DESDE BARCELONA.
Seguir el protocolo.
[Jordi Querol]

0

Los ciudadanos que hemos dejado de utilizar las agencias de viajes cada vez somos más. En aquellas oficinas de antaño, delante de nuestro interlocutor y bien sentados, decíamos donde queríamos ir y ellos nos hacían la oferta: precio, fechas de salidas y llegadas, etc. Finalmente nos decidíamos y, al cabo de unos días, nos llamaban diciendo que ya tenían los billetes. Antes de entregárnoslos nos recomendaban un montón de cosas: la hora adecuada que teníamos que estar en el aeropuerto, insistían en llevar el pasaporte a mano, nos aconsejaban donde teníamos que hacernos con la moneda de los países que visitábamos, o sea, un sinfín de cometarios inteligentes, ajustados y oportunísimos.

Ahora, las cosas han cambiado, nos lo guisamos solitos en casa, es decir, viajamos a través de Internet. Sabemos seleccionar compañías aéreas y horarios, estamos al corriente de como rellenar casillas y pagamos en el acto con la tarjeta de crédito. Hemos aprendido a comparar precios y, al final, decidimos a quién contratamos. Actuamos así porque desde hace tiempo usamos la red y, por lo tanto, accedemos a la información con cierta destreza. Supongo que en ambientes rurales o, en lugares sin tanta información, los ciudadanos que quieren viajar continúan usando las agencias mencionadas al inicio. A estos últimos, mi última experiencia no les interesa, sin embargo, creo que a los otros, los que reservamos, compramos e imprimimos nuestros billetes de avión o tren, y las reservas del hoteles, desde nuestras propias casas, les conviene saber lo ocurrido.

Hasta hace un par de días, mi experiencia comprando billetes de avión por Internet, ha sido siempre muy positiva, sin embargo, lo acaecido anteayer me alertó que algo de lo ocurrido (aún no sé exactamente lo que es) no huele bien. El próximo mes de Febrero tengo que viajar a Puerto Rico, por lo tanto y, como siempre, investigué por Internet los precios de los vuelos a San Juan y, mientras lo hacía, me di cuenta que operando directamente a través de las compañías aéreas correspondientes el importe del viaje era superior al que obtenía gestionándolo a través de una agencia que se denomina Vuelo 24. Yo no la conocía, sin embargo, entré en su web y compré mis tickets. De inmediato recibí su confirmación y me di cuenta que habían emitido un billete a nombre del señor Querol Piera JORDI, o sea, mis dos apellidos ocupaban la casilla de mi nombre y viceversa. Les contesté enseguida, comentando el error, y les pedí que emplazaran mi nombre correctamente.

Reaccionaron rápidamente, contestándome dos cosas: primero que el error había sido mío y, segundo, que lo que les pedía era imposible: ¡los cambios de nombre están prohibidos! Dejé la vía mail y llamé telefónicamente a Vuelos 24, cuya sede central, está en Alemania. Mi interlocutora hablaba un castellano correctísimo y me explicitó con toda suerte de matices el porqué no se podía cambiar el nombre, es decir, una alocución clara y satisfactoria para casos en que el que vuela se llama José Pérez y quiere cambiar su billete a nombre de Manuela Rodriguez. Insistí en que yo no quería cambiar el nombre, simplemente quería escribirlo correctamente. Finalmente, Vuelos 24 me aconsejó que dialogara con la compañía aérea, o sea, US Airways. Lo hice y me contestaron que efectivamente yo volaba con US Airways pero que la gestora era American Airlines (AA), por lo tanto, tenía que hablará con ellos. Después de tortuosas dificultades telefónicas e idiomáticas y largas esperas, AA me aseguró que no tendría ningún problema. Decían:” Usted, al ser efectivamente Jordi QUEROL podrá viajar sin problemas con el billete de Querol JORDI”. Les contesté que esta solución no me satisfacía, insistiendo en que lo que yo quería era viajar con un billete a nombre de Jordi QUEROL, el nombre que consta en mi pasaporte y en mi tarjeta de crédito. Al final y después de múltiples llamadas, algunas de ellas subiditas de tono, he podido lograr lo siguiente: 72 horas antes de mi vuelo, es decir, el día 9 de Febrero, si la agencia Vuelo 24 llama a US Airlines, esta compañía cambiara mi nombre. Cuando hice la pregunta del millón, es decir, cuando pedí que me explicaran él porque teníamos que esperar tantos días, me contestaron que tenían que ‘seguir el protocolo’. Moraleja: cuidado con las compañías intermediarias.

Compartir.

Leave A Reply

Las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes pueden combinarla con otra información que les haya proporcionado o que hayan recopilado a partir del uso que haya hecho de sus servicios. Ver detalles

ACEPTAR
Aviso de cookies