GRADERÍO.
Un Recre olvidadizo.
[Paco Gamero]

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GraderíoNo es la primera vez que le pasa este año. Da la impresión que al Recre se le olvida a qué hora empieza el partido, no aparece en los primeros compases, lo paga caro y luego trata de remar contra-corriente sin posibilidades. Eso dicen las crónicas de aquellos que sí estuvieron en el campo de Anduva.

Ya ha ocurrido en otras ocasiones. El equipo más necesitado de meterle intensidad al partido desde el calentamiento, se duerme en el inicio y lo sufre en sus carnes con un gol, o con dos goles, como fue el caso del encuentro en Miranda de Ebro.

Sergi Barjuan lo recordó el viernes, como buen conocedor de cómo se las gasta el Mirandés en su campo. Los propios jugadores debían saberlo de primera mano si tenemos en cuenta que en septiembre fue el equipo burgalés el que apeó al Decano de la Copa en un partido que empezó casi del mismo modo.

Pero el Recre, una vez más, llegó tarde al partido. Y a los siete minutos ya perdía por 2-0, una losa que no iba a poder levantar. Sergi quiere un equipo competitivo desde el primer momento, porque es la única fórmula para que puede hacer algo. Cuando no se tiene excesiva fortuna ante la meta rival, cuando cuesta un mundo, si quiera, tener ocasiones, la premisa básica es dejar la puerta a cero. El Recre, por mor de esa falta de intensidad o atención en los primeros compases, ya se puso muy cuesta arriba el encuentro a sí mismo encajando esos dos goles evitables, fruto de errores imperdonables en un equipo profesional. De todo esto ya dio buena cuenta el propio entrenador en la rueda de prensa después del partido, en la que denunció esa desidia tan traicionera.

Y es que cuando a los siete minutos el Decano ya va perdiendo, resulta poco menos que imposible darle la vuelta a la tortilla que, dicho sea de paso, en esos momentos tenía muy mal aspecto. Luego, pasado el desastroso arreón inicial de los onubenses, estos empiezan a querer y a no poder. Incluso siendo capaces de hacer la complicada tarea de acortar diferencias en el marcador antes de irse a descansar. Al final todo se queda en eso, en un quiero y no puedo tras la tormenta de errores.

La historia se repite con contumacia. Cuando el Recre llega al partido, ya lo va perdiendo. Y luego se hace un mundo recuperar el terreno perdido. Por muchas maniobras que quiera hacer Sergi, que incluso me cuentan y así ocurrió, tiró la casa por la ventana en la segunda parte colocando a dos delanteros centro, en la búsqueda estéril de ese gol del empate que no llegó.

Tampoco es menester de hacer sangre de lo ocurrido, aunque se repita de nuevo. El Recre mantiene una distancia lo suficientemente cómoda con la zona de descenso, que es prioritariamente su objetivo. Y esa debe ser la única preocupación de un equipo que, con sus luces y sus sombras, está brindando una temporada sin sobresaltos a su gente, algo que es de agradecer si nos atenemos a los precedentes.

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