El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha afirmado este viernes que el tramo de la línea ferroviaria en Adamuz (Córdoba), donde el pasado domingo se produjo el grave accidente entre dos trenes que causó decenas de fallecidos, fue sometido a controles de seguridad más exhaustivos de lo que suele ser habitual antes del siniestro.
En una comparecencia ante los medios junto al presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, y al secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, Puente explicó que, en los últimos meses, la vía afectada superó una serie de revisiones que incluían inspecciones geométricas, pruebas dinámicas y análisis con ultrasonidos.
Sobre estos trabajos de mantenimiento, el ministro detalló que “hablamos de que de media en la red hay un par de inspecciones geométricas al año y entre dos y cuatro dinámicas al año, aquí se sobrepasa con creces la media de pruebas que se realiza habitualmente en la red”.
Puente subrayó que los controles no se realizan “por capricho”, sino siguiendo un sistema formal de gestión de la seguridad que establece cómo debe vigilarse y evaluarse el estado de las infraestructuras.
Sin anomalías en Adamuz
Asimismo, el ministro rechazó que los maquinistas hubieran informado de anomalías relacionadas con la estructura de la vía en los meses previos al accidente. En ese sentido, resaltó que incluso los sensores automáticos instalados en el tramo no llegaron a registrar señales que superasen los umbrales de alarma establecidos.
Puente enfatizó que los incidentes que sí se comunicaron por parte de conductores en ese periodo respondían a situaciones puntuales, como la presencia de fauna o problemas ajenos a la infraestructura, y no estaban vinculados con defectos en las vías.
Las declaraciones se producen en un contexto de investigación en curso sobre las causas del choque, y en medio de un intenso debate público sobre la seguridad de la red ferroviaria española tras este accidente.



