Hipertensión, la ‘asesina silenciosa’ que afecta a unos 170.000 onubenses

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Concienciar a la población sobre la necesidad de conocer y controlar periódicamente su tensión arterial y recordar a las personas con hipertensión la importancia de mantener una dieta adecuada y ejercicio físico son los mensajes que los profesionales del Servicio de Medicina Interna del Hospital Infanta Elena, quieren hacer llegar a la sociedad con motivo de la celebración del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, que se conmemora este domingo, 17 de mayo. Una enfermedad silenciosa que se estima que afecta a alrededor de 170.000 personas residentes en la provincia y que está detrás de 50% de las enfermedades del corazón y cerca del 75% de los accidentes cerebrovasculares que se registran en el mundo.

La hipertensión arterial es un problema de salud muy frecuente que tiene un carácter crónico y que afecta en torno al 20% de la población española de entre 40 y 65 años y al 50% de los mayores de 65 años, muchos de ellos sin diagnóstico, ya que en numerosas ocasiones cursa sin síntomas. Su importancia radica en la relación tan estrecha que existe entre la tensión arterial elevada y la aparición de problemas cardiovasculares, como el ictus o el infarto de miocardio. Tanto es así que una persona hipertensa tiene entre 4 y 6 veces más riesgo de sufrir un infarto cerebral, además de aumentar las posibilidades de padecer determinadas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Es precisamente para evitar las complicaciones asociadas a un mal control de la hipertensión la razón por la que los profesionales sanitarios, al que se ha sumado la delegada territorial de Salud y Familias, Manuela Caro, han querido enviar este mensaje para “concienciar a los afectados de la importancia de mantener unos hábitos saludables, así como animar a la población a tomarse la tensión de forma periódica, aunque no se hayan detectado síntomas ni otras enfermedades asociadas, con el fin de poder diagnosticar al porcentaje de personas que tienen hipertensión y no lo saben”.

Precisamente destinada a la atención sanitaria de los pacientes de difícil control o que presentan otras patologías asociadas, el Servicio de Medicina Interna del Hospital Infanta Elena cuenta con una Unidad de Riesgo Vascular en la que se lleva a cabo un seguimiento estrecho de este tipo de pacientes de forma conjunta con los médicos de Atención Primaria, para asegurar el correcto control de la misma, y en la que se han llevado a cabo más de 1.400 consultas solo durante el pasado año.

Para atender a este tipo de pacientes resulta también necesaria la realización de pruebas de monitorización ambulatoria de la tensión arterial, más conocidas como holter de tensión de 24 horas, destinados al estudio de los pacientes con más dificultades para el control de este problema, que necesitan un mayor ajuste de medicación o bien para descartar otras causas secundarias. Estas pruebas, de las que se realizaron alrededor de 450 durante el año 2019 en el centro hospitalario permiten medir la presión arterial en intervalos regulares durante un día completo, ofreciendo un panorama más preciso de los cambios registrados y la situación del paciente.


Para conseguir que los tejidos reciban un adecuado aporte de nutrientes, el corazón bombea la sangre a través de las arterias generando así un nivel de presión arterial. Este nivel de presión, dependiendo de la edad y el sexo, puede considerarse óptimo en el entorno de 120 mmHg de presión sistólica y 60 mmHg de presión diastólica. Cuando la presión se eleva por encima de 140/90, obliga al corazón a un mayor esfuerzo y los distintos órganos se ven obligados a trabajar con más dificultad, lo que con el tiempo acaba produciéndoles un daño irreversible. Esta situación se agrava si los pacientes sufren también diabetes o registran unas cifras de colesterol elevado, por lo que desde la consulta resulta necesaria la realización de una valoración integral de todas estas enfermedades para reducir al máximo el riesgo de complicaciones.

Si bien la hipertensión no tiene una única causa y resulta indudable que existe un componente genético, no hay que olvidar que el riesgo de ser hipertenso aumenta con la edad y que los hábitos de vida del paciente juegan un papel importantísimo en el desarrollo de la enfermedad. Las personas con sobrepeso, con un consumo excesivo de sal o alcohol y con un estilo de vida sedentario en el que no se realiza ejercicio físico de forma habitual, tienen muchas más posibilidades de ser hipertensos.

Precisamente para evitarlo, los especialistas proponen seguir determinados consejos como evitar la obesidad y tratar de mantener un peso adecuado, evitar el consumo de bebidas alcohólicas, especialmente si son destiladas, realizar ejercicio físico un mínimo de 3 días en semana durante media hora y reducir el consumo de carnes grasas, así como los productos de bollería, pastelería y los alimentos precocinados.

 

 

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