Este fin de semana, los escritores volvieron al Molino del Pintado, en Ayamonte, recuperando una tradición que se celebraba años atrás: el encuentro de poetas y autores el primer sábado de cada mes. El salón de actos volvió a abrir sus puertas para acoger una sesión literaria que reunió a una decena de creadores dispuestos a presentar sus obras, recitar y compartir impresiones, proyectos y nuevas ideas.
Durante más de tres horas, la diversidad de géneros —poesía, relatos, novela, reflexiones— mantuvo la atención del público, creando una atmósfera cálida, enriquecedora y llena de matices que unió voces y estilos muy distintos.
Una jornada marcada por la magia creativa en la Foz do Guadiana
El encuentro sirvió para recordar que la creación literaria sigue viva y con fuerza en la Foz do Guadiana. Entre los autores participantes se encontraron:
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Ricardo Álamo (Libreros Malditos, Malditos Libreros)
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Jesús González (Los seres rotos)
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Miguel Marín – Fátima Javier (Historia de Ayamonte para niños)
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Paco Blázquez (Entre Ayamonte y Sevilla)
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Javier Reyes Yatapapuani (Relatos para encontrarse en el camino)
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Fátima Javier (Luciérnagas para ahuyentar demonios)
Los poetas aportaron también su voz al encuentro:
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Eladio Orta (Los perros ladran penas)
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Laly González (A-Mar sin fronteras)
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Ana Lechuga (Ventanas abiertas)
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Maite Parga (Historias de Felicia)
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Ruanacher (Arte silencioso)
Una selección diversa que convirtió la mañana en un disfrute para los sentidos.
Agradecimientos, música y arte en directo completaron la jornada
Rafael Camacho, responsable de la gestión del Molino del Pintado, agradeció la asistencia tanto de los autores como del público, que acompañó a los creadores durante toda la mañana.
Cada escritor presentó en cuatro líneas la esencia de su obra, mientras que Javier Reyes puso las notas musicales del encuentro.
Además, tanto en el interior como en los alrededores del Molino, varios artistas se animaron a dibujar en directo, aportando otra dimensión creativa a la jornada.
Fue, en definitiva, una mañana intensa, variada y profundamente satisfactoria, que volvió a abrir el sendero cultural del Molino y promete futuras convocatorias para los creadores de esta orilla del Guadiana.






