Agentes de la Guardia Civil, pertenecientes al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Comandancia de Cáceres, han detenido a dos hombres residentes en la provincia de Huelva como supuestos autores de un delito contra la flora y la fauna, en su modalidad de caza furtiva, tras localizar seis cabezas de corzo en el interior de una mochila abandonada en la cuneta de la autovía A-5, a la altura del término municipal de Trujillo.
Los hechos se produjeron el pasado mes de marzo, cuando agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil que realizaban un control de vehículos en la citada vía fueron alertados de que desde un turismo se había arrojado una mochila a la cuneta. Tras su recuperación, los agentes comprobaron que en su interior se encontraban seis cabezas de corzo.
Efectivos del Seprona realizaron una inspección ocular, verificando que las cabezas habían sido decapitadas recientemente. Además, observaron que cinco de los trofeos aún no habían iniciado el proceso de descorreado, conservando la piel que recubre las astas, lo que evidenciaba la reciente actividad cinegética.
A partir de ese momento, los agentes iniciaron diversas gestiones para esclarecer lo ocurrido, logrando reconstruir la secuencia de los hechos e identificar un vehículo de color blanco y pequeñas dimensiones desde el que se habría arrojado la mochila. Según la investigación, y con alta probabilidad, el delito habría sido cometido en Castilla y León, donde el corzo se encontraba en periodo de veda desde mediados de febrero hasta el 1 de abril.
Las pesquisas permitieron finalmente identificar a los ocupantes del turismo, dos hombres residentes en la provincia de Huelva, que presuntamente habrían realizado un viaje de ida y vuelta con el único propósito de practicar la caza furtiva. Al detectar la presencia del control policial en la autovía, se habrían desprendido de las cabezas, arrojándolas a la vía pública para evitar su localización.
Por estos hechos, que ocasionan daños económicos estimados en más de 21.000 euros, los agentes del Seprona han procedido a la detención de ambos individuos como supuestos autores de un delito contra la flora y la fauna, en su modalidad de caza furtiva. Los detenidos podrían enfrentarse a penas de prisión de seis meses a dos años, o multas de ocho a 24 meses, además de la inhabilitación especial para el ejercicio del derecho a cazar por un periodo de dos a cinco años.
Desde la Guardia Civil se recuerda que estas penas podrían verse agravadas si se confirma que los hechos se cometieron en periodo de veda, debido al grave perjuicio para la biodiversidad y el ciclo reproductivo de la especie.


