SU denuncia un despido en Cartaya por pedir seguridad ante el Covid

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(Texto: Sindicato Unitario) Este año va a resultar extraño la celebración del día 1 de mayo, con el confinamiento por causa del covid-19, un año extraño por los acontecimientos, aunque no tanto por la necesidad de seguir reivindicando a la clase obrera.

Este atípico 1º de Mayo, no es más que la confirmación de lo que venimos denunciando y anunciando año tras año, que los que producimos todo, los que generamos riqueza, los que movemos al mundo, somos la clase obrera.

Una clase obrera que demuestra que es imprescindible para la obtención de riqueza, ya que sin ella como se ha demostrado, nada puede avanzar, por muy grande que sea una fábrica o por muy pequeña que sea la pieza que hay que fabricar.

Por otro lado, también ha quedado resuelto el dilema de que lo único que importa a los empresario son sus cuentas de beneficios, no sintiendo vergüenza alguna de acogerse a ERTE empresas que generan beneficios millonarios, cómo si fuesen pequeños emprendedores que no puedan soportar unos meses sin actividad o con esta recortada, medidas que una vez más les pone en bandeja el papá estado.

Tampoco han dejado dudas de como para estos buitres lo primero ha sido incrementar los precios en productos de primera necesidad o seguir con la producción cueste lo que cueste, aunque el coste sean vidas humanas con medidas de protección o sin ellas, ejemplos como los de Greenmed en Cartaya, empresa de recogida de cítricos, donde la falta de medios de protección y de distancia de seguridad ha sido una constante y como la denuncia de un trabajador ha terminado con este despedido, situaciones que se han repetido en algunas fincas de cultivo intensivo que han aumentado la plantilla y apelotonado a estos como si fueran animales. La actuación de la inspección de trabajo ha sido la de mirar hacia otro lado, sigue mandando el señor euro.


También ha reflejado como esa mano de obra que viene de fuera a generar riqueza es imprescindible, se han oído por primera vez los lamentos, en forma de queja, “de que la gente no quiere trabajar”, de  esos que han permanecido siempre sordos ante los lamentos diarios de los que solo cuentan con unos cartones para resguardarse después de realizar la jornada, si tienen suerte y ese día no les han prendido fuego junto a todos sus papeles y sueños,  si algo ha podido tener positivo está situación es que esa mano de obra inmigrante se está empezando a revelar, a mostrar sus reivindicaciones y  denuncias.

Las medidas de aislamiento social, sirven para impedir que visites a tus padres en el pueblo, pero se  perdonan si tienes que ir a trabajar o hacinados en un autocar camino de la finca, para recoger frutos rojos.

Este año se ha demostrado que nuestra solidaridad siempre estará por encima de sus limosnas.

Que nuestras necesidades se pueden cubrir con las cuentas de sus beneficios.

Que la clase obrera pone el sufrimiento que paga sus alegrías.

Este año, debe ser un antes y un después en la lucha de clases, no podemos volver a esa nueva normalidad que reclaman desde todos los sectores, no puede ser nuestra normalidad cobrar dos euros por habitación limpia en los hoteles de nuestra costa de cadenas hoteleras que se llevan lo que generamos fuera de nuestra tierra.

No es normal cobrar tres euros la hora soldando a 30 metros de altura como ha ocurrido y seguirá ocurriendo en las subcontratas del polo químico, exigimos que el mantenimiento y reparación se hagan con personal de plantilla de las empresas matrices subrogando a los trabajadores que llevan años subcontratados y llevándose el cáncer a casa.

No es normal trabajar los festivos para aumentar los beneficios, o celebrar el Día de Andalucía abriendo un comercio “totalmente andaluz”,  como supermercados El Jamón.

No debe ser normal trabajar tres días al mes sin saber tan siquiera cuando debes ir hasta el día anterior, las personas no somos recursos humanos a los que poder sacar de la caja para usarlo a demanda.

No puede ser normal aceptar que un empresario diga que ellos generan la riqueza, la riqueza la generamos la clase obrera, y es por eso que debemos ser los que decidamos como repartir la riqueza.

No es normal que se legisle contra los que producimos todo y somos los imprescindibles, NO, todo eso no es normal, podrá ser cotidiano o estar normalizado, pero nosotros no podemos ni debemos nombrar esas situaciones y sufrirlas, asumiendolas  como volver a la normalidad.

Los miles de muertos que ponemos la clase obrera cada año, a una media de cuatro al día, este año se incrementará con los sanitarios u otras profesiones, esenciales o no, que estos días están exponiéndose por responsabilidad personal y colectiva, muchas veces sin la protección adecuada, a estos muertos y a otros tantos, lo mismo que el 1 de Mayo de 1886 en nuestras octavillas debe aparecer para rendirles homenaje y no olvidarlos, este párrafo “ Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden… ¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís! ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!.” , por los mártires de Chicago y los más recientes, nuestros compañeros que nos mostraron el camino de lo que significa ser del SINDICATO UNITARIO hasta las últimas consecuencias y hasta el último suspiro, que pagaron con cárcel y represión su lucha por la clase obrera.

Por que los aplausos están muy bien después de conseguir un logro, así que vamos primero a conseguir ese logro y después aplaudimos, si no lo que estamos aplaudiendo es el logro y la voluntad de quienes nos quieren volver a la normalidad, a esa terrible normalidad.

No, ahora no debemos aplaudir , no podemos volver a normalizar nuestros muertos, no podemos volver a normalizar que se priorice la deuda antes que la sanidad o la educación, no podemos normalizar que los padres y las madres sean los profesores que no se contratan, no podemos normalizar que no se garantice la vivienda, la sanidad o la educación, no podemos normalizar que dependamos de las limosnas de quienes nos explotan, no podemos normalizar que sigamos destruyendo este nuestro único planeta, no podemos normalizar que a igual trabajo distinto salario por ser subcontratado, no podemos normalizar su normalidad, esa no es la nuestra.

Esa normalidad que incluso nos intentan hacer ver con la premura de ser la primera provincia que salga del confinamiento, a modo de prueba, ¿pero como va a ser esa prueba? exponiendo a la clase obrera para aumentar la producción de la AIQBE, abriendo los hoteles de la costa con el todo incluido, exponiendo la vida, para que la riqueza cotice fuera de nuestra tierra.

Primero devolvernos la vida, que ya después decidiremos como y cuando volveremos el trabajo, pero con nuestras condiciones.

Este año igual que siempre, este año distinto que siempre.

¡SI NO GARANTIZAMOS LA VIDA, NO GARANTIZAMOS LA PRODUCCIÓN!

¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

 

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