La segunda sesión de preliminares del Carnaval Colombino 2026 se desarrolló con la participación de cinco agrupaciones procedentes de distintos puntos de la provincia de Huelva, marcada por la escasa asistencia en el patio de butacas, que dejó un ambiente frío y un teatro visiblemente desangelado para los grupos que acudían a presentar sus propuestas.
La murga de Villanueva de los Castillejos, “Ojos que no ven, corazón que no siente”, abrió la noche tras un año de ausencia. Con un tipo original de vigilantes de seguridad, mantuvieron durante toda la actuación una pose fija y de espaldas al público. Más allá de la idea, el repertorio ofreció pocos elementos destacables.

La comparsa “Equilibrio”, vigente ganadora del primer premio, se presentaba como el plato fuerte de la sesión y cumplió con las expectativas. Con un tipo de fantasía que simbolizaba las luces y sombras del ser humano, desarrollaron un repertorio muy en el tipo de principio a fin. Destacaron los pasodobles: uno dedicado a las sensaciones vividas en el pasado carnaval y otro con una crítica contundente a la gestión política del PP en momentos de crisis. Las cupletinas, breves pero efectivas, dieron paso a un popurrí sobresaliente, cargado de mensaje y perfectamente integrado en el tipo.

La chirigota ayamontina “Voy llegando” cerró la primera parte de la noche. Su tipo representaba a ese amigo que siempre llega tarde, un personaje reconocible para cualquiera. La actuación fue de menos a más, con un popurrí que se convirtió en su mejor baza y una última cuarteta especialmente cuidada en lo musical. Ofrecieron mejores cuplés que pasodobles y un estribillo con crítica directa al anterior presidente de la FOPAC.

Tras el descanso, la comparsa de Bollullos “El festín” retomó la sesión con un multitipo muy bien representado, recreando un banquete carnavalero. Presentaron un repertorio bien escrito y fiel al tipo, aunque las voces quedaron por debajo del nivel de la propuesta literaria. Interpretaron pasodobles dedicados a la transexualidad y a un piropo a Huelva a través de sus ríos, además de cuplés picantes y subidos de tono. El popurrí, pese a su buena pluma, perdió fuerza en algunos momentos por el montaje vocal. Aun así, la comparsa resultó muy agradable de ver por su cuidada puesta en escena.

El cierre de la sesión corrió a cargo de la chirigota onubense “Coro, ¡ojú qué lío!”, que hizo honor a su nombre. Representando simultáneamente todas las modalidades posibles de coro, lograron un efecto caótico y humorístico capaz de desconcertar al más cuerdo. Con un repertorio muy localista, no dejaron títere con cabeza y repartieron críticas entre numerosos personajes del carnaval. Ofrecieron un pasodoble de corte chirigotero muy bien resuelto en lo musical y un popurrí dinámico y caótico, compuesto por cuartetas cortas y efectivas. Un trabajo de notable dificultad que supieron defender magistralmente.



