La UHU trabaja para traer a dos jóvenes voluntarias desde Senegal

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La declaración del estado de alarma y la prohibición de vuelos hacia España por la pandemia de coronavirus dejaba a muchos españoles en destinos diversos del mundo con la imposibilidad de regresar. Es lo que ha sucedido con cuatro jóvenes vinculados a la Universidad de Huelva (UHU), que se encuentran en el sur de Senegal realizando dos proyectos de cooperación al desarrollo destinados a formar a la población para mejorar su situación económica de una forma sostenible con su entorno, contribuyendo de este modo a la conservación de especies como el chimpancé.

Se trata de dos proyectos financiados en su totalidad por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID) que se gestionan desde la Dirección de Cooperación Internacional del Vicerrectorado de Internacionalización. Los trabajos están coordinados por el profesor titular del Departamento de Ciencias Agroforestales de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ETSI) de la UHU, Juan Manuel Domingo, y cuenta con la participación técnica de Jaime Valcárcel y Muriel Basile, -un ingeniero del medio natural y una bióloga-, contratados por la Onubense, así como dos voluntarias, Victoria Monar e Isabel Caminal, que disfrutan de becas de voluntariado de la Universidad de Huelva.

Una labor que, desde 2015, se desarrolla en estrecha colaboración con el Instituto Jane Goodall España –socio colaborador en estos programas-, que lleva más de diez años en esta zona, trabajando para la conservación de los bosques que son hábitat de los últimos relictos del chimpancé de África Noroccidental. Esta singularidad mereció la declaración en 2009 de la Reserva Natural Comunitaria de Dindefelo y la construcción de la Estación Biológica Fouta Djallon. El Instituto desarrolla labores de sensibilización ambiental a la población, soberanía alimentaria, mejora de técnicas agrícolas, desarrollo turístico y otras acciones, además de mantener un seguimiento cercano de la evolución de las poblaciones de chimpancés y su hábitat.

Según explica Juan Manuel Domingo, “en cada uno de los proyectos hay una persona contratada por un periodo de un año y una voluntaria, en principio, por un periodo de tres meses, aunque se puede prorrogar, como sucede con una de las voluntarias, que se encuentra en su segunda estancia. En esta época, al igual que el año pasado, teníamos previsto que estos técnicos vinieran un tiempo a España debido a que abril es el mes central de calor en Senegal, superándose a diario los 42 grados, por lo que iban a pasar unos días en Huelva para descansar y seguir desarrollando su trabajo en la UHU”.

Sin embargo, este año no ha sido posible al decretarse el estado de alarma en España por el COVID-19 desde el pasado 15 de marzo. Una situación que ha dejado a estas cuatro personas sin la posibilidad de regresar, al menos, por el momento. Y es que, tras el Estado español, el Gobierno senegalés decidió también que no saldrían más vuelos desde su aeropuerto internacional, situado en Dakar.


“En un principio, el equipo de la UHU tuvo la opción de regresar a España, pero, como allí la situación era buena, consideraron que era mejor continuar desarrollando los proyectos. Sin embargo, actualmente, el coronavirus ha llegado ya a Senegal, donde se han contabilizado, según las cifras oficiales, más de 200 casos, por lo que tenemos la preocupación de que se extienda la enfermedad, una vez que ha entrado en el país”, nos concreta el profesor.

En estos momentos, la UHU ha conseguido 2 plazas para las voluntarias en un vuelo coordinado por el Consulado de España en Dakar, el próximo 16 de abril, que partirá del aeropuerto internacional de Dakar con destino Alicante. La UHU trabaja en la obtención de los salvoconductos y superar las dificultades administrativas para el movimiento de personas de modo que las voluntarias puedan circular por el país con destino a Dakar.

Por su parte, las personas contratadas han decidido quedarse esperando que, cuando remita el coronavirus, puedan continuar con sus actuaciones, pues, si salen del país, difícilmente podrán regresar en un largo periodo de tiempo.

Confinamiento en Senegal

Ante la llegada del coronavirus al país, en estos momentos, las personas adscritas a la Onubense están confinadas en la Estación Biológica Fouta Djallon, donde también se encuentran otros cuatro colaboradores y colaboradoras del Instituto Jane Goodall España. Un confinamiento que están llevando a cabo desde hace unos diez días, una vez que la situación ha comenzado a complicarse. El sistema sanitario en este país es muy débil, de ahí que la prevención sea la mejor medida para evitar riesgos. Por otra parte, ahora, en Senegal está prohibido llevar a cabo ningún tipo de reunión ni realizar ninguna actividad de tipo educativo, con lo que es imposible continuar con el desarrollo de los programas, más allá de algunas gestiones como recabar información.

