Si me nombraran asesor del Partido Demócrata norteamericano, mi primera recomendación sería lanzar al mercado una nueva gorra para competir con la roja que proclama MAGA (Make America Great Again) y que ha colonizado, sin complejos, el paisaje político y comercial de Estados Unidos. Esta nueva gorra debería ser azul, como no, y llevar el acrónimo TRUMP (Times Revealing Unpredictable and Menacing Policies): una síntesis exacta de una manera de hacer política basada en la arbitrariedad y la grosería.
La misión de esa gorra sería elemental: advertir del riesgo que entraña intentar hacer América “más grande” a golpe de ocurrencias, amenazas y decisiones erráticas. Como asesor insistiría en su urgente necesidad, porque Trump ha sobrepasado incluso sus ya conocidos umbrales de cinismo y ha terminado por exhibirse, sin matices ni coartadas, como lo que es: un político incompetente y peligroso.

