos expresa Tomás Cortés, “Tenemos un reto por delante, ahora, mas que nunca, sólo nos moverá el conservar la pureza de nuestro perro, y si nuestro trabajo sirve para el mantenimiento y conservación de nuestra casta canina autóctona, daremos nuestro tiempo por bien empleado”. Es su deseo, que el futuro de la raza quede siempre ligado a los hombres que se han dedicado a ello.

 

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1 comentario

  1. Enhorabuena por haber logrado al fin ver recompensados vuestros esfuerzos…. y espero que le hagáis un monumento a “Julio”

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