En este aspecto, según nos dice desde Senegal Victoria Monar, voluntaria de la UHU que participa en el proyecto de formación a guías locales sobre ecoturismo, “somos ocho personas las que estamos en confinamiento total desde el pasado 29 de marzo, junto a los trabajadores del Instituto, un centro en el que seguimos con el teletrabajo durante las mañanas, que suelen ser más frescas, puesto que en pleno día, cuando las temperaturas al sol pueden llegar a los 53 grados, solemos reposar y/o leer, hasta que amaina el calor”. A pesar de ello, “durante las primeras horas del día se está muy bien en la terraza, se pueden observar gran cantidad de pájaros diferentes. Y seguimos desarrollando tareas agroforestales, como mantener el vivero con los árboles que servirán para reforestar la reserva natural comunitaria de Dindefelo, hemos hecho una pequeña huerta y secamos cebollas para conservarlas mejor”.

Por su parte, Isabel Caminal, la otra voluntaria de la Onubense, que lleva a cabo un estudio sobre las plantas medicinales en la comunidad rural de Dindefelo y colabora en el proyecto de desarrollo agroforestal sostenible en Nandoumari, corrobora que la decisión de confinamiento “ha sido tomada por la seguridad del equipo y con la finalidad de ser coherentes con la recomendación del gobierno de que nos quedemos en casa. En cualquier caso, aquí estamos bastante entretenidos con el mantenimiento del vivero y cocinando”.

Sobre su vida allí, ambas voluntarias, relatan que “por la mañana, bien temprano, disfrutamos del fresquito y aprovechamos para observar aves mientras desayunamos. Luego nos ponemos a hacer tareas comunes y a trabajar, aprovechando las horas de menos calor. Solemos cocinar en común. El menú suele contener arroz y alguna salsa. Al principio teníamos hortalizas, pero ya se acabaron y, ahora, gracias a la imaginación seguimos comiendo muy rico. Además, hacemos estiramientos al atardecer y aprendemos Pular -la lengua local- con la coordinadora del Instituto”.

Proyectos en la Reserva Natural Comunitaria de Dindefelo

En concreto, las actividades realizadas por la UHU en Senegal son dos proyectos desarrollados por profesorado de los Departamentos de Ciencias Agroforestales y de Ciencias de la Tierra centrados en la formación. Uno de ellos está dirigido a mostrar a la población cómo llevar a cabo prácticas agroforestales de más calidad, más variadas, menos agresivas con el entorno, para reducir el ritmo de destrucción de los bosques, mejorando el rendimiento y, al mismo tiempo, favoreciendo la conservación de la población de chimpancé, que es una especie muy amenazada. “Este trabajo está permitiendo realizar un inventario forestal de esta reserva natural, que cuenta con 13.000 hectáreas, siendo el punto más al noroeste del mundo en el que viven los chimpancés; estos animales son quizás el eslabón más próximo a los simios que abandonaron los árboles y comenzaron a caminar por la sabana, por lo que es una especie muy interesante que debemos conservar, al estar tan cercana al ser humano”, confirma Juan Manuel Domingo.

La otra actuación desarrollada se refiere al sector turístico con el objetivo de diversificar la economía de la zona, incrementando los ingresos de la población local, que tiene una economía de supervivencia, basada principalmente en la agricultura y la ganadería.

Dindefelo se sitúa en el sureste de Senegal, en una de las zonas más septentrionales del continente con poblaciones del chimpancé de África Occidental, una subespecie amenazada de este primate para la que la catalogación de esta Reserva Natural Comunitaria supone un paso decisivo por el nivel de protección que otorga. El valor de la biodiversidad de flora y fauna de la zona, se han identificado más de 110 especies arbóreas y lianas en el inventario forestal, no dejan lugar a duda sobre la importancia de mantener su riqueza natural a salvo de cualquier tipo de destrucción. “Sin embargo, -según afirma Juan M. Domingo-, la protección legal que se le pueda aplicar a este espacio pierde toda su fuerza cuando la personas tienen que comer, por eso es tan importante que se desarrollen y que lo hagan en equilibrio con su entorno”.

La implicación de la Onubense es una muestra de lo que estos proyectos han supuesto y siguen suponiendo para la institución, que cree firmemente en ellos como una gran oportunidad para contribuir a través de sus conocimientos técnicos y científicos a la conservación de especies y formaciones vegetales en peligro y al desarrollo de comunidades muy vulnerables, implicando al mismo tiempo a los estudiantes para que se alejen de la comodidad de su entorno conocido y emprendan una aventura personal y profesional que marcará sus vidas.

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