Cesárea: consejos para una recuperación rápida

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El proceso de recuperación de un parto oscila en la mayoría de los casos entre 6 y 8 semanas. Para garantizar estos tiempos, se deben implementar una serie de hábitos que harán que la cicatriz, los tejidos y el músculo abdominal estén lo suficientemente regenerados para retomar progresivamente las actividades.

5 consejos para una recuperación rápida luego del parto por cesárea

Muchas veces se pasa por alto que la cesárea es un tipo de intervención quirúrgica. Por tanto, se deben tener en cuenta una serie de pilares que favorecen a la recuperación, disminuyen las posibilidades de infección y facilitan el cuidado de la madre con su hijo.

Para reducir el tono y textura de la cicatriz de la cesárea, en el mercado existen decenas de productos regeneradores. Aplicar una crema es solo una de las consideraciones iniciales, ya que se tiene complementar con lo siguiente:

Descansar el tiempo indicado

La mejor manera de recuperarse de una cesárea es cumpliendo los tiempos de descanso determinados por el médico. Estos oscilan en cada caso, aunque las 2 primeras semanas se recomienda minimizar las actividades y dedicar todo el tiempo al descanso y al cuidado del bebé.

Evitar subir escaleras, levantar peso, hacer labores domésticas y caminar cuando no es estrictamente necesario es solo un ejemplo de las cosas que no se deben hacer durante este tiempo. De momento, la prioridad es el bebé, así que todo lo anterior debe pasar a un segundo plano.


Utilizar una faja posparto

Para resguardar la zona, evitar que la cicatriz se abra, estabilizar la espalda y poder hacer movimientos seguros y reducir los dolores y la inflamación, el uso de una faja para recuperarte puede ser de gran ayuda.

Estas fajas especiales, aunque por sí mismas no pueden acelerar el proceso de cicatrización, combinadas con otros hábitos, contribuyen a que la recuperación sea más cómoda. Su uso siempre debe estar regulado por un especialista, quien determina la viabilidad de este accesorio en función de la condición de la madre.

En cualquier caso, su uso nunca debe ser constante. En promedio, se suelen recetar para 8 horas al día, de manera que se dé oportunidad a la zona abdominal de estar libre de presión y calor para que la tensión de los músculos y tejidos vuelva a su estado natural.

Lavar y secar la cicatriz

Al igual que cualquier tipo de herida, la cicatriz de la cesárea se puede infectar. Para evitar esto, se debe lavar la zona con agua y jabón y secarla con la ayuda de una gasa estéril. También se puede hacer uso de un antiséptico especial, siempre y cuando este no cambie la composición de la leche materna en el proceso (como aquellos a base de yodo).  

Si aún no se han retirado las suturas, se recomienda evitar el uso de esponjas u otros elementos que puedan engancharse a las grapas y costuras. Para estimular el área, se pueden hacer masajes alrededor de la cicatriz siempre y cuando estos sean tenues.

Seguir una dieta equilibrada

Por sí solo, el organismo realiza todo el proceso de regeneración, así que el consumo de nutrientes durante cualquier fase de recuperación es clave.

No existe una receta mágica en este caso, pero una dieta que equilibre en buena manera las vitaminas, minerales y proteínas será de gran ayuda en la recuperación de la energía. Se debe optar por alimentos con mucha fibra, ya que la inactividad puede evolucionar en estreñimiento.

Como es natural, también se debe beber mucha agua. Es posible que el apetito se comprometa durante la primera semana, pero se tiene que recordar que una dieta equilibrada también es importante para una lactancia saludable.

Dormir adecuadamente y amamantar en posturas correctas

El descanso nocturno es otro consejo que en ningún caso se puede omitir. Sí, este se verá comprometido debido a las sesiones de amamantamiento, pero la vigilia prolongada no es positiva para una recuperación rápida.

De igual manera, se debe implementar una postura adecuada en el momento de darle pecho al bebé. La mejor forma de hacerlo es de lado, con el pequeño al costado y utilizando las manos para acercar su boca al pezón.

Se debe evitar durante las primeras semanas apoyar al bebé sobre el abdomen. Un movimiento brusco o una patada pueden comprometer el área afectada por la cesárea, aparte de reducir los movimientos que se pueden hacer con él.

Contar con la ayuda de una enfermera, una matrona o un familiar es de gran provecho durante las primeras semanas. Lo ideal es tener todo a mano, pero en algún momento inevitablemente se tendrá que hacer un movimiento comprometedor. Para reducir estas acciones al mínimo, la compañía de un tercero es primordial.

Al margen de que los tiempos de recuperación se correspondan con lo esperado, lo importante es dedicar los esfuerzos y el tiempo al cuidado del bebé. En 2 o 3 meses se habrá recuperado gran parte de la energía y se podrá empezar a retomar poco a poco a ciertas actividades.

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