Consejos para elegir un buen fotógrafo/a de bodas en Huelva

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(Firma: Sergi García) Escoger un buen fotógrafo o fotógrafa es una decisión que nunca debe tomarse a la ligera. No sólo el precio interfiere en ello, sino la visión de quien captará la imagen, su pericia técnica e incluso su capacidad de vincularse emocionalmente con el momento a fotografiar.

Capturar la honestidad al natural

El día de la boda es uno de los momentos más emocionantes de la vida adulta. Un ritual de voto y vocación para con quien compartiremos el resto de nuestra vida, arropado bajo el afecto de la familia y los amigos en cuyo apoyo se recostará el milagro de un instante inolvidable. Y como todo evento que precisa de un recurso que transgreda el electrizante flujo memorial de su recuerdo en el almacén del sueño, la fotografía juega un papel fundamental en su transcurso. Y cuya estampa, en los cientos de satinadas láminas que alberguen la congelación de un momento único, requiere de un buen experto en la materia. Con el ojo puesto en la pura vida.

Buscando la máxima naturalidad y belleza con la que contar una historia mediante el poder evocador de las imágenes, Arazhu Fotografía Huelva es un estudio fotográfico cuya destreza en la fotografía de boda, familia y comuniones rinde especial tributo a la magia visual de todo cuanto es honesto. Con la cámara en manos de una fotógrafa cuya ambición es la de extirpar la extrema autenticidad de un acontecimiento, por trivial o irrepetible que éste sea, Huelva acoge en su pulso un precioso arte. El arte de estar ahí para atrapar aquel momento y liberarlo después entre las manos de quienes lo han protagonizado.

La aguja en el pajar


Es un hecho que, a partir la democratización de la fotografía, que cultivó un sinfín de herramientas certeras y asequibles para todos los públicos, muchas personas se embriagan bajo la etiqueta de fotógrafas. No obstante, la fotografía es un arte que precisa de un gran conocimientoespacial, visual y técnico cuya fuente mana de la mismísima emoción de quien espera tras el objetivo. La fotografía va mucho, mucho más allá de la rápida disposición de un móvil para capturar un selfie. Y cuando se trata de un acontecimiento importante, como lo es una boda y con toda su descarga y vorágine emocional, la fotografíano debe nunca librarse al juicio del azar.

Bajo la elevada satisfacción de sus clientes, y con una campaña de marketing que se hace eco del boca a boca como mejor canal de expansión, Arazhu Fotografía se sitúan en Huelva como el ojo que identifica y capta el estímulo de una vida. El sector de la fotografía de bodas está sujeta a una competitividad de insondable envergadura. Pero vale la pena escudriñar en sus opciones para hallar estudios de tan alta calidad y exquisitez artística para acceder a esa materialización de la memoria que es la fotografía. Un medio de expresión que, a pesar de su jamás insuficiente imagen fija, sirve de ventana a un emotivo discurso que sólo su espectador concibe.

Es por ese motivo que, hurgando en la pulpa de todo cuanto debe proyectarse a partir de una imagen, un fotógrafo o fotógrafa de bodas profesional precisa de tomas de contacto fructíferas con los novios. Tratando de adecuarse lo máximo posible a sus preferencias estéticas y, más aún, a su identidad. Porque la fotografía no es el libre albedrío de una imagen que ha sido congelada por la velocidad del observador. Sino todo aquello que dice por sí misma y gracias a la puesta en perspectiva de quien demanda ser fotografiado en un momento de gran relevancia existencial. Y es ahí donde la aptitud mental y la articulación técnica se yuxtaponen como binomio de la lucidez sensorial.

El instante decisivo

El sublime fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson (1908–2004) cimentó su vida fotográfica a un solo e importante concepto: el instante decisivo. Un modo de ver y captar la fotografía cuyos parámetros se ceñían estrictamente a la condición de irrepetible del suceso a fotografiar. Una premisa, una ideología visual que, desafortunadamente, parece haberse perdido con la obsolescencia de los carretes fotográficos y la gran capacidad de almacenaje de las tarjetas de memoria.

Pese a todo y contra todo pronóstico, todavía existen fotógrafos y fotógrafas cuya convicción en la fotografía y su poder remiten a esa necesidad del momento exacto. A la decisión de hacer que cada fotografía sea tan irrepetible y única como lo es el evento fotografiado. Estudios de fotografía como Arazhu mediante cuya cálida tonalidad y delicadeza en el momento, textura y edición de la imagen retrotraerá inmediatamente el sabor a sal de aquella fotografía en la playa, el aroma húmedo de las tejas de un casco antiguo, la vibración de un hijo gestándose en el vientre materno.

La fotografía existe como grito, como denuncia, como verdad expuesta, como visor social y antropológico. Pero la fotografía también existe para contar historias. Historias que superarán el recuerdo como lastre y lo convertirán en la viva persistencia del afecto. Talismanes para espantar la lluvia, la nieve, el fango. Momentos que, bajo el prisma onubense de Arazhu, encontrarán la eternidad.

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