La Asociación de Empresarios de Almonte, integrada en la Federación Onubense de Empresarios (FOE) y presidida por Pedro Roldán, ha alertado este lunes de la “grave situación” que atraviesa la playa de Matalascañas tras los últimos temporales, reclamando la intervención urgente de las Administraciones Públicas, especialmente de la Administración General del Estado, competente en materia de Costas, así como la declaración de zona catastrófica ante la magnitud de los daños.
Según la asociación, los temporales han afectado de forma severa a 4,5 kilómetros de primera línea de playa, provocando la rotura de amplios tramos del paseo marítimo y poniendo en riesgo directo a chalés, bloques de viviendas, hoteles, establecimientos turísticos y chiringuitos, algunos de ellos literalmente arrasados por el mar.
Riesgo ambiental y sanitario
Los empresarios advierten de que la situación es especialmente preocupante por la amenaza real de que los daños alcancen a la depuradora, lo que tendría consecuencias irreversibles desde el punto de vista medioambiental y sanitario.
Dinámica costera alterada y antecedentes históricos
La entidad recuerda que la dinámica costera del Golfo de Cádiz es sobradamente conocida y cuenta con numerosos precedentes históricos. Como ejemplo, citan La Peña, antiguo cimiento de una Torre Almenara mandada construir por Felipe II sobre la duna de Torre la Higuera (actual Matalascañas), destruida por temporales ya en el siglo XVI.
A su juicio, esta dinámica natural se ha visto gravemente alterada por la acción humana, especialmente tras la construcción del espigón Juan Carlos I, cuya consecuencia directa ha sido la interrupción del aporte circular natural de arena. “La arena queda retenida al otro lado del espigón, formando una playa artificial, mientras el litoral de Doñana y Matalascañas sufre un déficit crónico de sedimentos, sin medidas correctoras eficaces”, señalan.
Factores agravantes e «inacción» administrativa
A este problema estructural se suman la subida del nivel del mar, el déficit de arena acumulado durante décadas, el cambio climático y el aumento de fenómenos meteorológicos extremos. No obstante, los empresarios consideran que lo más preocupante es la inacción administrativa.
Como prueba, citan la desaparición acelerada de las dunas fósiles del Asperillo, que retroceden decenas de metros, y la afección creciente a las dunas móviles del litoral virgen entre Matalascañas y Sanlúcar de Barrameda. Critican, además, el contraste con actuaciones pasadas de control sobre iniciativas privadas mientras espacios de alto valor quedan abandonados.
Llamamiento a soluciones técnicas
La asociación recuerda que la costa de Huelva y Doñana es la más estudiada de España, tanto por su condición de Parque Nacional como por el riesgo de tsunamis, y subraya que la Universidad de Huelva y los técnicos de Costas conocen qué actuaciones son necesarias. “A problemas técnicos no se les pueden dar soluciones políticas. Escuchemos a quienes saben”, reclaman.
En este sentido, insisten en que la solución no puede limitarse a aportes puntuales de arena —además inexistentes desde hace años—, sino que debe abordarse una actuación integral que restaure, en la medida de lo posible, la dinámica natural del litoral, incorporando espigones, escolleras u otras infraestructuras que determinen los expertos.
Un llamamiento final
Los empresarios reconocen que Matalascañas no es un ejemplo de planificación urbanística, pero reclaman que se actúe con el mismo criterio que en otros territorios y que no se condene a la zona a la parálisis por su proximidad a Doñana. “Almonte ha renunciado a mucho en favor del desarrollo sostenible. No podemos renunciar a todo”, concluyen, advirtiendo de que cada temporal agrava una situación ya límite.


