Los socorristas de Cruz Roja se ‘transforman’ en ‘agentes’ frente al Covid

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Cruz Roja Huelva, en colaboración con los ayuntamientos de Moguer y Cartaya, se encarga de nuevo este año de los dispositivo de prevención y salvamento en las playas de El Parador de Mazagón y de Nuevo Portil, espacios donde hasta el mes de septiembre se mantendrá un amplio y completo operativo que este año presenta como novedad y exigencia primordial la adaptación a la situación creada por el COVID19, frente a la que Cruz Roja Española ha creado nuevos protocolos para garantizar al máximo la protección de los bañistas y de los equipos.

En las playas de Nuevo Portil, el dispositivo material y humano estará integrado por tres puestos de socorro y por 17 socorristas entre patrones, técnicos de emergencia y socorristas acuáticos, que dispondrán de una ambulancia, una embarcación neumática, un kayak y un quad para las labores de vigilancia y rescate. De su lado, en la playa de El Parador de Mazagón Cruz Roja contará con un puesto con 8 socorristas, también de todos los perfiles necesarios de intervención en este medio, y como recursos materiales se dispondrá de una ambulancia, una embarcación neumática, un kayak y un quad.

En ambas playas se dispondrá de sillas anfibias para su préstamo a personas con problemas de movilidad y que las soliciten, independientemente de las que forman parte del Proyecto ‘Un Baño sin Barreras’, que Cruz Roja Huelva está ultimando también para que las personas con discapacidad y/o dependencia puedan disfrutar de la playa como se viene haciendo posible desde hace cerca de 20 años.

Este año, como novedad y como no podía ser de otra manera debido a las actuales circunstancias, Cruz Roja completa la labor de su equipo complementando su tarea de vigilancia y salvamento con un exhaustivo protocolo de protección sanitaria y de sensibilización frente al coronavirus. Para ello, el primer paso, ha sido sumar a la formación en socorrismo acuático y emergencias, formación previa en el uso de equipos de autoprotección y procedimientos (guantes, gafas, pantallas, batas desechables, buzos, etc.), así como en tareas de concienciación para evitar riesgos.

La principales líneas del protocolo de Cruz Roja Española frente al COVID19 en las playas establecen que “para atender a cualquier persona con seguridad tanto para la víctima como para los socorristas, se incluye la obligatoriedad en el uso de mascarillas tanto víctima como socorrista o acompañante, acceso restringido y reducido a los puestos de socorros sólo para socorrista y víctima con acompañante cuando sea necesario, desinfección de manos antes y después de la intervención, y si la víctima no trae una mascarilla se le proporcionará una por parte de Cruz Roja”, según explica Lorenzo Ramírez, referente de Socorros y Emergencias de Cruz Roja Huelva.

En esta línea, Ramírez indica que “Cruz Roja facilitará la desinfección del espacio de curas después de cada intervención, el uso de materiales desechables siempre que sea posible, y cuando  no, se desinfectara con productos esterilizadores y autoclave”, todo para garantizar junto a los ayuntamientos de Cartaya y Moguer la máxima seguridad y protección de todas las personas, tanto en el agua como en lo que se refiere a la protección frente al coronavirus.

A NIVEL NACIONAL

La presencia de Cruz Roja en las playas supone un importante valor añadido, el compromiso de la Organización con la seguridad y la calidad en la atención a las personas, porque no se limita a prestar un servicio, sino que va más allá, según explica el responsable de Playas de Cruz Roja, Miguel Ángel Sánchez Arrocha.

“Por ello, ante el actual contexto originado por el COVID-19, nuestro personal podrá apoyar y llevar a cabo labores de ordenación de las playas, siempre en coordinación con los distintos ayuntamientos”, recalca Sánchez Arrocha.

Esta es la principal novedad del Plan de Playas de Cruz Roja, “el rol añadido que tendrán nuestros socorristas y que podrán colaborar en aquellas tareas que puedan contribuir a la seguridad y al buen funcionamiento de la playa”, explica el portavoz de Cruz Roja.

Estas nuevas funciones, recogidas en el Plan de Contingencia frente al COVID-19 establecido por Cruz Roja, convierten de facto al personal de la Organización en ‘agentes de sensibilización frente al virus’, contribuyendo a la difusión de mensajes de prevención, o apoyando en el mantenimiento de la distancia social o de los aforos  establecidos en los distintos espacios.

En este nuevo contexto marcado por el COVID-19, cerca de 2.000 profesionales del salvamento (entre socorristas acuáticos, personal sanitario, conductores, etc) prestarán su servicio en cerca de 250 playas.

El Plan de Contingencia de Cruz Roja incluye además protocolos específicos de seguridad para el personal de la Organización, así como consejos a la población. “La clave está en el comportamiento de la ciudadanía y en seguir unas pautas básicas como la distancia social, el respeto a los aforos y una adecuada higiene, como el lavado de manos”, destaca Sánchez Arrocha.

Cambian algunas cosas, pero se mantienen las máximas que Cruz Roja aplica desde hace más de 60 años en las playas en las que presta servicio, prevenir accidentes y salvar vidas, indica el portavoz. “Nuestros equipos de playas ponen mucho énfasis en la prevención para no tener que actuar; nuestra experiencia nos dice que si logramos que las personas mantengan actitudes seguras, evitamos la mayor parte de los riesgos”.

La temporada pasada, Cruz Roja llevó a cabo más de 70.000 atenciones, fundamentalmente asistencias sanitarias (42.000), al tiempo que se incrementa el número de asistencias sociales, como el servicio de Baño Adaptado para personas con discapacidad o la asistencia a personas extraviadas (24.200 en total).

Con una dilatada experiencia de más de seis décadas y un amplio despliegue de recursos humanos y materiales, Cruz Roja apuesta además por la innovación tecnológica aplicada a la actividad de salvamento y socorrismo en playas, tanto a nivel preventivo como en el rescate de personas y embarcaciones,

Dispositivos y recursos innovadores han permitido que hoy en día sea una realidad el baño adaptado para las personas con discapacidad, el uso de nuevos dispositivos de rescate o la gestión de la información en tiempo real con aplicaciones para conocer el estado de las playas (banderas, posibles riesgos, etc.). en las que está presente Cruz Roja para velar por la seguridad y la protección de las personas en todo momento.

“El componente medioambiental también es una característica intrínseca de nuestro Programa de Playas; tanto la gestión de los residuos que generamos  en nuestra labor diaria en las playas , como la vigilancia y defensa de nuestro entorno, son parte clave de nuestra intervención”, apunta Sánchez Arrocha.

El dispositivo de Playas de Cruz Roja cuenta además con las Certificaciones ISO de Calidad y Medio Ambiente.

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