La huerta en casa: ayuda al medio ambiente cultivando tus propias especies vegetales

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En la actualidad el ecologismo se ha convertido en algo parecido a una moda, lo que a priori debería parecer un acto de conciencia y una práctica social, impulsada por el firme convencimiento de conseguir un mundo más habitable, más justo y más agradable.

Sin embargo, este impulso por el ecologismo, más que una forma de actuar de manera sensata y lógica frente a los recursos naturales, ha pasado a ser una forma de marketing. Muchos expertos se enfrentan a esa idea que está calando en la sociedad de que los alimentos con etiqueta ecológica, natural u orgánica no son, por el simple hecho de su producción, más sanos que otros productos agrícolas.

Y lo que es más relevante, los consumidores no debemos caer en la trampa de consumir productos aparentemente ecológicos porque lo indique la publicidad, sino intentar hacer un esfuerzo y consumir de manera más responsable, con productos de cercanía, sin tanto embalaje, adquiridos a productores locales y que no tengan asociada tanta huella hídrica y de carbono.

Los huertos urbanos “ecológicos”, una práctica cada vez más habitual

Según una encuesta del Ministerio de Agricultura sobre consumo alimentario, el 36% de los españoles que toman productos ecológicos, también llamados biológicos u orgánicos, lo hacen movidos por motivos medioambientales.

Los alimentos ecológicos son aquellos en los que para su producción se ha reducido al máximo la cantidad de sustancias químicas artificiales, fertilizantes, abonos y pesticidas de rápida evacuación que acaban en los acuíferos de aguas subterráneas y, posteriormente en ríos y mares.

Existe mucha polémica sobre la idoneidad de los alimentos y cultivos ecológicos, especialmente a gran escala, por su utilización comercial. Sin embargo, a nivel individual, iniciarse en los huertos urbanos que son, por definición, ecológicos, es siempre una buena práctica.

¿En qué consisten los huertos urbanos?

Los huertos urbanos son pequeñas plantaciones, incluso pocos metros cuadrados, que los ciudadanos instalan en casa con la idea de producir sus propias especies vegetales.

Por definición, un huerto es un espacio en el que se cultivan especies vegetales para alimentación, pero por extensión y como colaboración al medio ambiente, también se puede hablar de huertos urbanos a aquellos espacios en los que se plantan especies decorativas o hierbas aromáticas.

Con estos huertos urbanos, los ciudadanos colaboran en pequeña medida a conseguir un mundo más sostenible, pues es una forma de apoyar a la lucha contra el cambio climático, ya que las especies vegetales capturan el CO2 de la atmósfera.

En cuanto al componente ambiental, uno de estos huertos ayuda a conocer más de fondo el ciclo de cultivo y a introducir principios de educación ambiental. A nivel económico, si dedicamos el huerto urbano a la producción de alimentos o hierbas aromáticas, la ayuda familiar en casa puede ser otra opción interesante para interesarse por estas prácticas.

¿Cómo introducirse en los huertos ecológicos?

El primer paso para interesarse por esta actividad es saber que podemos instalar huertos urbanos de exterior y de interior. Es importante no ser demasiado ambiciosos e iniciarnos con cosechas controlables: unas lechugas, unas tomateras, alguna planta aromática… Debemos ser conscientes de que cada planta tiene su propio ciclo de vida y sus necesidades de condicionantes ambientales.

Si optamos por un cultivo de interior, el componente de luz natural que deben recibir todas las plantas debe ser cubierto por iluminación artificial. En el mercado encontramos armarios de cultivo que incluyen todo lo que necesitamos para poner en marcha la instalación. Estos kits de cultivo están equipados con todo lo necesario para el armario de cultivo de interior.

Los kits de cultivo son apropiados tanto para cultivo de interior como cultivo de exterior. Cualquier kit de cultivo debe incluir productos con los que ser capaces de sacar más partido a la cosecha, es decir, acelerar el proceso de producción. En el caso del cultivo de interior, esto se consigue con los armarios de cultivo.

La idea de los huertos urbanos, además de ayudar al medio ambiente y, de algún modo a la economía familiar, es dejar de utilizar pesticidas, plaguicidas y productos químicos en la medida de lo posible. La naturaleza es sabia y muchas plantas establecen entre sí asociaciones beneficiosas con las que combatir las plagas y maximizar los recursos del suelo disponible. Así, si colocamos lechugas, que se desarrollan principalmente de manera aérea, junto con zanahorias, que crecen en el subsuelo, estaremos sacando el máximo partido al espacio disponible.

En cuanto a las plantas aromáticas, su cultivo es siempre muy apropiado porque requieren de muy poco espacio. Un macetero en la terraza, con un buen sustrato, buenas condiciones de luz, y algo de humedad, es suficiente para cultivar romero, albahaca, hierbabuena, savia o tomillo. Todas estas plantas aromáticas se pueden utilizar en cocina como condimentos o en el resto de la casa para crear aromas y fragancias agradables.

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