TERETES: La escuela de Sánchez

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(Firma: Paco Velasco)  Alguien creerá, y no le falta algo de razón, que la expuesta cara dura de Pedro Sánchez es icónica, singular y nunca soportada hasta la fecha. La jeta del presidente okupa pertenece a la escuela psoecialista que anda caliente y se ríe de la gente. Los casos de exhibición rostral son incontables en el pasado y en el presente. De proseguir la doctrina en la misma dinámica, el futuro se presenta abominablemente cierto para el partido que fundara Pablo Iglesias Posse. La saga de faces de cemento armado es ilimitada.

En la Huelva del Psoe, ejemplos hay para dar contundencia a esta fórmula de encarar la política. Prefiero evitar nombres ilustres de antaño y centrarme en actores de hogaño. Después de los sujetos, los predicados. En este caso, la alfombrada publicación de convocatoria para defender y reclamar infraestructuras en Huelva. Desde el mismo momento en que los señores Cruz y Caraballo, legítimos representantes del Ayuntamiento capitalino y de la Diputación provincial, persiguen comandar la iniciativa, la memoria histórica –y esta sí que no está contaminada por el franquismo- me golpea las sienes. Como reacción al profundo dolor que me causan las declaraciones de estos dos fenómenos, me pongo en pie, mascullo algunas palabras ininteligibles y no confesables en público y, como medida civilizada de oposición, me lanzo a escribir este articulillo de urgencia.

Me opongo a la manifestación susodicha. No porque esté en desacuerdo con el fin de la misma. Todo lo contrario. Sencilla y llanamente porque sus promotores tienen un morro inclasificable, tan fisionómicamente similar al de Sánchez, que no me queda sino rebelarme contra la manipulación. Una vez más recurro a la fábula de las ranas en el agua. Estos tipos tratan a los ciudadanos como el experimento de los batracios. Nos colocan en una inmensa olla de agua fría. Nos hacen creer que nos invitan a disfrutar de los privilegios decisorios de las personas libres. A poco que nos habituemos a los placeres térmicos del líquido elemento, van aumentando el calor al recipiente hasta que, calentitos los bañistas ingenuos, terminamos cocidos y listos para ser devorados.

Al frente de la manifestación, ni un político. De partido o sindicato alguno. Pancartas todas las que se quiera haciendo especial crítica a quienes han permitido llegar a este extremo de bananerismo infraestructural. Y como banderas, exclusivamente las que llevan los colores de la ciudad. El tema es defender a Huelva de sus pirómanos endémicos que ese día quieren ponerse, fuera de su carnaval diario, el disfraz del bombero.

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