Este jueves, 10 de julio ,a las 12:00 del mediodía, el mítico Mosquito Club (Playa de La Canaleta, Punta Umbría) se convierte en escenario de una cita irrepetible para nostálgicos, canallas, supervivientes de la noche y amantes de las buenas historias:
‘La puntumbría canalla de los 80 y los 90. Bares, tabernas, garitos y chiringuitos’, una charla-coloquio con alma de homenaje, cuerpo de juerga y espíritu de resistencia.
El encargado de guiar esta travesía emocional y delirante será Andi, dinamizador, cuentacuentos y cronista tabernario. Un profesional de la educación en valores, sí, pero también un explorador del alma nocturna y costera, autor de obras como ‘Huelva choquera y tabernera’, ‘Sevilla, la ilustre taberna’ o ‘El Rompido 77. Los niños salvajes’, y colaborador habitual en medios digitales.
Con la frase de Mayo del 68 como punto de partida –“La acción no debe ser una reacción, sino una creación”–, Andi nos invita a un encuentro que no será una charla al uso, sino un ritual de evocación, una celebración coral de aquella época irrepetible en la que la intuición y el desorden eran brújula, y donde los bares, chiringuitos y garitos de Punta Umbría fueron altares del buen vivir.
Además de Andi, estarán sobre la “mesa” algunos nombres que forman parte del ADN festivo de toda una generación:
Fernando, DJ de referencia de aquellos años de ritmo sin tregua; Tito, alma de La Mandrágora; Chus, del legendario State Quieto… Y entre el público, personajes clave de la escena local como Luichi, Dolo, Míguel, Mónica o Pepe Morales, del Museo Etnográfico de Punta Umbría.
Todo ello enmarcado en la celebración del 20º aniversario del Mosquito Club, un chiringuito que nació de un sueño veraniego en 2005 y que hoy sigue siendo un símbolo de cultura, libertad y buen rollo frente al mar.
La propuesta es clara: dejarse llevar por las emociones, las risas, los recuerdos y los relatos que marcaron veranos salvajes sin GPS, sin redes sociales, sin filtros… pero con mucha verdad y mucha fiesta. Un viaje sentimental hacia aquellos años donde todo parecía posible —y a veces lo era—.
La entrada es libre hasta completar aforo.



