Martes 29 de Noviembre de 2022

“Líneas eróticas”, la serie que arrasa en Netflix

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Su título original es “Dirty lines” y aterriza en Netflix España bajo el título de Líneas eróticas. ¡Una serie que no te puedes perder! Habla del surgimiento del sexo telefónico en los Países Bajos, allá por los años 80.

La mini serie incluye 6 episodios tan divertidos como sexies. Basada en hechos reales, relata cómo se gestó la idea de crear una línea telefónica caliente en medio de un Amsterdam un tanto convulso, de la mano de dos hermanos muy dispares, Frank (Minne Koole) y Ramón Stitger (Chris Peters); y una estudiante de psicología un tanto mojigata, Marly Salomon (interpretada por Joy Delima), que decide aceptar un trabajo secundario para una compañía llamada (de forma ficticia) Teledutch, que más tarde se convertiría en la primera línea erótica de Ámsterdam, y por ende, de Europa.

Es curioso ver cómo la creación del nuevo negocio del sexo telefónico afectó profundamente la vida de los protagonistas; por ejemplo, los matrimonios de ambos hermanos, y la independencia de la joven Marly, que gracias a sus ganancias pudo finalmente abandonar la casa de sus padres.


Además, la serie está totalmente narrada desde su punto de vista, cómo logro emanciparse y reivindicar sin miedo su sexualidad. Algo en lo que tiene mucho que ver su mejor amiga Janna, de mente liberal, quien la anima a salir de su caparazón y aceptar el trabajo.

El negocio del Sexo telefónico

Al poco de crearse la línea erótica, los hermanos se hacen de oro por la popularidad que alcanzan, haciendo que la compañía se expanda y evolucione en un tiempo récord. Y todo ello en medio de un momento histórico muy especial, ya que la miniserie se sitúa a finales de los años 80, con el telón de fondo del final de la “Guerra fría”, la caída del muro de Berlín, la irrupción de la música house y la aparición de nuevas drogas.

Sin duda, una sociedad en ebullición, el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento de las revolucionarias líneas eróticas que cambiarían el concepto del sexo. Por primera vez se ponía sobre la mesa una vía hasta ahora no contemplada: el poder seductor de la palabra, de los gemidos al otro lado del teléfono para generar placer y, a la vez, por qué no, ganancias. Algo que ahora, en la postmoderna era digital, no nos sorprende en absoluto, pero que en aquella época marcó un antes y un después.

Y es que el sexo es un concepto tan plástico y personal como una obra de arte, por lo que se puede entender de muchas maneras, y una de ellas es a través de una llamada erótica. Sea esta fugaz, consentida, a escondidas… Todas ellas buscan satisfacer un deseo carnal que existe en todos nosotros, sin distinción de género: la búsqueda del placer. Y mejor aún si puede ser impersonal, bajo el auricular de quien nos susurra todo lo que queremos oír hasta explotar en un éxtasis liberador. ¿Te atreves?

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