Jueves 02 de Febrero de 2023

EL ESTERO.
Otoño en blues.
[J. J. Conde]

2
Comparte esta noticia en tus redes sociales

[J. J. Conde]
El Estero
Ya te lo dije, amigo. Después…un blues. Por ejemplo, el de Mammie Smith, “Crazy blues”. Pues a lomos de las notas alargadas del blues de Mammy puedes reflexionar a gusto, a tus anchas, sobre la divinidad: ese estadio repleto de perlas de colores, dicen, y en donde al parecer tú te mueves como pez en el agua a la espera de la redención del género humano. Bajo los soportales de la Gran Vía te quise preguntar al respecto, pero ya nos liamos por entre las palabras escritas y los trazos de “Dunas” y me quedé con la incógnita de saber qué era eso de la divinidad. Bueno, ya hablaremos del tema en otra ocasión. Y esta vez, no lo olvides, en la República Independiente de La Isla Chica. De momento, amigo Rafael, al blues. Al de Sonny Boy, o Muddy Waters, o Jimmy Reed, o Elmore James, o Willie Dixon, o John Lee Hooker, o B. B. King. O los de Bessie Smith.
Ya te lo señalé por escrito. Después…un blues. Y es que el blues, amigo, revolotea sobre la vida de uno y a uno lo coloca directamente en el carrusel de esta azarosa vida, zarandeándolo para que suelte sin compromiso alguno sus tristezas y también sus alegrías. Pues que en doce compases pasas directamente del infierno a la gloria, y sin enterarte. “No quiero que seas una esclava. / No quiero que trabajes todo el día. / No quiero que laves mi ropa. / No quiero tenerte encerrada. / Todo lo que quiero es hacer el amor contigo”. (“I just want to make love to you”, canción de Willie Dixon interpretada por Muddy Waters) ¿Lo ves? Enmarcado está el hombre de blues en un latido único, en una única pulsación que lo ata y desata al mismo tiempo que lo envuelve en una neblina de signos arrastrados y tocados con infinita ternura, arañados al papel de textura rugosa; que el hombre de blues siempre se estiró la piel entre el terruño “engalanado” de algodón, con su hábito cotidiano y ejemplarizante de la no violencia activa.
Ya te lo dije y te lo señalé en una postal azul, amigo. Después, no lo dudes, un buen blues. Por ejemplo, el de Rory Gallagher, “Blues guitar solo”. Pues, cabalgando con la Fender blanca, la negra o la de manchas amarronadas de Rory cavilarás satisfecho. Y en esa divinidad, de la que apenas pudimos charlotear, y menos reflexionarla, sacudirás tus entrañas, sin ataduras ni porfía, para que después los que se acerquen despacito a sus contornos acojan sus destellos con el gozo propio de quienes tienen por nombre el de camaradas. Pero bueno, del asunto ya hablaremos a la verita del muelle, o tomando una media botella del mosto del Manué en El Zepelín, o mismo paseando por la acera del Estadio en donde se iza a cada alba la bandera de la República Independiente de La Isla Chica. Así que, por de pronto, Rafael, al blues. Al de los Blues Band, al de Taj Mahal, al de Cannet Heat, al de Fleetwood Mac, al de Ten Years After, al de Jeff Beck, al de Johnny Winter, al de John Mayall, al de Eric Clapton, al de Janis Joplin. O a los de Jimi Hendrix… Ya te lo dije, ya te lo dije. Después, y pase lo que pase, un buen blues.


2 comentarios

  1. María García on

    Magnífica sus notas literarias que también musicales, Señor Conde. El infierno es la Decepción del Ser Humano y la Gloría elevarse con la música a los cielos.

    Bellísimo fragmento: » quise preguntar al respecto, pero ya nos liamos por entre las palabras escritas y los trazos de “Dunas” y me quedé con la incógnita de saber qué era eso de la divinidad.». Tiene razón, Señor Conde es mejor liarse con las palabras bellas y el encanto de la música, para vivir una realidad tan triste y falsa, mejor la autenticidad de la música. Le regalo esta frase musical:

    ” Sus dotes y su afición por la improvisación, uno de los rasgos más sobresalientes de su trabajo de intérprete daban a su conversación el encanto de una perpetua sorpresa”. Señor Conde Usted nos transmite en sus artículos esa conversación encantada que supone una perpetua sorpresa, siga con ello.

    Me alegra saber que hay personas interesantes en esta ciudad, tristemente pocas, casi extinguidas, solo oigo conversaciones banales y si es que conversan las personas, que ya ni eso tan siquiera.

    Un Cordial Saludo.

Comentarios

Las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes pueden combinarla con otra información que les haya proporcionado o que hayan recopilado a partir del uso que haya hecho de sus servicios. Ver detalles

ACEPTAR
Aviso de cookies