¿Un ruedo en el patio de armas de una fortaleza almohade? Aunque parezca increíble, existe en este pueblo serrano, y tiene su razón de ser.
Coronando uno de los cerros sobre los que se asienta el municipio de Aroche se alza su fortaleza almohade, símbolo indiscutible de este enclave serrano y de sus orígenes.
Historia
El castillo, trascendental a lo largo de los siglos, fue escudo protector de los caminos hacia Sevilla en la Edad Media. Ya en Época Moderna, reforzado con la muralla artillera, resguardó el entramado urbano durante la Guerra de Independencia portuguesa, logrando evitar que las tropas lusas llegaran a conquistarlo.
Con el tiempo y la desaparición de amenazas, la fortaleza quedó en desuso. Fue entonces cuando el Cabildo Arocheno, en 1804, decidió construir una plaza de toros en el patio de armas, alegando que no existía un lugar más llano en todo el municipio.
Plaza de toros
Así, alrededor de las diez torres que coronan el castillo, se localiza el ruedo, todavía en uso. Aquí se celebran festejos taurinos durante la feria de agosto o el famoso encierro, cuyos toros ascienden corriendo hasta el coso desde la iglesia, discurriendo por las empinadas calles peatonales que rodean la fortaleza.
Cultura
Este recinto singular también ha sido escenario de grandes eventos culturales, como conciertos, actividades lúdico-deportivas y la conocida Noche de las Velas. Además, es uno de los espacios patrimoniales visitables desde la Oficina de Turismo de Aroche, recibiendo cada día a decenas de visitantes.
Insólito y único, majestuoso e imponente, este castillo —junto a su plaza de toros— es mucho más que un monumento: es una seña de identidad de Aroche, parte esencial de su paisaje, su historia y su vida cotidiana.




