Opinión: ¡Ni un paso atrás!

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(Texto. Movimiento Feminista de Huelva)  Hoy, precisamente hoy, tenemos que empezar hablando de algunas cosas que no teníamos previstas, pero que como Movimiento Feminista de Huelva nos tocan cerca y no preocupan, y de las que necesariamente tenemos que hacernos eco: -Se ha archivado la denuncia por acoso sexual a cuatro temporeras de los campos de Huelva, no han considerado “debidamente justificada” la perpetración del delito contra estas mujeres marroquíes.

Hay muchas mujeres víctimas de acoso sexual y de abusos laborales en su puesto de trabajo. Las mujeres seguimos siendo discriminadas, pero esto se hace más visible cuando las que lo sufren son mujeres en situaciones de vulnerabilidad. Vamos a vigilar de cerca estas situaciones y reivindicar la intervención de quienes tienen que cumplir escrupulosamente con la ley, y vamos a seguir reivindicando para que las condiciones laborales de todas las mujeres sean mejores.

-La Policía Nacional de Huelva ha rescatado a una menor de, 16 años, que fue vendida por sus padres para casarse a la fuerza a una familia rumana residente en Almonte. Está embarazada, e iban a intentar venderla de nuevo.

Las mujeres seguimos siendo “objetos” a las que se puede vender, utilizar como reclamo o simplemente tratar como mercancías, negándonos a veces los derechos fundamentales y más elementales del ser humano- No podemos seguir permitiendo esto. No podemos seguir siendo consideradas “un trozo de carne”.

-Y aún hoy, se sigue buscando en El Campillo a su vecina, Laura Luelmo; una mujer que salió sola a hacer deporte y de la que no se ha vuelto a saber nada. Aunque no se descarta nada en la investigación, la comisión de un posible delito sexual va tomando fuerza con el paso de las horas.

Las mujeres no estamos seguras. Seguimos siendo las víctimas de una violencia contra nosotras, por el hecho de ser mujeres. Necesitamos ser respetadas como iguales. La sociedad tampoco puede permitirse la existencia de este terrorismo brutal. Esperamos que este caso se resuelva con la vuelta de Laura sana y salva.

A lo largo de nuestra historia, las mujeres siempre hemos estado acostumbradas a pelear por nuestros derechos, y a que nadie nos regale nada, al contrario, todo lo conseguido ha sido fruto de una dura lucha para nosotras, y nunca han sido unos derechos adquiridos sin un proceso previo.

No estamos todavía en igualdad de condiciones con los hombres, aún nos queda un largo camino por recorrer, pero hoy tenemos una serie de derechos y libertades que han supuesto grandes avances para nosotras como personas, y que no pudieron disfrutar las mujeres que nos han precedido en esta lucha:

– Tenemos una ley de divorcio que protege los derechos de la persona más vulnerable en caso de ruptura familiar (mujeres y menores), aunque últimamente algunas sentencias judiciales nos estén perjudicando más a nosotras que a los hombres.

– Tenemos leyes de promoción de la Igualdad (tanto autonómicas como estatales) que, sin ser suficientes para alcanzar los objetivos en igualdad que tenemos, velan porque nuestros intereses y oportunidades en todos los ámbitos sean iguales que los intereses y oportunidades de los hombres. Y a pesar de ello, seguimos sufriendo discriminación laboral, seguimos teniendo brecha salarial, techo de cristal, acoso laboral y sexual…pero seguimos en el camino de las reivindicaciones.

– Tenemos una serie de leyes integrales contra la violencia de género (tanto autonómicas como estatales) que nos dan un sistema integral de protección ante las diferentes violencias que nos afectan a lo largo de nuestra vida sólo por ser mujeres, y que protegen también a nuestras hijas e hijos. Y tenemos estas leyes porque por desgracia las necesitamos, porque las mujeres seguimos siendo asesinadas y víctimas de las violencias de género.

– Tenemos una ley del aborto más o menos acorde a los tiempos en que vivimos, que ya en su momento costó sacar adelante y más tarde defender, que nos permite interrumpir embarazos no deseados o peligrosos con garantías, y que nos permite en definitiva tomar decisiones sobre nuestros cuerpos, sin demasiadas injerencias externas.

Tenemos leyes, sobre todo en Andalucía, que garantizan los derechos y la no discriminación de las personas lgtbi+. Y que también ofrece garantías suficientes en los procesos de reasignación de sexo, necesarios para tantas mujeres, necesarios en definitiva para tantos y tantos seres humanos.

– Tenemos el reconocimiento por parte del estado y de las Comunidades Autónomas de la existencia de diferentes tipos de familia, tan diversas como la propia sociedad en la que nos ha tocado vivir.

– Tenemos bajas paternales que cada vez se van ampliando más para el cuidado de las hijas e hijos, que van redundando en la necesaria corresponsabilidad familiar y laboral para mujeres y hombres, porque las madres no somos las cuidadoras en exclusiva de la familia.

– Tenemos una ley de atención a la dependencia, aplicada en mayor o menor medida, con implantación importante en Andalucía, y que ha venido a reconocer y proteger una realidad existente en nuestra sociedad: que las mujeres siempre hemos sido las cuidadoras de hijas, de hijos, de las personas mayores, de las personas enfermas y de las personas con diferentes capacidades. Esto nos ha dado visibilidad y un estatus y opciones reales y derechos a la hora de administrar esos cuidados que son necesarios.

A partir de aquí, vamos a seguir visibilizando las desigualdades que persisten entre mujeres y hombres, tenemos que seguir reivindicando para que estos derechos conseguidos sigan ampliándose y consolidándose y no sufran retrocesos, y para que nuestra situación social se vaya equiparando a la de los hombres. A partir de aquí no daremos ni un paso atrás en nuestras reivindicaciones. Y no vamos a permitir ni un paso atrás en nuestra situación ni legal ni en ninguna otra materia o ámbito.

No vamos a permitir la derogación de nuestras leyes de igualdad, que promueven nuestra presencia en todos los ámbitos.

No vamos a permitir la derogación de nuestras leyes de protección contra la violencia de género, porque exigimos dejar de ser víctimas de todas las violencias, porque esta sociedad no puede permitirse que las mujeres sigamos siendo asesinadas.

No vamos a permitir la extinción de aquellas instituciones que nos son propias, de apoyo y protección a las mujeres, y que existen porque las necesitamos.

No vamos a permitir que se nos vulnere nuestro derecho al aborto gratuito y con garantías, ni a tomar decisiones que afectan exclusivamente a nuestro cuerpo.

No vamos a permitir que nuestra realidad tras un divorcio sea peor que la que dejamos atrás.

No vamos a permitir que nuestros hijos e hijas sean sometidos a custodias compartidas en las que son los grandes afectados y nosotras las grandes perjudicadas.

No vamos a permitir que nadie decida por nosotras sobre el uso de nuestros tiempos y sobre nuestras ocupaciones; ni que nos obliguen a ser cuidadoras, renunciando a nuestra independencia, nuestra autonomía y a nuestros derechos logrados con tanto esfuerzo también por las mujeres que nos han precedido. No queremos seguir cargando con esas pesadas mochilas.

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