Trucos para conseguir un café cremoso y espumoso

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Son numerosos los aspectos que tienen importancia a la hora de disfrutar de un buen café. Más allá del aroma y el sabor, no puede pasarse por alto la textura. Se trata de un detalle que algunos usuarios omiten, lo cual posteriormente da pie a no disfrutar al cien por cien de esta bebida tan consumida en Huelva.

Si quieres que cada café consumido sea una experiencia gratificante a más no poder, es fundamental que te salga cremoso y espumoso. Conseguirlo no es complicado, aunque para ello conviene que apliques las claves que iremos desgranando a continuación.

Elegir la cafetera adecuada

Obtener un café con mucha crema o espuma, en primer lugar, exige contar con una cafetera que sea capaz de hacerlo. No todas lo permiten, así que tenlo en cuenta. La tecnología de extracción empleada en las italianas, de filtro o de goteo impide la obtención de la deseada “espuma de café”.

En concreto, la cafetera tiene que ser exprés, aunque no es el único requisito. Adicionalmente es esencial que opere con la presión oportuna. No te preocupes, ya que todo ello no se traduce en que debas optar por una unidad muy cara como las manuales o superautomáticas. Al contrario.

Lo cierto es que con la mayoría de cafeteras de cápsulas también podrás obtener una densa y dorada capa de crema/espuma en la superficie. Escoger la máquina adecuada para elaborar cafés cremosos y espumosos no es difícil, puesto que en miCafeteraExpress comparan las mejores para facilitarte enormemente la labor.


Pero, ¿es lo mismo la espuma de leche y la crema de café? Cuidado, a menudo son términos que suelen confundirse pero son conceptos diferentes. Lo que llamamos espuma proviene de la leche, mientras que la crema resulta del café. A continuación vemos a fondo cómo conseguirlas.

Así se obtiene la espuma de leche

Uno de los resultados más deseados por parte de los amantes del café se resume en obtener una capa superficial repleta de espuma. A diferencia de la crema en la que profundizaremos más adelante, se trata de un resultado que se consigue por medio de la leche. Para tal fin es necesario que la misma haga gala de una serie de propiedades.

En primer lugar adquiere importancia el porcentaje de grasa. El mismo conviene que sea elevado, ya que en caso contrario la cantidad de espuma no alcanzará el nivel deseado por ti. Si dudas entre varios tipos de leche, la fresca pasteurizada con bastante grasa se convierte en tu principal aliado.

Más allá de la grasa, también es trascendental aplicar a la leche una alta temperatura, por supuesto sin pasarte de una cifra que está considerada como el límite por parte de muchos expertos cafeteros. En concreto dicho umbral se establece en setenta grados centígrados.

Excederse tal vez conlleve la obtención de muchísima espuma, sí. Sin embargo, a cambio hay que lidiar con varios efectos negativos como un sabor demasiado amargo e incluso unas propiedades naturales de la leche que desaparecen por completo, diciendo adiós a los beneficios de dicho producto lácteo.

Por el contrario, optando por una temperatura que ronde los 65 grados, obtendrás un resultado sobresaliente. La espuma de la leche será abundante al mismo tiempo en que su sabor te encantará.

Terminando con las propiedades, llega el momento de abordar una de las más relevantes. Nos referimos a la presión que tiene el vapor destinado a espumar la leche. Para acertar de lleno se requiere haber elegido bien previamente en el paso destinado a comprar una cafetera. Asegúrate de que sean suficientes los bares proporcionados por dicho elemento tecnológico.

Claves para una crema de café en la parte superior

En este caso es el propio café el que da forma a una crema cuya textura inconfundible se da cita en lo más alto de la taza. Parece más complicado que el proceso necesario para la espuma de leche, pero con estas claves la operación no es nada difícil.

Primeramente asegúrate de que el grano de café ha sido obtenido por medio de un buen proceso de molido. Por supuesto, el tostado también es importante, así como la calidad del grano en sí. En este sentido sí se recomienda optar por productos que, tal vez son menos asequibles en comparación con los compatibles, pero garantizan un grano de café óptimo para la elaboración de la textura cremosa.

Por último, ten muy en cuenta la trascendencia que adquiere lo fresco que sea el grano. Aunque creas que hay cápsulas que dejan que desear en este sentido, afortunadamente muchas marcas hacen los esfuerzos oportunos con tal de dar forma a unidades cuyos granos de café presumen de una exquisita frescura.

Sabrás si el grano es joven justo al dar comienzo a la primera tirada. Si cuando empiece a salir el conjunto ya lo hace con una considerable capa de espuma -posteriormente convertida en crema de café-, sabrás que estás ante el producto adecuado.

Ahora ya conoces los trucos para conseguir un café que sea espumoso o cremoso, en función de tus preferencias. Ponlos en práctica no solo para complacerte a ti, sino también para sorprender a las visitas que acudan a tu domicilio para disfrutar de un buen café en buena compañía.

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