El bidebate

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(Firma: Javier García Baquero)  En esta España nuestra donde está regulado  que no se puedan publicar encuestas la última semana o establece un última día de silencio y reflexión, nadie regula sin embargo la forma, la cadencia y los intervinientes en los debates electorales. Partimos de la base que en 2019 alguien, más allá de los propios interesados, tiene que decidir quién, donde, cuándo y cómo tiene que debatir. Alguien tiene que explicar por qué VOX y los partidos minoritarios no han estado presentes en este debate y como no ha habido una cara a cara Sánchez-Casado. La Junta Electoral Central debería asumir más y más comprometidas competencias.

En esta España nuestra nadie explica para qué sirven dos debates políticos a menos una semana de los comicios. Explicamos nuestro criterio. Un debate electoral sirve para:

–          Consolidar y dar argumentos de auotojustificación  del voto a la masa de votantes propios (aspecto defensivo).

–          Para intentar poner en cuestión los planteamientos pretéritos y futuros, vulgo promesas electorales[U1] , de los oponentes (aspecto destructivo).

–          Para conseguir votantes tanto indecisos como de los que tienen en mente votar a otro de los partidos que se presentan a las elecciones (aspecto ofensivo).


–          Para conseguir portadas y titulares en los periódicos, memes, chascarrillos y argumentos de política gruesa de barra de bar (aspecto propagandístico).

Analicemos con estos cuatro criterios lo acontecido en estos dos debates consecutivos y trufados de errores de concepto. Empecemos de abajo arriba respecto al último proceso electoral. Albert Rivera líder de Ciudadanos, se ha llevado la palma en los fuegos de artificio, es el mejor polemista, ha ganado la batalla de las fotos, sus libros regalados, sus fotos, su papiro sobre la corrupción…. Esto reafirma al votante decidido de Ciudadanos en su decisión ¿Ha ganado votos? Quizá algún indeciso se decida por su opción si olvida la difícil credibilidad de unas decisiones previas muy irregulares. Ha conseguido sin embargo minar la credibilidad de Pedro Sánchez, eso es cierto. Resumen: Ha sido un buen peón de brega de la centroderecha, no ha crecido mucho.

Pablo Iglesias, ha dado la imagen de educación (el mejor de los cuatro) moderación y contención difícilmente creíbles por su trayectoria y personalidad histriónica (este fue el señor de la cal viva en el congreso). Ha sido el gran derrotado de estos debates. Ha apuntado maneras en el sentido de destruir la credibilidad de sus oponentes pero no ha rematado.  No ha reafirmado a su parroquia, que le pide mayor belicosidad. No ha enganchado a los votantes indecisos o del PSOE que son su mercado natural. Se ha quedado a medio gas en la actividad propagandística al mostrar un perfil bajo de botijero constitucionalista del recuperado PSOE.

Indefensible la postura agresiva y presidencialistoide, de Pedro Sánchez. No quería debatir y no ha debatido. Si se le preguntaba por el escándalo de corrupción de los EREs salía hablando de Formula Uno. Entiendo que cualquier socialista sensato, la mayoría, que haya visto los debates no puede votar a Sánchez sin taparse la nariz, no creemos que haya captado un solo voto de votantes de otros partidos o indecisos. Su imagen ha quedado seriamente dañada, no es un buen parlamentario, no conoce con soltura la “gran” economía a pesar de ser economista, presenta documentos falsos, no soporta la discrepancia, interrumpe y cuando se ve batido manda a Ábalos a soltar una tediosa perorata electoral mientras destroza el espíritu democrático.

Casado, el líder del partido más votado en las elecciones de 2016, se muestra mecánico, es un candidato de diseño, es frio, sabe los datos, habla demasiado rápido como un sabelotodo. En el aspecto propagandístico no ha sido brillante Pablo Casado, sólo las señoronas del PP pueden salir hoy con orgullo de madre del niño que “hay que votar y está preparado”. Si es cierto que ha reafirmado el voto propio, y parece que hubiera podido captar votos de sus colaterales a izquierda y a derecha por su argumentario exquisito y sus formas moderadas.  Sin duda y demuestra el triste nivel, siguiendo los parámetros que nos fijamos al inicio, el vencedor en cuanto al antes y al después del bidebate ha sido Pablo Casado.

Ahora a esperar y a votar. Estos dos debates han sido toda la campaña electoral en esta España nuestra. El resto son fuegos de artificio, endogamia y carnaza para la prensa y los acérrimos.

 

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