Restauración del lienzo de ‘Las ánimas benditas’ en Ayamonte

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DSC_9804 copia DSC_9815 copia DSC_9826 copia DSC_9850 copia DSC_9858 copia DSC_9868 copia(Texto y fotos: José Luis Rúa) En esta ocasión la charla no ha tenido lugar en una céntrica cafetería de la ciudad, ni en el estudio del artista ni siquiera en una galería de arte, aunque quizás para algunos el punto de encuentro se podría considerar si no una galería, si una zona de concentración de obras de arte en sus mas diversas manifestaciones. En esta ocasión la charla tuvo lugar en lo alto de un andamio, en una zona no destinada a gentes ya falta de reflejos ni siquiera con algo de vértigo, aunque la altura tampoco era para tanto. Para el momento nos encaramamos a lo alto de un andamio frente al retablo de ‘Las ánimas benditas o de San Miguel’, obra del autor ayamontino Joaquín González-Saez. que se encuentra restaurando estos días la pintora-restauradora sevillana, pero afincada en nuestra ciudad desde hace algunos años, Carmen Sánchez Ruda.

Esta mujer que ya fue autora del cartel ayamontino de la Semana Santa de este año 2014, tiene en su haber la restauración de las imágenes de la Virgen de las Angustias de Ayamonte, la Virgen de la Blanca de Villablanca o San Benito del Cerro, entre otras muchas tallas. Esto da una imagen de su prestigio, y la consagra como una autoridad en esto de la “reparación” de las obras sacras de los pueblos de nuestra provincia. De sus manos han salido las mejoras de obras emblemáticas tanto públicas como privadas, cuadros de distinto tamaño y ese fresco de 8 por 2.50 metros que “arrancó” de la pared, antes de la ampliación del actual ayuntamiento ayamontino y que hoy descansa en los almacenes municipales.

Un placer escuchar a Carmen como se olvida de todo y se sumerge en ese trabajo paciente de darle vida a una obra, en este caso un lienzo, que estaba ya bajo los efectos de una enfermedad que poco a poco nos alejaba del disfrute y goce de admirarla publicamente. Con una paciencia y un conocimiento al detalle de cada figura, cada adorno, cada centímetro de una composición que hace muchos años fue referencia en este templo del culto que se le rendía a los muertos por estas fechas, a través de oficios religiosos celebrados a sus pies.

Después de haber hecho el estudio fotográfico para hacer un balance de la situación en la que se encuentra el lienzo, ha hecho una limpieza general y busca zonas deterioradas para su fijación. Con un esmero propio de su calidad, está haciendo la limpieza para aclarar las zonas donde el barniz oxidado lo oscurece, con lo cual tiene allanado el camino para dar estuco a las zonas deterioradas y así poder hacer una reintegración cromática con pigmentos al restauro.

Carmen dejará para el final el arreglo del marco que data de 1620 y que es el único original que se salvó de la destrucción en 1936. Quizás cuente con la colaboración del artista ayamontino Pepe Garcés, para hacer y colocar las piezas que faltan en la base de las pilastras. A la hora del dorado quizás se vea complementado con la aportación de ambos artistas. Decir para finalizar que la iniciativa de esta restauración parte de la familia Vázquez Berrones, hijos de quienes a principios de la década de los cuarenta sufragaron los gastos de esta obra para reponer la original pasto de las llamas a finales de los años treinta. Una acción de agradecer, por cuanto mantiene vivo y en las mejores condiciones el patrimonio de los ayamontinos.

 

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