El deportista y aventurero Jonas Böhlmark, un ciudadano noruego de 34 años, ha llegado esta semana a la costa de Huelva en una de las últimas etapas de su largo viaje entre Noruega y Gibraltar, que realiza en paddle surf con un objetivo solidario: dar visibilidad al trastorno bipolar, una enfermedad que él mismo padece y sobre la que quiere generar empatía y comprensión social.
Böhlmark inició su travesía hace tres años, cuando decidió embarcarse en una aventura sin precedentes que combina deporte, superación y sensibilización. En su paso por la playa de La Antilla, en Lepe, ha compartido con bañistas y curiosos los motivos que lo impulsan a realizar esta hazaña, asegurando que “el objetivo no es batir un récord, sino abrir una conversación sobre la salud mental”.
Un viaje de tres años por tierra, nieve y mar
Durante el primer año, Jonas recorrió Noruega en bicicleta, corriendo y esquiando, cruzando el país de norte a sur. Desde entonces, lleva más de dos años navegando sobre una tabla de paddle surf, avanzando a través de mares, ríos y costas europeas.
Su travesía incluye paradas en Suecia, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Francia y Portugal, donde ha dormido en playas y recibido el apoyo de cientos de personas que le han brindado alojamiento, comida o simplemente palabras de ánimo.
Cada nueva etapa está marcada en su tabla de paddle surf, decorada con mensajes y firmas de las personas que ha conocido en el camino, un símbolo de la conexión humana que su proyecto ha generado.
“Mi mensaje es que se puede vivir con bipolaridad y seguir soñando”
A través de sus redes sociales, Jonas comparte vídeos, reflexiones y fotografías de su recorrido, en los que anima a sus seguidores a hablar abiertamente sobre la salud mental.
“Mi mensaje es que se puede vivir con bipolaridad y seguir soñando. No quiero esconder lo que soy, sino mostrar que hay fuerza en la vulnerabilidad”, ha explicado en una de sus publicaciones.
Actualmente, Böhlmark se encuentra navegando por el litoral onubense en dirección al Estrecho de Gibraltar, donde espera finalizar su viaje antes de final de mes, dependiendo de las corrientes y condiciones meteorológicas.
Un reto deportivo y humano
El deportista noruego combina el esfuerzo físico extremo con la introspección emocional: cada jornada en el mar puede durar entre 8 y 10 horas de remo, enfrentándose a la soledad, el cansancio y los cambios del viento.
Su objetivo no es solo llegar a destino, sino inspirar a otras personas con trastornos mentales a no rendirse. “El viaje ha sido largo, pero me ha enseñado que la salud mental necesita tanto movimiento como el cuerpo: avanzar, aunque sea despacio”, ha relatado.
Jonas espera que su llegada a Gibraltar sirva para dar más visibilidad a la salud mental y conectar con colectivos y medios que ayuden a difundir su mensaje de esperanza y superación.



