Hace más de un año llegué a mi barrio, El Torrejón, lleno de ilusiones, con objetivos claros y con ganas de conocer personas que compartieran mis mismas metas.
Pero pronto me di cuenta de que muy pocas personas tenían objetivos en sus vidas y, aquellas que sí los tenían, no compartíamos mucho en común. Por ello, me propuse averiguar qué estaba ocurriendo. A medida que pasaban los días, las semanas y los meses, no lograba comprender qué sucedía, pero estaba convencido de que, tarde o temprano, lo descubriría.
Hasta que, un día, sucedió algo que me marcó.
Era el 5 de enero de 2025. Estaba tranquilo en casa con mi hermana pequeña cuando decidí averiguar en qué zona de El Torrejón pasarían los Reyes Magos. Para mi sorpresa, descubrí que ni un solo rincón del barrio estaba incluido en su recorrido.
Fue entonces cuando comprendí lo que estaba pasando. Si aislamos a una persona desde pequeña, terminará sintiéndose vacía y sin ganas de darle un giro de 360 grados a su vida. Simplemente se resignará a vivir en su realidad, aislado, con miedo a conocer lo ajeno y sin esperanzas de algo mejor.

